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La Alejandría de Silos

SPC
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La Biblioteca del Monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos), con más de mil años de historia, dispone de más de 260.000 registros bibliográficos y una docena de incunables

La Alejandría de Silos - Foto: Ricardo Ordez ICAL

La localidad burgalesa de Santo Domingo de Silos guarda un tesoro de papel en el interior de su Monasterio benedictino. Se trata de una biblioteca con más de mil años de historia que almacena más de 260.000 registros bibliográficos. Está abierta a todo el público y es visitada cada año por personas tanto de España como de fuera del país, interesadas en la historia, la teología o el arte.

La historia de este templo del saber se divide en dos fases. Por un lado, la antigua biblioteca, cuya historia va desde el siglo XVII al XIX. En 1835, la vida monástica se vio interrumpida con motivo de la desamortización de Mendizábal, por la cual se nacionalizaron los bienes de la Iglesia. Tal y como explica el abad de Silos, Lorenzo Maté, al quedar abandonado el Monasterio, en 1860 se decidió llevar los libros a Burgos, y no fue hasta dos décadas después, en 1880, cuando la biblioteca volvió a almacenar libros, tras establecerse en el Monasterio nueva comunidad de monjes benedictinos llegada desde Francia.

Comienza así la segunda fase de la historia de esta Biblioteca que perdura hasta hoy y que dio sus primeros pasos gracias a los libros en francés que los propios monjes traen hasta Silos, junto a otros que lograron recuperarse de la Biblioteca antigua y otros de los que disponían monjes que ejercían de párrocos en pueblo de la zona.

Durante los años posteriores a la restauración de 1880, los libros fueron colocados en el área de la antigua botica, y posteriormente se trasladaron al lugar actual donde residen, en la planta alta de crujía oeste del actual monasterio. Poco a poco la biblioteca fue llenando sus estanterías, con libros de liturgia y monástica, teología, manuales de dogmática y de las ciencias que se enseñaban por aquel entonces. Hoy, entre los 250.000 y 300.000 volúmenes que se almacenan se pueden encontrar también libros sobre agricultura, medicina, clásicos de Platón o Aristóteles, y en distintos idiomas como español, inglés, alemán, francés, italiano, latín, griego...etc.

"Hay de todo. No es una biblioteca especializada en un solo tema, aunque los temas predominantes son los que están relacionados con los monjes", explica el padre abad, que afirma que la biblioteca del Monasterio "responde a las necesidades de formación de los monjes".

Dom Lorenzo Maté señala que entre esta gran colección hay varios ejemplares importantes, sobre todo de historia monástica. En esta línea destaca aquellos que versan sobre la Congregación de San Benito de Valladolid y que "no aparecen o no son frecuentes en otras bibliotecas", como es el caso de las constituciones de 1575, la de 1611 y la de 1701, en las que "se refleja la vida de los monjes benedictinos de la congregación de Valladolid, que la formaban unos 45 monasterios extendidos por toda España". Cuentan además con una docena de incunables y libros pertenecientes al año 1400 e incluso obras de San Agustín, aunque estos están guardados fuera de la biblioteca "para que no se extravíen.

Sin embargo, la biblioteca de Silos está en "continua catalogación", y anualmente recibe nuevos ejemplares que se incorporan a la colección, por medio de suscripciones a distintas colecciones tanto de España como del extranjero o compras de los nuevos libros que se editan en España y que sean de teología, sagrada escritura o espiritualidad dinástica, aunque temáticas como la historia y el arte también tienen un hueco en estas estanterías.

También realizan intercambios con instituciones e incluso reciben varias donaciones de particulares. Esto último lleva muchas veces a tener libros repetidos, y una habitación cuya estantería ocupa toda una pared es muestra de ello. Maté explica que estos libros repetidos también están catalogados, y muchos de ellos son llevados a América, sobre todo aquellos que tienen "alguna connotación teológica o de sagrada escritura", porque se envían a escuelas y seminarios.

Botica

Otra de las grandes riquezas que atesora el monasterio es la llamada Botica de Silos, que dispone también de una biblioteca con más de un millar de títulos, siendo uno de los mejores testimonios bibliográficos de la farmacopea española.

Durante la Edad Media los monjes gestionaron un hospital y una leprosería, familiarizándose así con la botánica. De esta actividad el monasterio conserva una farmacia de principios del siglo XVIII, que, con unos 400 títulos editados entre los siglos XVI y XIX, servía de consulta a los boticarios del monasterio. En ella se guardan también varios centenares de tarros de loza que se utilizaban como recipientes de productos medicinales.

Tal y como recuerda el padre abad, el monasterio debe la recuperación de una gran parte de su antigua botica a Juan Aguirre y Achútegui, quien la compró en 1927 y se la regaló a la abadía. Posteriormente, entre 1957 y 1967 el monasterio recuperó tres lotes de anaqueles, tarros y cajonería, hasta integrar la totalidad del conjunto que hoy puede verse en el monasterio y que sorprende a todos los que la visitan.