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Antonio Casado

CRÓNICA PERSONAL

Antonio Casado

Periodista especializado en información política y parlamentaria


La España pobre y desunida

31/03/2022

El debate sobre el estado de una nación amenazada por el deterioro de la economía y el empobrecimiento de la población, que se llevó a cabo este miércoles en el Congreso de los Diputados, nos deja la amarga sensación de una España partida en dos.
Tras la mención de las sucesivas desgracias (retirada de Afganistán, pandemia, erupción volcánica, guerra de Ucrania, una pregunta de Sánchez perdida en el vacío: "¿qué más tiene que pasar para que respondamos unidos?" Por parte de los grupos a la derecha del espectro político (PP, Ciudadanos y Vox, básicamente) la respuesta consistió en atacar la pérdida de credibilidad de un presidente "desacoplado de la realidad" (Cuca Gamarra), que pide adhesiones inquebrantables, so pena de pasar por antipatriota, a un plan de 16.000 millones de euros, del que los partidos no han tenido cumplida noticia. O la han tenido solo a medias y sin tiempo suficiente para sumarse al reto de Estado.
Es la polarización que no cesa. Dos formas irreconciliables de gestionar los problemas de la ciudadanía que convierten en utópica la pretensión de unidad reclamada desde la tribuna por Pedro Sánchez, que comparecía para explicarse en dos grandes asuntos. Uno, el cambio de posición en el conflicto del Sahara. Otro, el llamado "plan de choque para paliar las consecuencias de la guerra de Ucrania".
Respecto al histórico problema del Sahara, hubo censura generalizada por parte de todos los grupos parlamentarios, excepto el socialista. Una censura perfectamente justificada. Sobre todo, en las formas utilizadas por Moncloa para pregonar su cambio de posición, aunque también en los contenidos, pues fue unánime la coincidencia en señalar que los inconvenientes superan con creces a las ventajas.
La sesión consistió básicamente en examinar el plan del Gobierno para aliviar los severos efectos del aumento de los precios sobre las empresas y las familias, con la inflación en el 9,8%. En el acierto o desacierto de esas medidas, como respuesta a los efectos de la guerra de Ucrania, nos jugamos la estabilidad política y la recuperación económica, que son los dos grandes antídotos del malestar social.
Hubo crítica generalizada al hecho de vincular solo con la guerra de Putin el plan aprobado como decreto ley pendiente de convalidación. A saber: pacto de rentas, bonificación generalizada del carburante, prohibidos los despidos "objetivos", tope del 2% en las subidas del alquiler, bono social ampliado, etc.
Excepto el portavoz del grupo socialista, todos afearon a Sánchez su empeño en culpar a Vladímir de todos los males que padece España, cuando es un hecho que, con los precios por las nubes y el crecimiento frenado, ya íbamos camino del abismo antes de que el tirano ensayase en Ucrania su salto a la gloria.