Clases en Paredes de Nava de un día para otro

DP
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Elena del Río es la tutora de 5o B del CEIP Alonso Berruguete en la que es su primera experiencia como docente, a la que llega por desbobles de aulas motivados por la pandemia

Clases en Paredes de Nava de un día para otro

Medidas frente a la pandemia de la Covid-19 en pos de un regreso a las aulas presencial y seguro han implicado desdobles de clases cuando la ratio así lo requería que han exigido un incremento en la dotación de docentes que, en el caso de la provincia de Palencia, se concreta en más de un centenar.  Entre ellos, Diario Palentino se ha puesto en contacto con Elena del Río Fombellida, que se ha incorporado a la plantilla del CEIP Alonso Berruguete de Paredes de Nava.
Natural de Valladolid aunque de ascendencia palentina puesto que sus padres son de Baltanás, vivió en Palencia. En la capital del Pisuerga estudió Filología Inglesa, y después, en la del Tormes, Traducción. «Cuando trabajaba en Madrid hice Magisterio por inglés en la Universidad Camilo José Cela»,  señala a este rotativo a modo de presentación.  
«Me llamaron de la Consejería de Educación el día 8 de septiembre como a las dos y pico de la tarde para, si me interesaba,  incorporarme al día siguiente a las 9 de la mañana», recuerda. «No lo dudé ni un momento», afirma, si bien reconoce que ya por la tarde, en   frío, llegó a preguntarse si quizá había sido una broma. 
El 9 de septiembre allí se presentó, en el Alonso Berruguete de Paredes de Nava, y  «ellos, por supuesto, no pensaban que era una broma». «Todo fueron facilidades», subraya. 
Elena del Río es la tutora de 5º B, una responsabilidad sobre la que, según señala, la Consejería de Educación «no me dijo nada». En la que es su primera experiencia docente en un colegio, imparte las asignaturas de Matemáticas, Inglés, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Plástica y Valores.  En su opinión, «da lo mismo que el centro educativo se ubique es una ciudad o en pueblo a la hora de vivir la práctica pedagógica».
El curso comenzó el pasado 9 de septiembre, y cuando está a punto de comenzar un nuevo mes, Del Río Fombellida se muestra «contenta» de cómo transcurre el día a día. «Todo el mundo me ha facilitado las cosas lo que puede. Mi compañera, la tutora de 5º A, Rosario, se está portando fenomenal. Me orienta,  ayuda y guía. La verdad es que no tengo queja de nadie, tanto la dirección como mis compañeros se están portando fenomenal», asegura la nueva maestra.
Su experiencia anterior es un trabajo de recepcionista durante casi once años en una firma de abogados en Madrid, y ahora que tiene la posibilidad de, por primera vez, probar el mundo de la docencia, preguntada si es como se lo habían contado o se imaginaba, la respuesta es que «lo que puedas pensar no tiene nada que ver con lo que luego es la dinámica, porque supones que es llegar, dar tus clases y ahí se acaba todo, pero hay que organizar un montón de cosas. Tienes que  preparar tus clases, las fichas para los niños, la programación, las reuniones, y como tutora también tengo que planificar los encuentros con los padres. Son muchísimas más cosas que no te cuentan», comenta.
Como ya se ha señalado, Elena del Río es la tutora de 5º B, un grupo con una docena de alumnos. «El principio de curso les está costando un poco, lo cual es normal;  totalmente comprensible puesto que se han pasado muchos meses sin acudir a clase, aunque las tuvieron online durante el último trimestre del curso pasado. Son buenos chavales y cogerán el ritmo sin problema», incide.
Sabe que su presencia en la aulas es temporal, debido a un desdoble de una clase por las circunstancias que se viven debido al Covid, y que «después, si todo vuelve a la normalidad, reúnan las clases con 24-25 alumnos y no necesiten tener a tanto personal». Admite que el gusanillo de la docencia «ya lo tenía», y que este experiencia  «sirve para saber que me gusta y que querría continuar dando clases», concluye.