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Amor sin fronteras el día del patrono

J. Benito Iglesias
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La misa en honor al patrono, con cerca de 500 fieles que casi completaron el aforo permitido, acapara la atención festivapor segundo año consecutivo a falta de la procesión y la tradicional visita a la cripta para beber agua del pozo

Amor sin fronteras el día del patrono - Foto: Óscar Navarro

No se dieron las clásicas aglomeraciones con las peñas y los gigantes y cabezudos al mediodía en la plaza de la Inmaculada, y tampoco hubo procesión ni el tradicional reparto de agua en la cripta de San Antolín. Por segundo año consecutivo, las medidas sanitarias dejaron a la misa de San Antolín en la catedral como única protagonista del día grande festivo, que no por ello dejó de celebrarse por todo lo alto. La dificultad para habilitar una entrada y salida diferenciadas, lo que vulnera la normativa por el Covid 19, impidió de nuevo el acceso  al pozo de la cripta que, además, adía de hoy alberga una amplia zona encharcada por unas filtraciones de agua que han sido persistentes a lo largo de los últimos meses.

No obstante, en la conmemoración del  VII Centenario de la seo vistió sus mejores galas y se amplió el aforo reducido de 2020 -donde hubo 193 personas sentadas- y poco faltó para cubrir entre bancos y sillas las 520 plazas habilitadas. Además, en el templo catedralicio se colocaron sendas pantallas de televisión para seguir la celebración retransmitida en directo por La 8 en la girola y el trascoro, junto a otras dos situadas en la nave que da a la puerta del Obispo. La coral Vaccea no cantaba en la catedral desde 2019  y volvieron a resonar con fuerza sus extraordinarias voces.

No faltó el fervor religioso en el día del patrono en el transcurso de la celebración eucarística donde el obispo, Manuel Herrero, aludió en su homilía a la necesidad de materializar el mensaje repetido varias veces por el Papa Francisco. 

Amor sin fronteras el día del patronoAmor sin fronteras el día del patrono - Foto: Óscar Navarro«Concretemos nuestro amor al Señor con nuestro servicio a los más desfavorecidos y descartados de la sociedad y del mundo entero, porque para el amor no hay fronteras», indicó apelando al sentimiento de solidaridad con quien peor lo está pasando, situación que trasladó a  las peticiones posteriores en las que solicitó en forma de oración apoyo a los damnificados por el reciente terremoto de Haití y el conflicto que ha derivado en el éxodo de miles de refugiados en Afganistan.

En la misma línea, el prelado reclamó que la actitud de amor se intensifique «en este tiempo en el que la pandemia sigue haciendo estragos, en el que sube el precio de la luz y muchas familias se ven afectadas por el paro y la soledad. En este tiempo en el que entre todos tenemos que buscar la reconciliación y juntos construir el futuro en justicia, igualdad, en paz, en verdad, en fraternidad desde el amor».

VII Centenario. Manuel Herrero se refirió igualmente durante su intervención ante los fieles palentinos a la fiesta que tiene lugar en la catedral durante todo el año con motivo de la conmemoración del VII Centenario de la colocación de su primera piedra. «Este templo, hermoso, lleno de historia y de arte, ha sido levantado por la comunidad diocesana como casa de Dios y casa de toda la familia cristiana. Casa de Dios, no tanto por las piedras y las obras de arte que atesora, porque Dios no necesita templos de piedra ni ladrillos, sino por las piedras vivas de los creyentes a lo largo de los siglos, corazones de creyentes en los que habitar. El templo material está firme para recordarnos que somos Iglesia hoy, abierta, en salida, Iglesia de discípulos y misioneros que viva su fe y la proclame», señaló. 

Amor sin fronteras el día del patronoAmor sin fronteras el día del patrono - Foto: Óscar NavarroAsimismo, recordó que la catedral está dedicado a San Antolín ya que la comunidad cristiana guarda especial memoria de su vinculación con Palencia, aunque no fuera palentino ya que, según distintas fuentes, era de Siria o Pamiers, en Francia, donde vivió en los siglos V y VI y fue ejecutado según la leyenda por no abrazar el arrianismo.  «Su relación con la ciudad se remonta al tiempo del rey Wamba que, desde Narbona, trajo las reliquias, del santo y al rey Sancho III el Mayor que edificó lo que hoy es la cripta. La Iglesia le dedica un templo para amonestar a nuestras mentes para que pensemos en la vida de aquel cuyas cenizas están aquí y presentárnoslo como modelo y referencia para nuestra vida cristiana», apuntó Manuel Herrero parafraseando a  San Agustín. 

Patrono ejemplo de fe. El obispo significó que al patrono de la ciudad se le dedica igualmente el templo catedralicio «por ser un ejemplo de fe, de creyente, de miembro de la Iglesia que peregrina en el mundo y tiene que dar testimonio fiel de su Señor». 

En otro punto de la homilía el prelado se refirió al hecho de que San Antolín «creyó en Jesús de Nazaret como el Hijo de Dios, se sintió amado incondicionalmente por Él, y se adhirió con todo su ser, su mente, su alma, a su corazón a él. Jesús fue para él el amigo, el hermano, el mediador, el salvador, el Señor, el que le amaba siempre, en las alegrías, en las penas, en la salud y en la enfermedad, en la vida y en la muerte». A su vez, significó que el patrono,  como respuesta al amor de Jesús, «se entregó a Él también de manera incondicional, siguiendo al Señor con sinceridad, teniendo su palabra como faro y luz para su vida, hasta entregar su vida en defensa de su fe en Jesús». 

El obispo incidió en el mensaje que la Diócesis propone en el presente curso pastoral que está comenzando. «Vayamos tejiendo la vida, un tiempo nuevo, en el que movidos por el Espíritu de Jesús, el Espíritu Santo, miremos más a Jesús y desde Él el sentido de la vida y de los acontecimientos de nuestra sociedad», enfatizó.

Además, se postuló a favor de construir una sociedad de hermanos, como indica el Papa Francisco, «en la que las personas sean reconocidas en sus derechos y la casa común y donde la naturaleza sea respetada y custodiada», antes de finalizar su intervención en la homilía con el siguiente deseo: «Que nosotros, comulguemos con Cristo y con la Iglesia como San Antolín y que él interceda por nosotros».

Como novedad ayer, en los bancos y sillas de la seo figuró una estampa de San Antolín con la imagen que se sitúa en el retablo mayor, y en el reverso el texto del himno del VII Centenario de la seo, que se se escuchó junto al resto de canciones en la eucaristía.