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Ilia Galán

Ilia Galán


¿El último palentino?

25/04/2022

¿Especie en extinción? Hay quien lo dice, ante la gran fecundidad de los inmigrantes, el envejecimiento y desaparición de nuestra población. Los últimos informes son alarmantes: hemos perdido más de once mil palentinos en diez años. Decrecemos. Cerca de mil doscientos el pasado año. Cada vez más pueblos muertos, especialmente en invierno. Los pocos jóvenes que quedan viviendo, habitan el universo virtual en el teléfono o el ordenador y no quieren cuidar ganados o tierras, sino irse a otros mundos o vivir del cuento, que para eso hay subvenciones. ¿No les pasa eso también a quienes llegan y aprenden que por poco menos pueden vivir de la estatal caridad? Como no hay incentivos, como quien rechaza un puesto laboral puede seguir cobrando subsidios, y la cantidad podría ser similar, ¿quién en esas condiciones querría trabajar duro si puede habitar el universo desde su hogar? Por eso van extinguiéndose los pastores y los corderos vienen ya de Rumanía y otros lugares... ¿Trabajos mejor pagados? De momento nadie los procura y los que hablan de labores por Internet no terminan de rellenar el vacío que va devorando nuestras aldeas, mientras las casas caen y no hay leyes ni normas, ni de ayuntamientos ni diputaciones ni nadie que hablen de subir impuestos, multiplicarlos por 7 al tercer año de que no se pongan de acuerdo por una herencia y queden vacíos; antes de que caigan, expropiarlos y subastarlos, para que al menos alguien pueda ocuparlos. Poner multas severas a quien los deje caer sin haberlos puesto en venta según los precios accesibles para ello en el mercado. Hay bolivianos, ecuatorianos, colombianos que desearían habitarlos y con un modesto puesto de trabajo... ¿Por qué no se hacen acuerdos y leyes que ayuden a repoblar nuestros desiertos? Población que muere, población que deja en abandono escuelas, bares, comercios y empresas... Y en muchos lugares del planeta, en cambio, no caben. Fomentar que las familias en los pueblos se asienten... En algunos lugares dan casas casi regaladas con compromiso de habitarlas y así todos ganan. La general extinción a nadie aprovecha, salvo, de momento, a las funerarias.