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Convivir en la carretera

Jesús Hoyos
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La asociación Pata de Cabra apuesta por integrar la bicicleta en la circulación para reducir el volumen de coches y conseguir una Palencia más verde. La formación de conductores, ciclistas y peatones, pieza clave para mejorar la seguridad

Convivir en la carretera - Foto: Sara Muniosguren

Desde el jueves y hasta el día 22 se celebra en toda Europa la Semana de la Movilidad Sostenible, que tiene como objetivo avanzar hacia una nueva movilidad que tenga al transporte alternativo como protagonista en detrimento del coche. La asociación palentina Pata de Cabra defiende, en concreto, que la bicicleta sea un agente más de la circulación y se integre en el tráfico diario para reducir la contaminación.

Para ello, asegura, es necesario conseguir que montar en bici sea «útil» y generar mayor seguridad en los potenciales ciclistas, impulsando la formación a través de la educación vial y realizando mejoras en la señalización para los conductores. En resumen, «no apostar por una bici de ocio hacia el río sino por una que elimine coches, vertebre la ciudad y favorezca los desplazamientos para tener una Palencia más limpia», explica el vocal de la asociación Víctor Muniosguren. Todo ello con una planificación clara, sólida y que tenga visión de futuro por parte del Ayuntamiento, y no «a base de parches sin creer que es algo positivo para la ciudad».

Actuaciones muchas de ellas recogidas en un Plan de Movilidad Ciclista que data de 2017, que costó al Ayuntamiento 17.000 euros y cuya puesta en práctica «no ha sido suficiente», asegura Mario Ortega, miembro de la asociación. Algunas de las actuaciones previstas, como la pintura de los ciclocarriles o la instalación de aparcabicis a lo largo y ancho de la ciudad, sí se han llevado a cabo y «se ha contemplado un número importante». Ortega recuerda que, de todas formas, las señalizaciones verticales son necesarias para que sea «más visible y evidente». Para la asociación, el punto más claro en el que se debería actuar es la información y formación de todos los agentes de circulación, no solo ciclistas, sino también conductores de coches y peatones.

Convivir en la carreteraConvivir en la carretera - Foto: Óscar NavarroAmbos consideran que el estado en que se encuentra la ciudad en términos de movilidad sostenible es «mejorable y podría estar mucho más avanzado». Coinciden en señalar que la circulación en bicicleta no está favorecida en el centro de la ciudad, al contrario que en capitales como Burgos, Valladolid o Vitoria, ejemplos que aportan de ayuntamientos que han impulsado «de forma efectiva» diferentes medidas para que sea útil montar en bicicleta. Por ejemplo, facilitando su paso por zonas que los vehículos no pueden usar y permitir su circulación en calles peatonales bajo ciertas condiciones. «Eso sí, aquí quitas 15 aparcamientos de coches y se te echa encima hasta el apuntador», denuncia Ortega.

«La movilidad de la bici tiene que favorecerse hacia donde vaya la gente: la plaza de abastos, el Ayuntamiento, los comercios de la calle Mayor… Sería muy útil que al pequeño comercio, que tanto está sufriendo, se le ayude de esta manera», expresa Muniosguren.

Abandono del coche. También recalcan que el objetivo no es tanto el uso de la bici, que también, como que se abandone el coche. Señalan como puntos más negativos los pasos que atraviesan vías de tren. «El túnel de la avenida de Santander o la pasarela de Villalobón están en malas condiciones», alerta Muniosguren, quien critica que el carril-bici de la avenida Cardenal Cisneros termine justo antes del puente. «Los carriles-bici están muy bien hasta que se acaban. Que se corten en el punto más conflictivo no invita a que la gente con menos confianza los use», afirma Ortega.

Convivir en la carreteraConvivir en la carretera - Foto: Sara MuniosgurenEl ciclista considera que la solución «no es llenar la ciudad de carriles-bici porque no es económica ni urbanísticamente viable en muchos puntos». Afirma que la clave «no es segregar, sino integrar a la bicicleta, de tal forma que se apacigüe el tráfico y se invite a quien se mueve en coche para todo y está en condiciones óptimas para usar la bici, a que lo haga». Eso sí, opina que el carril-bici es efectivo en lugares donde la velocidad de los vehículos es más alta y hay «mayor sensación de vulnerabilidad», como en las grandes avenidas o la subida al monte.

En todo caso, recuerdan que la nueva Ley contra el Cambio Climático obliga a municipios de más de 50.000 habitantes a crear zonas de bajas emisiones de CO2. «Palencia tiene que prepararse para eso y no dejarlo a la improvisación», opina Muniosguren. «Si la idea es la de ir hacia una ciudad más verde, debería ser una voz unánime por parte de los políticos», subraya Ortega.

Seguridad. El desconocimiento de algunas normas o la falta de sensación de seguridad son otros problemas que impiden que muchos se lancen a usar la bici en carretera. Por ello consideran importante hacer «realmente efectiva» la normativa de los 30 km/h; así como impulsar la educación vial para reducir descuidos y accidentes a través de talleres y jornadas de formación. 

«El Ayuntamiento tiene más capacidad de difusión que nosotros, pero hay algo de inmovilidad por su parte», valora Ortega, quien cree que la seguridad «no te la dan elementos externos, sino que depende de uno mismo, de la pericia, habilidad y experiencia». Además, denuncia que, en algunas ocasiones, «parece que por ser bicicleta no eres vehículo, y muchos conductores tienen una actitud muy agresiva hacia nosotros».