Juzgado por abusos sexuales a su hijo discapacitado

ALBERTO ABASCAL
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Asegura en la Audiencia Provincial que la acusación es de "mentes calenturientas" · El Ministerio Fiscal ha solicitado provisionalmente para J.M.G.E. cuatro años de prisión y 10 de libertad vigilada

Imagen de archivo de la cuesta del Chivo de Palencia.

J.M.G.E., acusado de abusar sexualmente de su hijo autista y discapacitado intelectual, negó ayer ante el tribunal de la Audiencia Provincial que le juzga que cometiera «hechos tan repugnantes que solo el hecho de  pensarlo» le ponían enfermo».  El procesado reiteró que los testigos que le incriminaron «jamás podían haber visto lo que dijeron porque se encontraban a una gran distancia».
J.M.G.E. desgranó durante su declaración el paseo que efectuó con su hijo en las inmediaciones del monte El Chivo de la capital. «Yo soy una persona muy cariñosa y, además, tengo todavía más cariño por mi hijo. Es una persona muy alta y, desde luego, me cuesta controlarle porque al ser autista y discapacitado tiene ciertos momentos movimientos erráticos», apuntó su padre.
El acusado indicó que no se explicaba la acusación vertida hacia él por parte de los testigos, de los que dijo que han demostrado tener «mentes calenturientas». «Evidentemente, cuando el chico necesita hacer sus necesidades fisiológicas en muchas ocasiones hay que ayudarle, como debe ser, pero afirmar que tenía relaciones sexuales con él es del todo falso», apuntó ante el tribunal.
El juicio quedó suspendido hasta el día 3 de noviembre puesto que no comparecieron a la vista dos testigos propuestos.
Por lo demás, hay que recordar que el Ministerio Fiscal ha solicitado cuatro años de prisión y 10 de libertad vigilada, con la obligación de participar en programas de educación sexual, para J.M.G.E., como presunto autor de un delito de abusos sexuales en la persona de su hijo, que está discapacitado y necesita una especial protección. 
De hecho, era residente de una entidad especializada ubicada en Palencia en el momento de los hechos. Así las cosas, el fiscal pormenoriza en su escrito de calificación provisional que el acusado sacaba a su hijo del centro con una frecuencia semanal o similar. Al no poder hablar, el perjudicado no podía relatar ninguna clase de suceso a sus cuidadores.
El joven está diagnosticado de autismo infantil, retraso mental grave y síndromes epilépticos, entre otras patologías. En la tarde del 11 de abril de 2017, el procesado supuestamente recogió a su vástago en el centro residencial y le llevó a dar un paseo. Sobre las 20,20 horas, le condujo en su coche a la cuesta del Chivo de Palencia, próxima al polígono industrial.

El fiscal relata que, «con ánimo lúbrico», el procesado empezó supuestamente a besar a su hijo en la boca y después de forma prolongada. Posteriormente, se dirigieron hacia una zona de pinos y el padre, al parecer, despojó de la camiseta a su hijo para, a renglón seguido, sentarse y bajarse los pantalones para exponer sus genitales a los que acercó a la cara del vástago. El Ministerio Público relata que en el mismo lugar el joven se vio desprovisto de los pantalones y los calzoncillos hasta los tobillos, aunque no se pudo determinar si fue objeto de nuevos abusos. Un rato después, padre e hijo bajaron hacia el vehículo.
El fiscal mantiene que una mujer, al parecer testigo de los hechos, decidió llamar a la Policía Nacional, mientras que su marido se encaró con el acusado por «lo despreciable de su conducta».
Según el relato del Ministerio Público, el acusado se excusó diciendo que era muy cariñoso y que se trataba de su hijo. Posteriormente, se subió al coche con el chico y se marchó del lugar rápidamente, aunque fue interceptado por los agentes de la Policía, ante los cuales empezó a excusarse antes de que estos le preguntasen nada.
El juzgado de instrucción número 7 estableció el 28 de julio que las visitas del acusado a su hijo se realizarían siempre dentro del centro residencial donde se encuentra interno el joven y supervisadas por los profesionales de la Unidad.
Por lo demás, el Ministerio Público ha solicitado para el acusado seis años de inhabilitación especial para el ejercicio de la tutela y 10 años de prohibición de acercarse a menos de 200 metros de la víctima o del centro o lugar donde resida.
Los hechos descritos por la Fiscalía de Palencia, que son negados por la defensa del acusado, fueron vistos ayer en juicio en la Audiencia Provincial, sesión que sirvió para inaugurar el nuevo curso en materia judicial en Palencia, aunque tendrá su continuación el próximo 3 de noviembre.