"El futuro de las ingenierías verdes es el de todos"

DP
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La exdirectora de la Etsiiaa, Josefina Vila, hace un balance positivo de sus ocho años al frente de la Escuela

"El futuro de las ingenierías verdes es el de todos"

Josefina Vila llegó en 1997 a la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias, Etsiiaa, del campus palentino de la Univeridad de Valladolid, cuando comenzaron los estudios de Enología, como profesora titular en el Área de Microbiología. Durante los últimos ocho años fue la directora del centro, cargo que ha asumido Joaquín  Navarro. 
Entre los retos que se marcó en los diferentes mandatos, ¿cuáles le han dado más satisfacción por haberlos conseguido?
Uno de los aspectos más satisfactorios ha sido trabajar en la divulgación de lo que hacemos en la Escuela. Nos han visitado desde los chiquitines de Infantil hasta los mayores de algún centro de la tercera edad. Es un auténtico lujo poder presumir de lo bueno que podemos ofrecer, que es mucho, compartiendo parte de nuestro tiempo y nuestro saber, y comprobar cómo pequeños y mayores valoran las actividades profesionales de nuestros egresados en los ámbitos agrícola, forestal, alimentario y enológico.  Se ha afianzado la relación con las distintas administraciones locales, provinciales y regionales, y  la Etsiiaa se ha posicionado como la Escuela fuerte que es entre los demás centros de nuestro ámbito a nivel nacional. Una de mis mayores satisfacciones es también el haber mantenido una postura coherente y ética a lo largo de estos ocho años, dentro y fuera de la Etsiiaa, en la creencia de que el saber, si no va acompañado de valores, empobrece al ser humano. 
Y, por el contrario, ¿cuáles lamenta que se hayan quedado en el      camino?
Una de las cosas que más me pesan es no haber conseguido convencer a los palentinos, especialmente a las autoridades provinciales, del valor intrínseco que la Escuela supone para la provincia y de la necesidad de financiación que nuestro centro padece.
¿En qué medida pasar por un puesto de gestión cambia lo que se piensa de la realidad de un centro como la Etsiiaa?
Antes de mis dos mandatos consecutivos como directora, ya había sido subdirectora de Ordenación Académica y, desde que llegué en 1997 a la Escuela, he formado parte de diferentes órganos colegiados como la Junta de Centro, el Claustro o el Consejo de Gobierno. Esta trayectoria me permitió ir conociendo los entresijos del centro y de la Universidad, lo cual me resultó muy útil a la hora de abordar la Dirección de la Etsiiaa. En mi vida profesional y personal siento la necesidad de implicarme, de tratar de conocer en profundidad la realidad de la cual formo parte, de no dejar que la vida pase por mí sin haberla disfrutado. Los puestos de gestión creo que nos ayudan a conocer mejor a las personas que nos rodean y las problemáticas profesionales y personales que les aquejan.
¿Tienen las ingenierías verdes un futuro halagüeño?
La realidad es que nuestro presente y nuestro futuro dependen de las ingenierías verdes, y si el futuro de estas no fuera halagüeño... habría que preguntarse si nosotros llegaríamos a tener futuro.
¿Resultan positivas iniciativas como la Olimpiada Agroalimentaria y la Feria Espacios de  Ingenios?
Se trata de iniciativas que nos han dado mucha visibilidad, además de haber estrechado la colaboración entre las diferentes Escuelas de Ingeniería. Ha sido un lujo y un auténtico placer poder colaborar con los compañeros de otros centros y recibir el respaldo de muchos profesores de Bachillerato, que se han implicado enormemente para que sus alumnos puedan conocer las profesiones del ámbito ingenieril.
¿Y las acciones para incorporar a la mujer a estas carreras?
Creo que lo mejor que podemos hacer es presentarnos a nosotras mismas, el movimiento se demuestra andando... y las cada vez más numerosas mujeres que salen de nuestras aulas son el mejor ejemplo a seguir. Nuestras alumnas y exalumnas han sido las principales impulsoras de las actividades de visibilización de la mujer-ingeniera que hemos llevado a cabo. Conmigo han coincidido otras dos mujeres al frente de las Escuelas de Ingeniería de Telecomunicaciones de Valladolid e Informática de Segovia, Patricia Fernández y Amelia García, con las cuales he tenido el privilegio de trabajar mano a mano y a las que hoy considero amigas. Creo que no tenemos nada que demostrar, la sociedad tiene que continuar aportando las herramientas para que cada una y cada uno pueda llegar a donde se merece.
¿Es la Enología una de las opciones  mejor posicionada?
La Enología es una opción más de entre las que se ofrecen en la Escuela. Su posicionamiento depende, en gran medida, de que se aplique realmente la normativa que regula el ejercicio de la profesión de enólogo, la cual establece la necesidad de contar con el título de licenciado o graduado en Enología. La proliferación de cursos y cursillos ofertados en diferentes ámbitos, incluso universitarios, puede despistar a los aspirantes a enólogos y llevarles a perder el tiempo. Me cuesta ser objetiva a la hora de describir la profesión que me ha permitido ejercer la docencia y desarrollarme personal y profesionalmente desde que di mis primeros pasos formándome como enóloga. El vino es parte de nuestra cultura, de nuestras tradiciones, engloba conocimientos técnicos desde la viña hasta la bodega, junto con el talento y el arte de elaborar un producto que exprese el potencial de una uva, un terruño y una forma de hacer. Viticultores, enólogos, sumilleres..., tantos profesionales colaborando específicamente para que podamos apreciar el resultado de ese fruto fermentado y convertido en un sinfin de sensaciones. ¿Hace falta algo más para posicionar a la Enología?
¿En que se va a centrar  ahora su trabajo? ¿Tendrá más tiempo para dedicarse, por ejemplo, a  labores de investigación?
Afortunadamente, tengo unos excelentes compañeros en el grupo de investigación que me han permitido reducir mi participación en las tareas  investigadoras en estos últimos años. Ahora sí que tendré más tiempo para dedicarme a ello. También quiero dedicar más tiempo a la docencia, que inevitablemente se ha visto resentida por la intensa dedicación que exige la labor de Dirección de la Escuela. Tendré más tiempo para disfrutar de las tareas docentes y divulgativas en el ámbito enológico, que me producen una enorme satisfacción.