Una décima parte de las señales se cambia bienalmente

Óscar Herrero
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La renovación se realiza por el manifiesto deterioro provocado por accidentes, desgaste de los elementos reflectantes o variación de la normativa

Una décima parte de las señales se cambia bienalmente

Son, desde tiempo de los romanos, el Luis Moya de los que transitan por las carreteras. Era entonces cuando los miliarios marcaban el trecho andado y ayudaban a orientarse en aquella primera red de carreteras a quienes viajaban por el imperio. Varios milenios después, el margen de las carreteras está plagado de sus herederas: las señales viales. 


Tanto que, si circulamos por una vía sin ellas sería como adentrarnos en un mundo desconocido, en el que no sabríamos leer lo que el asfalto nos quiere decir. Porque son esos trozos de metal reflectante los que nos traducen y nos advierten del futuro más inmediato. Curva a la derecha, cruce peligroso, a no más de 70, étc.


Un estudio realizado en 2018 por BP España, Castrol y el Race en el marco de la campaña #AlVolanteLoImportante, refleja que cerca del 90% de los automovilistas encuestados opina que las señales son muy o bastante importantes para una conducción segura. 
Una décima parte de las señales se cambia bienalmenteUna décima parte de las señales se cambia bienalmenteAdemás, «la correcta señalización vertical es una de las probadas acciones que mejoran, sin ningún tipo de duda, la seguridad vial, siendo, además, su relación coste – beneficio de las más bajas en el contexto del equipamiento vial», apunta Francisco Cano, presidente de la Asociación de Fabricantes de Señales Metálicas de Tráfico (Afasemetra) en su último informe en el que valoraba el estado de la señalética en las carreteras del país. 


En la provincia de Palencia, solo en las carreteras interurbanas, hay la friolera de 44.100 indicaciones de tráfico. Más incluso, porque en los datos facilitados a Diario Palentino por las administraciones competentes (Estado, Junta y Diputación), el Gobierno regional no ha incluido los «paneles direccionales, carteles flecha y cartelería informativa». Es decir, se ha dejado fuera de la lista todo lo que no prohibe, obliga o avanza un peligro. 


A esas 44.100 habría que sumar  la señalética que existe en las calles y las carreteras de titularidad municipal, cifra no aportada por el ayuntamiento de la capital, aunque hay que reconocer que es numerosa: basta salir a la calle de la ciudad para darse de bruces con un puñado de ellas. Incluso en zonas peatonales.


En la carretera, la media es de unas 17 señales por cada uno de los 2.585 kilómetros totales de la red, aunque se pueden encontrar picos de hasta 40 paneles por kilómetro, como en el PK 22 de la CL-615, debido a la presencia de dos cruces consecutivos que hay que proteger.   ¿Muchas?, ¿pocas? Según la respuesta de las administraciones, «las necesarias».


CONSERVACIÓN. Pero tal ingente cantidad de paneles metálicos rojos, azules, blancos... necesita de un mantenimiento para que esos símbolos sigan siendo el San Cristóbal de los conductores. 


De poco sirve una señal descolorida, tirada en la cuneta por un accidente anterior o por la acción del viento, como tampoco es útil un panel que ya no es reflectante y que por la noche solo se ve cuando el conductor está encima. Peores son los que indican a la derecha cuando debiera ser a la izquierda. Y de todos esos tipos, hay en las carreteras de la provincia, por mucho que se intente mantener en un aceptable estado de conservación a la señalética vial.


Según los datos facilitados por las tres administraciones, cada dos años completos se reponen en la provincia de Palencia unas 4.000 unidades de señalética. Es decir, un 10%. Un trabajo en base a varios criterios, explican. El primero de ellos, el de la antigüedad.
Según Afasemetra, así como la Asociación de la Carretera, la recomendación es que la vida de estos elementos no vaya más allá de los 10 años, que es cuando vence la garantía de su reflectividad. Cierto es que mirando la pegatina que tienen, muchas ya cumplieron esa previsión. Pero se trata de una recomendación, como el consumo preferente de los yogures, por lo que la renovación depende también de otros factores.  


«El fabricante coloca una fecha aproximada de renovación en las señales, la cual sirve de orientación para programar su sustitución, aunque la vida útil de la señalización depende de la situación y orientación de la misma, por lo que la renovación se hace en función de los recorridos y medidas realizados in situ, de modo que se optimicen los recursos disponibles», explica Javier Largo, jefe de la Demarcación de Carreteras del Estado en Palencia.


A este respecto, desde Diputación refieren que «obsoletas como tal, no hay ninguna» en su red de carreteras (1.035 km). «Las señales se van sustituyendo según su antigüedad», certifican.


POCO REFLECTANTES. En todo caso, no es extraño encontrarse por las carreteras de la provincia señales a las que la exposición a los elementos ha castigado más que a otras. Por ejemplo, algunas de las orientadas al sur sufren una evidente pérdida de coloración mientras que su pareja, que mira al norte, se mantiene en perfecto estado. 


Por ello, además de fijarse en la pegatina que tiene detrás cada señal y cuya fecha queda registrada en las oficinas de Fomento; las administraciones y las empresas que tienen contratadas para el mantenimiento ordinario de sus carreteras realizan barridos anuales para comprobar que siguen cumpliendo con las características que marca la normativa. 


El Estado, la administración que menor número de kilómetros de calzada tiene en Palencia (unos 585, contando la redundancia de las autovías) realiza dos de esas batidas nocturnas al año «para comprobar el estado de la señalización». En esos recorridos, como explica Largo, se usa «un retrorreflectómetro para comprobar el nivel de retrorreflexión de las señales y carteles». Esto significa que, aunque una señal parezca ajada por el tiempo, puede que sus materiales sigan funcionando dentro de unos niveles aceptables y de acuerdo a la Orden FOM/2523/2014. 


En caso de que esas señales estén por debajo del rango necesario, pasan al listado de peticiones para la siguiente campaña de reposición de señales.  «Habitualmente, se realizan campañas de renovación de la señalización que ha perdido sus características retrorreflexivas. Así, en los dos últimos años se ha renovado el 7% del total», puntualiza el responsable de las carreteras del Estado en la provincia.


Hay otros dos caminos para mantener vivos a esos copilotos. Por un lado, las actuaciones puntuales de reposición o recolocación derivadas de accidentes, incidentes o modificaciones normativas que afecten a dicha señalización vertical (como la reducción de la velocidad genérica de 100 a 90 el pasado año). Estos se ejecutan por «los medios propios de la Sección de Conservación, o del contrato de servicios de conservación y mantenimiento del que dispone la red de titularidad autonómica en la provincia de Palencia», explica Teodoro Ozarín, jefe del Servicio Territorial de Fomento de la Junta, aunque el ejemplo es extensible al resto de administraciones. La otra vía es el arreglo completo de una carretera, más allá de la conservación convencional. Así, para la Junta, dentro de los proyectos de renovación de señalización vertical, el mayor esfuerzo realizado el pasado año llegó con el cambio de toda la señalética en paralelo a la mejora del asfalto en los 10 kilómetros de la CL-615 entre Villoldo y Carrión de los Condes. 


También se presupuestan partidas  para carreteras  concretas que afectan solo a señalización. Es el ejemplo de lo que tiene previsto hacer Diputación en los accesos a Rabanal de los Caballeros y Gramedo, donde se cambiarán prácticamente todas las señales (sin tocar el asfalto). 


En medio de la Montaña Palentina, con un recorrido total de siete kilómetros, se renovarán casi 170 señales, a un precio próximo a 110 euros  por unidad, más colocación.