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Editorial

Lucha denodada contra la angustia de una desaparición

Diario Palentino
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La prioridad es encontrarle sano y salvo, pero también acabar con los temores de familia y allegados, que pesan cada vez más

Tiene 76 años y desapareció la mañana del jueves de la residencia de Carrión de los Condes de la que es usuario desde hace no mucho tiempo. Al parecer, Timoteo salió de la misma aprovechando la apertura del portón por el que entran las mercancías. Y es que no debe haber completado su proceso de adaptación o quizá no se encuentre a gusto por alguna razón que ahora mismo se desconoce. Sea como fuere, averiguar esas razones no es en estos momento la prioridad. Lo que importa es encontrarle y ayudarle porque se fue sin ropa de abrigo, porque es posible que no haya comido ni bebido en este tiempo, porque es una persona mayor y, por tanto, vulnerable, porque el invierno no ampara precisamente las estancias al aire libre, menos aún si son tan prolongadas, y porque a la familia -también a los responsables y trabajadores de la residencia- se les hace más difícil cargar con el peso de la angustia y la incertidumbre. 

 Por eso la Guardia Civil desplegó durante todo el día de ayer a sus efectivos, con el apoyo además de perros y de un helicóptero y con la colaboración de dos centenares de voluntarios, que rastrearon el municipio a pie y en vehículos particulares, buscando por los lugares más remotos. Eran vecinos de Carrión, pero también se acercaron de San Cebrián, de Frómista o de Población de Campos, de donde es Timoteo. Con el paso de las horas, se fue ampliando el radio de acción a otras localidades próximas y, al caer la noche, ese dispositivo se interrumpió para dejar solo en la búsqueda a los profesionales de la Benemérita que la mantuvieron hasta hoy. Y si no da resultado, ya con el día, volverán a la carga con el helicóptero y la unidad canina.

La salud y la integridad física de Timoteo es lo fundamental, pero, como en toda desaparición, la lucha contra el desasosiego y los temores por parte de sus familiares, allegados y compañeros del complejo residencial se tornan también importantes. A las preguntas de dónde y por qué se sobrepone el miedo a lo que haya podido sucederle, desde una caída a un desvanecimiento y desde la pérdida del sentido de la orientación a la búsqueda de cobijo en cualquier lugar abrigado.

Y ayer quedó bien patente que, frente a la angustia, lo que mejor funciona es la unión, la solidaridad y, sobre todo, la coordinación, de forma que no quede un metro cuadrado sin peinar y una posibilidad sin rastrear, por remota que pueda parecer. Todos tenemos en mente algún caso que no ha llegado a resolverse, pero también otros muchos que han acabado felizmente o con las mínimas consecuencias, así que lo que toca ahora es mantenerse firme en la búsqueda y afianzarla con la esperanza de encontrar sano y salvo a Timoteo. Por él, por los suyos y por la sociedad, que se basa precisamente en la convivencia y en la ayuda mutua.