scorecardresearch

«Todavía hay mucho por investigar de esta gran desconocida»

Jesús Hoyos
-

El coordinador de los actos de celebración de la efeméride incide en lo «complicado» que ha sido planificarlos «sin saber lo que puede ocurrir al día siguiente». Méndez valora de forma positiva el número de visitas y la respuesta del público

«Todavía hay mucho por investigar de esta gran desconocida» - Foto: Óscar Navarro

La catedral de Palencia celebra en 2021 y 2022 su VII Centenario. Fernando Méndez es el coordinador de los actos enmarcados en la efeméride. Comenta a Diario Palentino qué actividades han sido hasta ahora las más populares, qué grandes propuestas tendrán lugar próximamente y la importancia de la seo a nivel histórico y artístico en España y Europa.

El programa conmemorativo arrancó en el mes de junio del año pasado. ¿Cuáles eran los objetivos de esta celebración? 

Los principales objetivos eran promocionar la catedral y conmemorar los 700 años desde que se puso la primera piedra de lo que conocemos como catedral gótica, que históricamente se produjo un 1 de junio de 1321. A partir de ahí, la catedral fue creciendo. Según se iba colocando y ampliando la zona nueva, se derruía la antigua. 

«Todavía hay mucho por investigar de esta gran desconocida»«Todavía hay mucho por investigar de esta gran desconocida» - Foto: Óscar NavarroTodas las actividades que se han realizado tenían como objetivo que estuvieran relacionadas con ella para promocionarla y conmemorar el aniversario desde diferentes puntos de vista. Por ejemplo, temático a través de charlas, conferencias o musicales con una serie de conciertos, todo ello limitado por la situación pandémica actual, que nos ha condicionado los aforos y realizar o no ciertas actividades. Eso se ha complementando con otras que nos parecían diferentes, interesantes y sugerentes. 

En general, es un programa orientado a la divulgación

Sí, queríamos que las charlas y conferencias sirviesen para mostrar y complementar lo que ya hay sobre esta gran desconocida, aunque todavía hay mucho por investigar. Tenemos pocos visitantes, Palencia no es una ciudad excesivamente turística, pero junto al Cristo del Otero y la plaza Mayor, es uno de los lugares emblemáticos de la ciudad. Todo el que viene se queda sorprendido. Ese desconocimiento también llega por la complejidad que tiene el propio templo y por sus fases de construcción.

«Todavía hay mucho por investigar de esta gran desconocida»«Todavía hay mucho por investigar de esta gran desconocida» - Foto: Óscar NavarroA través de restauraciones, van surgiendo nuevos datos y cambian alguna de las teorías que estaban asumidas. Por ejemplo, charlas en las que nos hablan de la cripta -que dio Rafael Martínez- nos sirven para trasladarnos a la época en que se construyó y los condicionantes que había. Lo mismo con el trascoro -quién intervino o quién lo ejecutó-. Diferentes profesionales han ido hablando de esas cuestiones que queríamos potenciar y poner al día. 

La máxima que se quiere seguir ahora es la de Bella Reconocida. ¿Qué supone esa denominación?

Reconocer la importancia que ha tenido la catedral a lo largo de todos estos años. La diócesis de Palencia fue muy importante en siglos pasados y la catedral no deja de ser la casa madre de toda ella, donde confluía no solo el aspecto religioso sino también el histórico y el artístico de todas las épocas. Tenemos arte visigodo, prerrománico, románico, gótico, renacentista y barroco. Prácticamente todas las etapas de la historia del arte tienen un reflejo en la catedral. En algunos aspectos, ha sido pionera en la construcción y elaboración de algunos elementos decorativos y arquitectónicos. Hacer una nueva lectura y explicar la iconografía de un retablo era otra de las tareas que queríamos cumplir. Ese afán divulgativo y de acercar la catedral a todo el mundo.

¿Qué balance hace acerca del cumplimiento de estos objetivos?

Positivo teniendo en cuenta las condiciones de pandemia que no podemos ocultar y hay que asumir. Eso ha condicionado los aforos porque siempre se han respetado todas las medidas sanitarias. Estamos satisfechos porque casi todas las semanas ha habido una actividad. Hemos tenido charlas y conciertos, pero también presentaciones de libros, exposiciones acogidas en el claustro de la catedral y alguna otra actividad de carácter más participativo por parte de la ciudadanía como el light painting que se hizo en la plaza de la Inmaculada. También hubo un toque de campanas en colaboración con la Asociación de Campaneros Villaltanos que intentaba recuperar el origen de esos sonidos que prácticamente se han perdido. El Ayuntamiento colaboró con el video mapping durante las ferias. Hubo asimismo una observación astronómica.

¿Y respecto al número de visitantes recibidos?

Nos faltan los datos navideños. Aun así, está el condicionante de la pandemia, hay que establecer unos máximos. Las visitas guiadas están limitadas y además la catedral no es cómoda en invierno por las temperaturas. Por eso los conciertos se han puesto en verano. Ha habido un incremento respecto a 2020, en el que prácticamente no se pudo hacer nada. Parece que, motivados por la relajación de medidas en el turismo y el hecho de celebrar el centenario publicitándolo, por ejemplo, en los trenes de Renfe. Eso ha facilitado un mayor conocimiento y más visitas de turistas. 

Vemos que había un deseo de volver a la normalidad. Sabemos que en muchas actividades la mayoría de asistentes era población local, pero, por ejemplo, en los conciertos muchos venían de fuera porque seguían a un determinado autor. No solo hemos utilizado la catedral para los actos, sino también la iglesia de San Francisco, las Agustinas y el centro cultural provincial de la Diputación, donde tuvieron lugar las charlas de Las siete maravillas

¿Cuántas actividades se han organizado hasta el momento y cuál ha sido la respuesta del público?

En torno al medio centenar. La respuesta del público ha sido buena. Ha habido llenos en bastantes de las propuestas. Sobre todo las musicales han tenido un mayor atractivo. Hay mucha afición al órgano en la ciudad y el concierto de Neonymus, por ejemplo, fue muy especial. La gente lo sigue viendo en YouTube. Otro de los conciertos, el de coros infantiles, era diferente a lo habitual y funcionó muy bien. En cuanto a las conferencias, las de Las siete maravillas llenaron casi todo el aforo permitido, en torno a 120 personas. Otras más específicas y no tan abiertas al gran público también fueron muy interesantes.

¿En qué puntos se ha querido incidir especialmente en esas charlas y conferencias?

Ha sido variado. Queríamos poner un punto de arranque hablando del pasado del edificio y sus fases de construcción, algo interesante y complejo porque cada nuevo arquitecto añadía y modificaba siguiendo las modas de cada época. Ha sido un germen y punto de referencia de estar a la última de lo que se hacía a nivel internacional en cuanto a decoración, por ejemplo.

Muchos de los obispos vinculados acompañaban a la corte, se enteraban de lo que se hacía en otros sitios y lo traían a Palencia. Hay mucho misterio en cuanto al origen de muchas obras que están en la catedral. No hay documentación, pero sí sospechas. Las charlas incidían en eso, así como en la cripta, el patrimonio restaurado recientemente, los santos y beatos palentinos y los espacios más significativos -cripta, retablo mayor, capilla de los Reyes o trascoro-. También se ha hablado de los diferentes espacios de la catedral y sus funciones.

Para ello han venido especialistas e investigadores de importantes museos e instituciones. ¿Cómo se valora la importancia de la catedral fuera de Palencia?

Muy positivamente. Sobre todo porque se suele comparar entre lo que se tiene frente a otras catedrales en cuanto al programa decorativo e iconográfico y las fases de construcción. Siempre se resalta lo diferente que aporta la catedral. Todavía queda mucho por descubrir y reconocer todo el valor que tenemos. Es tan rica en ese sentido que es una puerta abierta a seguir investigando. Se llevan a cabo procesos de investigación, especialmente por la llegada de artistas a la catedral. Hay una labor de detective, de ir rastreándoles. De dónde vienen, quién les contrata, cómo se ciñen a los gustos del momento o cómo las interpretaciones que hacemos ahora son diferentes a las de entonces. A su vez, la catedral sirve de referencia para otros lugares, porque sabemos que ese artista va a otro sitio donde reproduce lo que hizo aquí.

La imagen de la catedral ha estado presente en los trenes de Renfe o en sellos de Correos. ¿Se tiene pensado llevar a cabo otras campañas promocionales?

Sí. Por ejemplo, billetes de lotería, que siempre es una puerta abierta.

Habrá una gran exposición en los próximos meses

Se quiere potenciar la celebración a través de una gran exposición que ponga en valor la propia catedral al unir contenido y continente. Que no sea solo un recipiente sino que ella misma, con sus espacios, bóvedas, capillas y zonas litúrgicas, quede resaltada y puesta en importancia histórica y artística. La exposición ocupará todos los espacios de la catedral. Es lógico, no deja de ser un homenaje a ella y se deben disfrutar todas las zonas posibles con un discurso y una serie de capítulos enfocados a diferentes artistas y momentos históricos.

Estamos habituados a que los lugares se conviertan en contenedores de obras que se traen de otros sitios. La catedral ya cuenta con obras que a lo mejor pasan desapercibidas. Queremos centrar la mirada en esos puntos. También se traerán piezas de museos y artistas importantes. Hay todo un discurso a la hora de divulgar obras y ponerlas en contexto con otras, estableciendo un diálogo entre ellas. Hay una serie de elementos que no puedo desvelar pero que sorprenderán al futuro visitante, tanto al que venga de fuera como al local. La idea es que esté abierta desde abril hasta octubre, aunque las fechas pueden variar por las condiciones que vivimos.

Se quería clausurar la celebración con un gran concierto. ¿Qué nos puede contar al respecto?

El problema llega a la hora de coordinar fechas y espacios. Tenemos el hándicap de que la exposición ocupará toda la catedral y quizá haya que desplazar el concierto a otro sitio. Hay que buscar ese espacio y no es fácil encontrar un lugar para música clásica.

¿Qué otras actividades hay programadas para el resto del año?

Habrá una continuidad de las charlas de Las siete maravillas debido a su éxito. Por cuestión de agenda, hay espacios que han quedado sin tratar y son significativos pero no tan conocidos por el público. Hablo de la sillería del coro, las rejerías, parte de los azulejos, la escultura gótica... Es decir, un segundo ciclo. También estamos elaborando un nuevo programa de conciertos.

A nivel general, ¿qué ha supuesto la organización de estos actos en medio de una pandemia?

Ha sido un reto. Como cada semana han ido variando las condiciones, ha habido que contemplar continuamente la situación y cumplir en todo momento las restricciones sanitarias. Es muy complicado elaborar unos actos sin saber lo que puede ocurrir al día siguiente. Ahora nos hemos olvidado, pero hace un año teníamos toque de queda. Tampoco había vacuna. Sin duda hemos pillado la parte buena, desde junio hasta ahora, aunque sigue habiendo rebrotes y la cuestión sanitaria es prioritaria.

¿Han tenido que cancelarse actividades que estuvieran pensadas antes de la pandemia?

Me incorporé en enero. Había muchas ideas que se han tenido que eliminar. Por ejemplo, las de tipo deportivo, que condicionaban la presencia de personas sin mascarilla. Hemos decidido que, cuando se pueda, se intentarán hacer. Se han limitado visitas a las zonas más desconocidas e interesantes de la catedral, como el triforio. Antes, podían subir grupos de 10 personas y se bajó a cuatro. Son espacios que esperemos se puedan volver a visitar. Requiere de una intervención y unas medidas que hoy no son posibles, pero que serán atractivas para el futuro turista.

Durante 2021, la catedral compitió con otras ofertas artísticas y culturales como Campos del Renacimiento, Lux o el VIII Centenario de la catedral de Burgos

No lo veo como una competencia, porque parece que hay una rivalidad, sino como un complemento. Todo es bueno. Quien visita la catedral puede luego ir al Cristo y acercarse por la tarde a Campos del Renacimiento. Todo va en la línea de promocionarnos como espacio turístico con lo que mejor tenemos, que es el arte, el paisaje o la gastronomía. Los problemas que hemos tenido con el covid también los han sufrido ellos y se han tenido que retrasar y cancelar muchos actos. La cuestión es que la gente se acerque y, cuanta más oferta haya, mejor para el turista para seleccionar, complementar y dedicar un día a visitas de tipo cultural. 

2022 queda más libre en ese sentido. ¿Qué previsiones manejan?

Esperamos que las visitas aumenten, siempre condicionadas por la situación sanitaria. Fue un poco la excusa para retrasar la exposición a este año, tratando de conseguir una mayor posibilidad de afluencia. Hubiera sido una locura inaugurarla en febrero o marzo del año pasado, cuando ni siquiera podíamos cambiar de comunidad autónoma. Hay que estar al día y acomodarse a la realidad.

¿Cómo valora el apoyo de instituciones públicas como Diputación o Ayuntamiento?

Positivo, sin duda. Han reconocido que la catedral es un elemento importante desde el punto de vista turístico de la ciudad. En la medida de sus posibilidades, ha habido un apoyo bastante bueno que esperemos continúe en estos meses que quedan de celebración.

¿Y de las empresas privadas?

Es la parte que nos falta. El centenario ha sido declarado Acontecimiento de Excepcional Interés Público. Esto requiere burocracia, lo que ha retrasado la incorporación. Los beneficios que otorga este reconocimiento son muy interesantes para las empresas. Estamos en ello aunque vamos con retraso. Pero 2020 fue un año complicado. Hemos aprovechado 2021 para impulsarlo y esperamos tener una mayor respuesta en 2022. No es fácil por la situación de crisis económica e inversión en cultura, a la cual no estamos muy habituados.

No solo podrían participar desde el punto de vista económico, aportando dinero, o publicitario, si no contando con ellas, como hemos hecho con empresas locales, para la elaboración de la página web, comunicación o impresión. No podemos considerar la catedral como algo exclusivo o cerrado. Es de todos.

¿Cómo se podría haber integrado más la colaboración en la sociedad palentina?

Posiblemente dando la opción a que se integrasen más colectivos. Aunque también ha habido el efecto contrario, con la observación astronómica y la utilización de la catedral como punto de referencia o la actividad con los Campaneros Villaltanos. La Fundación San Cebrián eligió la plaza de la Inmaculada como punto de partida para su marcha inclusiva. También el reparto del roscón por parte del Ayuntamiento. Tenían como referencia a la catedral y hay que estar agradecidos.