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Vacantes difíciles de cubrir

Carlos Cuesta (SPC)
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España presenta una cifra de 2.880.582 desempleados y, sin embargo, existen más de 200.000 ocupaciones que no encuentran trabajadores por falta de especialización o interés

Vacantes difíciles de cubrir - Foto: Imagen de Ulrike Leone en Pixabay

Resulta difícil explicar que en un mercado laboral como el español o el europeo, existe un número de plazas vacantes tan exagerado en las empresas cuando hay millones de trabajadores que buscan una ocupación. En la mayoría de los casos, se trata de empleos que requieren una alta cualificación profesional y, en el resto, son actividades que muy pocas personas quieren desempeñar ante las bajas remuneraciones que reportan, horarios que no permiten conciliar o tareas que son poco gratificantes y no generan interés.

La crisis económica, provocada por la pandemia y la guerra de Ucrania, ha perjudicado enormemente al mercado laboral con un importante desajuste tanto en lo que respecta a la oferta como a las demandas de puestos de trabajo. 

Los expertos sostienen que la cifra de vacantes en Europa nunca había sido tan alta y, de hecho, actualmente hay 15 millones de desempleados y más de 4,6 millones de vacantes sin cubrir, según Eurostat.

Por su parte, en España el paro acumulado se situó el pasado mes de junio en 2.880.582 desempleados, con una tasa de desocupados del 13,1%, equivalente al nivel más bajo que se ha registrado desde octubre de 2008, al inicio de la crisis financiera. Respecto al número de puestos sin cubrir, la cifra supera las 200.000 y, de ellos, más de la mitad corresponden a actividades de las nuevas tecnologías. A pesar de que España es, junto a Grecia, el país que menos porcentaje de vacantes tiene de la UE, sin embargo, las empresas señalan que son muy difíciles de satisfacer en un entorno de desempleo que duplica a la media que registra la eurozona.

Entre las causas que los analistas ponen sobre la mesa, están que el coronavirus supuso un golpe muy duro para la oferta y la demanda, puesto que alteró las cadenas de suministro y, sobre todo, las prioridades de los consumidores. Gremios como la hostelería o la construcción, que actualmente son de los que más problemas tienen en este campo, señalan que tras la pandemia sus trabajadores cambiaron de actividad hacia los sectores de servicios con mejores salarios, mayor flexibilidad laboral y más capacidad de promoción.

Una segunda causa achaca este problema a la subida de los costes empresariales, lo que resta margen a las compañías para mejorar las nóminas de sus empleados. El alza de más de un 30% del salario mínimo en el último año en el que además se han disparado los precios de las materias primas y de las energías hacen muy difícil atender a las peticiones de mejorar las retribuciones en un contexto de crisis e incertidumbre en el que la guerra de Ucrania agrava aún más este problema.

La patronal denuncia que la baja productividad respecto a la media de la UE, junto a la presión fiscal y las altas cotizaciones a la Seguridad Social perjudican la creación del empleo de calidad. Según sostienen, en 2021, las cotizaciones y el IRPF supusieron el 39,3% del coste total de un asalariado para la empresa. 

Los expertos en recursos humanos denuncian que el mayor problema que existe es que el mercado laboral español está mal planificado. Además, critican que la baja cualificación de los trabajadores impide desarrollar actividades de un gran valor añadido, avanzar en la digitalización e invertir en I+D.