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Pequejuegos, apuesta a lo grande para divertir

Pablo Caminero
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La relajación de las medidas permite este verano la vuelta a la actividad de ocio grupal infantil. Menores y monitores dejan atrás la distancia de seguridad y disfrutan del ocio

El paracaídas es uno de los juegos favoritos de los más pequeños - Foto: Juan Mellado

El complejo deportivo de las Eras de Santa Marina es testigo de la vuelta a la normalidad de los Pequejuegos. Tras duros años de pandemia en los que imperaban las actividades individuales y la distancia entre monitores y niños, la relajación de medidas contra el covid muestra resultados de prepandemia tanto en el número de inscripciones como en la libertad de actividades.

Los más pequeños de las casas se lo pasan en grande gracias a la posibilidad de mantenerse activos durante el verano con compañeros y amigos. Pasar  la mañana jugando desde las 10 horas e ir a la piscina después de almorzar es un plan idílico para ellos y soñado por algunos de los más mayores.  «Los juegos  que se practican son diferentes a los de los colegios porque son más deportivos. Incluso, a veces, pedimos su opinión para ver qué actividades quieren porque les gustan más unas que otras», explica Cristina Paramio, una de las monitoras de los campamentos urbanos organizados por el Patronato Municipal de Deportes.

Por otro lado, el contacto más cercano facilita la socialización de los pequeños. «Conocen a otros niños y hacen amistades fuera del colegio  y del ámbito familiar», añade Paramio.  

Conciliación familiar. Los Pequejuegos no están solo para mantener activos a los niños, sino que sirven también para desahogar a las familias en verano. Con el fin del curso, los escolares quedan a cargo de sus padres y muchos no pueden atenderlos por las mañanas. Por ello, la opción de dejarlos en manos de los monitores para que disfruten jugando se convierte en la mejor aliada para quienes trabajan también en estas fechas. 

Este año, los aforos vuelven a las capacidades de años anteriores a la pandemia. «Las plazas han sido ocupadas casi al 100% y en algunos casos existe lista de espera para participar», asegura el concejal de Deportes, Víctor Torres. 

Por lo tanto, no solo los participantes nacidos entre 2012 y 2018 notarán diferencias respecto a otros veranos, también los padres serán conscientes de ellas. Ahora son más los que dejarán a sus hijos jugando con el paracaídas, la zapatilla por detrás o el pato pato. Los que repiten se alegran de volver a jugar con sus amigos durante las mañanas estivales.