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Froilán de Lózar

La madeja

Froilán de Lózar


Amigos para siempre

16/09/2022

Voy gustoso a dar cuenta en esta entrega de los últimos viajes, a ponerle voz a las impresiones más recientes, que hoy tienen que ver con mi tierra, Pernía, y con la gente que colabora en mi blog, una aventura curiosa que me mantiene ilusionado a las puertas de la jubilación. Desde Barcelona llegaron Edu y Laura, componentes del grupo Salud y Románico, a los que conocía por las redes sociales, prueba de que también esos bichos nos ayudan a veces a encontrar gente auténtica; nos presentan historias y personas que desde otros puntos tejen sus cuadros o cuentan con detalle sus viajes y experiencias. Como lo cuenta Laura Alberich, que expone estos meses en el Monasterio de Santamaría la Real de Aguilar de Campoo, a la que dedico el próximo artículo de La madeja.
Mientras degustamos un menú en La Taba de San Salvador, pienso en lo afortunado que soy al contar entre mis amistades a estos artistas, que igual pintan que escriben y en todo ponen sentimiento, como lo pone Manuel Gila, un escritor de tantos como nos movemos con desigual fortuna por el mundo, que encontró una razón para homenajear a su mascota desde el arte románico, al que dedicaron muchas horas viajando de sur a norte y visitando pueblos y ciudades donde encontraron alguno de esos templos que vamos conociendo cada martes desde hace ya tres años. Un movimiento que se expande y crece a medida que vamos avanzando por pueblos, a veces, olvidados. Mi amiga Margarita Marcos, desde Palencia, fue la chispa que nos puso en contacto y nos apoyó en esas pequeñas naves en las que se convirtieron nuestros libros. Alrededor y enganchados también, Rosi desde Donostia; Gemma, su hermana, que nos sorprende a menudo con rutas y paisajes en la página de Facebook y amigos y seguidores que vienen de Venezuela, de Argentina, de Guatemala, de todo el mundo.
Son pequeñas iniciativas, casi desconocidas, empeños que implican mucho sacrificio, afanes que no se verán recompensados en la medida que merecen, pero que tocarán de algún modo el corazón de aquellos amigos que cantan con nosotros para siempre.