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Sacristán: «Sin trabajo no hay premios ni pagas la luz»

Rubén Abad
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El intérprete madrileño se estrenó en el mundo del espectáculo en 1960. Desde entonces, ha sido un fijo en películas, series de televisión y obras de teatro; un trabajo por el que la Academia del Cine le entregará en unas semanas el Goya de Honor

Sacristán: «Sin trabajo no hay premios ni pagas la luz» - Foto: Pablo Sarompas

Mucho ha evolucionado la industria del espectáculo desde que José Sacristán se estrenó en 1960 a nivel profesional con Los ojos que vieron la muerte. Sesenta y dos años después, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España le ha premiado con el Goya de Honor, que recogerá en unas semanas. Previamente, visitará Guardo este sábado, donde interpretará en el auditorio (20 horas) Señora de rojo sobre fondo gris y recogerá el AMGu de Honor en reconocimiento a su laureada trayectoria profesional.

 

En unas semanas recogerá el Goya de Honor en reconocimiento a una larga y exitosa carrera. ¿Qué balance hace después de más de medio siglo recorriendo los escenarios de toda España?
Los balances los vengo haciendo hace mucho tiempo, porque ya tengo edad para ello hace mucho tiempo. Lo agradezco, lo celebro y me pone muy contento; pero es temerario vivir pendiente de los premios, porque lo fundamental es el trabajo. 
Sin trabajo, no hay premios ni pagas la factura de la luz; lo importante es que estas cosas vengan trabajando. No me parece que han de ser cosas que te marquen o definan. Son peldaños de la escalera o mojones del camino que vas recorriendo.

 

Un galardón que, además, recibe en activo
Ahí estamos, ahí seguimos dando guerra. Estar en activo es lo más celebrable de todos estos reconocimientos, qué duda cabe.

 

¿Tiene algún trabajo en estos años de carrera del que tenga especial recuerdo o cariño?
Afortunadamente, hace tiempo que puedo elegir mis trabajos, y todos y cada uno de ellos forman parte de mi vida. Unos han salido mejor, otros no tanto, pero no podría quedarme con uno. Están todos: las funciones de teatro, las series de televisión y las películas.

 

¿En qué medio se siente más cómodo trabajando?
Cada uno tiene su cosilla. Lo importante es la historia, el personaje y los compañeros. El medio y el género para mí no son definitivos.

 

Hablando de personajes, ¿tiene alguno con el que se sienta especialmente identificado o que sea radicalmente opuesto a usted?
Ha pasado de todo. Pero no necesariamente por ser opuestos a mí eran peores, ni muchísimo menos. Me han tocado hijos de puta o imbéciles que eran personajes cojonudos. Pero, como comentaba antes, voy eligiendo mi trabajo y todos me gustan, y a todos los quiero por igual. Poder elegir es un privilegio.

 

Ha trabajado con un gran número de directores de prestigio, pero hay algunos grandes cineastas españoles como Almodóvar o Amenábar que aún se le resisten
Les admiro y les respeto, pero no me quita el sueño. No sé si se dará o no.

 

¿Qué tal se trabaja con los talentos emergentes?
Es, sencillamente, cojonudo. Trabajar con jóvenes es de lo mejor que me está pasando en los últimos años. Celebro trabajar con ellos, discutir con ellos... todo tiene que ver con el amor al oficio, con contar historias. Agradezco sus consejos y sus puntos de vista. No perder el contacto con la gente es de lo más saludable que existe.

La experiencia no es un factor definitivo en este oficio. En ocasiones, el talento se impone con creces a los beneficios de la experiencia. Este último es lo fundamental, y vienen jóvenes con mucho talento y coraje. 

 

Desembarcará en Guardo con Señora de rojo sobre fondo gris, con la que está girando por toda España y que le está dando muchas alegrías en estos tres últimos años
Interpreto a un personaje maravilloso, como todos los que creó Miguel Delibes. Para mí, además, tiene el valor añadido de que estoy contando la penitencia entre la vida y la muerte de su mujer, aunque en la ficción se protege con un personaje que se llama Nicolás y es un pintor. 

Con esta obra estoy rindiendo homenaje a alguien al que tuve el honor de conocer. No van a salir defraudados de la función, aprovecho para hacer público mi agradecimiento por su respuesta.

 

¿Cómo se consigue esa fidelidad?
Afortunadamente, cuento con la fidelidad y la confianza de un gran número de personas que me permite hacer el trabajo que quiero hacer.

 

Usted es de pueblo (Chinchón, Madrid). ¿Qué opinión le merece el trabajo que está haciendo la Agrupación Musical de Guardo (AMGu) por la promoción cultural en el medio rural desde la Montaña Palentina?
Gente que hace ese esfuerzo y que abarca todo ese número de actividades, con ese resultado, me parece formidable. Ojalá esto se hiciera con más frecuencia, cualquier cosa que haga que la cultura siga viva entre la gente, no nos queda otra cosa que celebrarlo.

 

Además de actuar, recogerá el AMGu de Honor de Teatro en reconocimiento a una larga carrera. ¿Qué se siente al recibir estos premios ajenos a las grandes plataformas que nacen del cariño, el afecto y el respeto del público?
Todo reconocimiento que venga, lo celebro y agradezco. En ocasiones estos premios que tienen una repercusión más pequeña son los más entrañables y los más de agradecer. Agradezco, sobre todo, el esfuerzo y el sacrificio que hace mucha gente por mantener viva la cultura y el mundo del espectáculo.

 

¿Cómo valora el segundo plano al que ha quedado relegada la cultura en tiempos de covid?
La cultura en este país nunca ha disfrutado de una buena salud, aunque tampoco habrá que ponerse catastrofista. Vamos sobreviviendo, y ojalá las circunstancias fueran más favorables y todo el mundo pusiera más interés en la cultura, pero es lo que hay. A ver si lo conseguimos mejorar, pero hacer un diagnóstico de todo esto es un poco temerario. 

 

¿Piensa en la jubilación, después de más de sesenta años de carrera?
Yo sigo aquí mientras la naturaleza me siga dando cuerda, no pierda la lucidez y continúe manteniendo el interés del público.