Veteranía y savia nueva en las ondas

J. Benito Iglesias
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José María Pérez, de RNE, y Marcos Rojo, de la Cadena Cope, representan la experiencia y el futuro en el mundo de la radio

Veteranía y savia nueva en las ondas - Foto: Sara Muniosguren

Toda una vida en las ondas por vocación y en la misma casa, a caballo entre Burgos y Palencia. Ese es el perfil de José María Pérez, con casi 41 de sus 60 años vinculado a Radio Nacional de España (RNE). Su primer contrato en la capital burgalesa fue en Radio Juventud en 1977, que poco después se convirtió en Radio Cadena Española y, tras una nueva fusión de emisoras, llegó en 1990 a RNE-Radio 5, donde fue designado director en Palencia en 1998 y hasta hoy.
En el  Día Mundial de la Radio, augura una larga vida a este medio de comunicación, donde es el más veterano en los micrófonos.  «Cuando hacía la carrera un profesor dijo que a la radio se la comería la tele en 10 años. Pues no, aquí seguimos y tampoco las redes sociales la pondrán en peligro. Ningún órgano humano es tan cálido y cercano como la voz», sostiene.
Lo del gusto por la radio le viene desde la niñez. En casa el transistor estaba puesto siempre. «Escuchaba la programación de los años 60 desde la cama, ya que todavía no teníamos televisión», explica. Las anécdotas jalonan una trayectoria profesional donde el día se quedaba corto. «En Burgos, al negociarse un expediente de regulación de empleo en una empresa de bisagras para automoción, cubrí la información hasta las 4,30 de la madrugada y recuerdo retransmitir el desfile de las Fuerzas Armadas que se hacía en la ciudad. Ya en Palencia me impresionó cómo vivían los trabajadores la crisis de la minería», enfatiza.
Veteranía y savia nueva en las ondasVeteranía y savia nueva en las ondasA José María Pérez, como se estila en la radio, le ha tocado hacer de todo. «En la emisora de RNE en Palencia llegué como director, y el trabajo era más burocrático. Ahora, aunque sigue existiendo la figura de responsable de la unidad informativa, soy un redactor más. Empecé como técnico de sonido, me recalifiqué para pasar a redacción e hice además de locutor leyendo textos de otros compañeros», rememora.
Desde 1977, cuando empezó a trabajar, las cosas han cambiado mucho. «Había más gente y ganas de hacer cosas con pocos medios técnicos y ahora la tortilla se ha dado la vuelta. La tecnología permite realizar una conexión inmediata desde cualquier lugar, pero las plantillas son muy reducidas. Todo ha evolucionado, desde la máquina de escribir con papeles tricopia para redactar, a los ordenadores donde hoy se hace todo con los cortes de sonido y se emite directamente sin tener que utilizar nada más en el estudio», añade.
La radio forma parte intrínseca de la vida de José María Pérez, pero tuvo que compaginarla unos años con la corresponsalía en Burgos  de TVE, empresa hermana de RNE.  «A mí me gusta estar detrás de un micrófono  y no tanto de una cámara de televisión. Me tocó seguir el secuestro de Ortega Lara, salí mucho en los telediarios y en cualquier lugar de vacaciones la gente me conocía. Esa notoriedad nunca me gustó», concluye.

Lo de Marcos Rojo siempre ha sido afrontar retos y grandes recorridos para tratar de llegar a la meta. De los siete a los 23 años fue ciclista y dejó la bicicleta como profesional en el equipo Burgos BH. Llegó a la Cadena Cope hace un año, pero antes hizo varias cosas a distancia: el Bachillerato, la prueba de acceso universitario y, ahora, cumplidos 27 años, estudia segundo curso de Comunicación en la Universidad Internacional de La Rioja. «La radio me atrajo siempre. Desde niño decía que iba a ser deportista profesional o locutor»,  afirma con vehemencia.
Lo primero lo consiguió con la bicicleta y lo de aferrarse a un micrófono -ahora es la voz más joven en las ondas radiofónicas palentinas- y no soltarlo para consolidarse en la profesión es cuestión de tiempo. «De pequeño  en el ordenador jugaba al FIFA y quitaba el sonido para narrar yo los partidos», explica con una sonrisa cómplice.
«Dejé el deporte y me propuse entrar en la radio. Soy de Aguilary, tras un año y medio en Galletas Gullón, me puse a estudiar con la idea de, más tarde o más temprano, terminar la carrera y entrar en un medio de comunicación», arguye.
Al poco tiempo contactó con la Cadena Cope al quedar una plaza vacante y hoy, mano a mano con Manuel Lobejón, pone voz a la programación diaria. «Echo un cable en todo, pero conocía la información deportiva y ahí tengo mi sitio», argumenta.
Oyente desde niño, Marcos Rojo conoce sobradamente lo que la radio representa y es optimista sobre su futuro: «Siempre se dijo que iba a caer con la mejora de la televisión, pero yo creo que es un medio de comunicación único y el más inmediato de todos. Ahora a la radio la toca reinventarse y creo que lo está haciendo bien».
Para ello, ve clave el uso de nuevas tecnologías y el podcast, para escuchar programas grabados en Intenet. «Ofrecemos la posibilidad de que se nos vea y escuche a través de la red social Facebook Live como una opción más, ya que cuenta con muy poco tiempo local en Frecuencia Modulada. De  los 45 minutos de programación deportiva diaria solo cinco se emiten a través de las ondas», se lamenta. En torno a la profesión periodística no tiene miedo a una pájara que le haga abandonar como cuando corría en bici. «Me planteo seguir creciendo y aprendiendo y acabar los estudios es primordial. A la experiencia hay que unir la formación y una titulación, ya que ayudan a llegar a más sitios. El trabajo es duro, pero es bonito hacerlo donde te gusta», manifiesta con orgullo.
Eso sí, sin dejar la práctica deportiva, ya que empezó a correr hace poco y ganó la pasada San Silvestre. «Estoy mejorando y he fichado por el club de atletismo Cárnicas Serrano de Valencia. Preparo 1.500 y 3.000 metros, probaré el 1o.000 y hasta donde llegue», sostiene este corredor de fondo y de las ondas.