"Castilla y León no tiene voz reivindicativa con el Estado"

Santiago González
-

Burgalés y licenciado en Derecho, Luis Tudanca ha sido diputado en el Congreso durante casi dos legislaturas, ya que lo abandonó tras convertirse en secretario autonómico del PSOE en 2014. Actualmente, es candidato a la presidencia de la Junta

El secretario autonómico del PSOE y candidato a la Junta, Luis Tudanca - Foto: Miriam Chacon

La comisión de las eólicas se ha cerrado sin avances tras años de bloqueo. ¿Cree que las comisiones de investigación han servido para algo, más allá de intereses políticos?
Depende de la actitud de los grupos políticos. Por ejemplo, la comisión sobre el Hospital de Burgos ha sido muy importante porque, más allá de la falta de conclusiones comunes, ha permitido una investigación exhaustiva y confrontar dos modelos muy diferentes. El PP se quedó solo en defensa de la privatización del HUBU y con su modelo de hacer negocio con la salud, y todos los demás, a la derecha y a la izquierda, exigimos la devolución a lo público.
En el caso de la trama eólica, el polígono de Portillo y la ‘Perla Negra’, lamentablemente el PP ha tenido una actitud obstruccionista desde el principio. Y no lo dice solo el PSOE, que por supuesto, sino que el Tribunal Constitucional ha condenado al PP por la vulneración de derechos fundamentales de los parlamentarios y ciudadanos al bloquear durante tres años la comisión.
Han reclamado blindar la sanidad, un suelo social, la bajada de tasas universitarias… ¿cómo se puede garantizar esto sin una buena financiación autonómica, que se lleva reivindicando muchos años?
Llevamos muchos años hablando de blindar un suelo social en el Estatuto para que ningún gobierno tenga la tentación de tocar lo que no se debe tocar. Y además lo vinculamos al PIB porque cuando hay más riqueza debes garantizar una recaudación suficiente para mantener unos mínimos los servicios públicos.
Sin duda necesitamos una buena financiación autonómica, además hemos sido ejemplares y todos los partidos hemos firmado una reivindicación desde hace muchos años. Debemos ser reivindicativos, pero que la derecha le diga a la gente que se puede tener buena financiación, buena sanidad pública, buena atención a los dependientes, buena educación, bajada de las tasas y encima no pagar impuestos es mentira. Es puro populismo demagógico. Hay que hacer una política fiscal justa y que paguen más los que más tienen para poder sostener los servicios públicos. Eso y una mayor financiación permitirá blindar un suelo social.
¿De que ha servido la unidad si ni con unos ni con otros se consiguió nada en Madrid?
Quiero recordar que la financiación autonómica lleva caducada desde 2014 y en estos cinco años ha estado gobernando el PSOE ocho meses. No obstante, hay que hacerlo porque es imprescindible. Y nosotros vamos a ser muy reivindicativos. Uno de los problemas que tiene Castilla y León es que el gobierno de la derecha ha estado tan ocupado con sus problemas que no ha tenido voz, esta Comunidad no ha tenido una voz suficientemente reivindicativa en el Estado. Hay temas decisivos que se están discutiendo a nivel nacional en los que Castilla y León no participa y eso tiene que cambiar.
A lo largo de la legislatura han presentado un modelo fiscal propio. ¿Qué impuestos van a subir y en qué condiciones?
Esta reforma fiscal la llevamos planteando años y consiste en que los que más ganan, los que más tienen y los que más heredan, paguen más para poder financiar los servicios públicos. Hemos firmado un pacto fiscal con UGT y CCOO y otros partidos advirtiendo que hace falta responsabilidad fiscal y no populismo.
¿Y el impuesto de sucesiones?
En la Comunidad se recaudan alrededor de 200 millones por este impuesto, luego quien dice que lo va a suprimir tendrá que explicar de dónde va a recortar 200 millones. Pero es que además hay 216 millones en bonificaciones a este impuesto porque hoy para pagar tienes que heredar más de 400.000 euros, excluyendo la vivienda habitual y el negocio familiar. Por lo tanto, hoy solo pagan el impuesto de sucesiones unas 850 personas, el 0,55% de los que heredan, los que tienen más recursos. Insisto, le pueden decir a la gente que se puede sostener esto sin impuestos, pero les mentirán. Si nosotros planteamos una política fiscal favorable para el medio rural, los incentivos tienen que salir de algún sitio. Se trata de recaudar donde se puede para favorecer donde se necesita.
¿Existen medidas eficaces para luchar contra la despoblación o se trata de un fenómeno imparable?
Lamentablemente se ha dejado que la bola crezca durante demasiado tiempo. Deberíamos haber tomado medidas estructurales, pero creo que el PP nunca ha tenido intención de luchar contra la despoblación porque el proceso de envejecimiento y emigración juvenil les venía bien de forma política y partidista. En su última Agenda para la Población negaban la mayor y proponían medidas para potenciar la recuperación. Por tanto, ceguera o inconsciencia. Pero sí se pueden hacer cosas, y de hecho por primera vez hay un Gobierno que se lo ha tomado en serio.
También se han aprobado medidas en Europa, al alimón por todos los partidos políticos pero capitaneados por Iratxe García para que en el nuevo marco presupuestario se tenga en cuenta la despoblación para recibir fondos. La Junta, sin embargo, nunca ha hecho uso de las competencias que tiene y hacen falta medidas estructurales.
La Junta considera imprescindible la ordenación territorial para luchar contra la despoblación ¿Por qué el PSOE no apoya la ley de mapas rurales que cerraba el proceso?
Es inconcebible que la comunidad más extensa de España no tenga ordenado su territorio en 2019. El PP ha estado gobernando los últimos 33 años y casi todos con mayoría absoluta, luego ellos son los responsables. Nosotros hemos querido colaborar, pero no lo íbamos a hacer a cambio de una foto. Exigimos financiación adicional y específica, revertir los recortes del medio rural, blindar el mapa de servicios públicos, mejorar el transporte, aumentar la financiación municipal y de forma incondicionada y a todo nos dijeron que no. Por tanto, no íbamos a prestarnos a aprobar unos mapas muy bonitos para no cambiar nada.
¿Considera precipitado la transición ecológica aprobada por el Gobierno y el cierre de la minería sin pactar con los sectores afectados?
Este Gobierno lleva 8 meses y ya se sabía que en diciembre de 2018 las empresas mineras que no devolvieran las ayudas tenían que cerrar. Esta decisión venía de atrás y pasamos los últimos siete años mirando para otro lado sin hacer nada. Y la transición ecológica no solo se hace por convicción, sino porque también viene impuesta desde Europa.
El Gobierno está intentando responder a estas emergencias con un pacto social histórico con los sindicatos para dar salida a los menos de 300 trabajadores de la minería, por cierto que cuando llegó Rajoy había 3.000 y al inicio del Gobierno Herrera eran 5.000. También se ha aprobado una estrategia de transición energética justa, una ley de cambio climático y se han desbloqueado 66 millones de los planes mineros anteriores que Rajoy tenía en un cajón. 
Por último, los presupuestos multiplicaban por 55 las inversiones en la Ciuden, que contemplaban 387 millones, pero ese dinero ha sido bloqueado porque el PP, Cs, Bildu y los independentistas catalanes votaron en contra. Por tanto, en ocho meses hemos tratado de dar solución y no ha habido nada que haya contribuido al cierre de la minería. Yo le he dicho a la ministra que si tenemos que elegir entre un Gobierno o la gente de las cuencas, vamos a estar con la gente sin ninguna duda.
¿Cuáles van a ser los ejes del programa electoral del PSOE de cara a las elecciones autonómicas?
Estamos en un proceso participativo con muchas organizaciones y expertos. El eje fundamental es la lucha por la repoblación de Castilla y León. Es nuestro drama, nuestro gran problema. A partir de ahí hay que hablar de servicios públicos esenciales, reformas institucionales para recuperar la decencia porque también tiene que ver con el desarrollo económico, hablamos de reindustrialización y de recuperación del talento. Si tuviera que resumir el objetivo del próximo gobierno debería ser garantizar que todo el mundo que quiera vivir en Castilla y León pueda hacerlo porque aquí hay oportunidades.
Realmente no estamos haciendo un programa electoral sino de gobierno porque somos muy conscientes de que estamos ante una oportunidad histórica y tenemos que poner en marcha un catálogo de gobierno creíble y sensato.
¿Y también tiene a su gobierno en la cabeza?
No. Me gusta hacer las cosas paso a paso y con humildad. Hasta el 26 de mayo queda mucho trabajo para convencer a los castellanos y leoneses de que somos la opción que necesitan, que es la única de cambio real y sensato, que además traslade seguridad y estabilidad, que es muy importante para la gente de esta tierra. En todo caso, será un gobierno paritario.
¿Y tiene claro con quién sumar para llegar al Colegio de la Asunción?
Hay que esperar a que la gente vote y ver la configuración del Parlamento autonómico. Pero fijese cómo han cambiado las cosas que estamos planteando que el PSOE no va a llegar a la mayoría absoluta y tendrá que pactar cuando en las últimas décadas nadie se planteaba siquiera que el PSOE gobernara. Ese me parece el gran cambio revolucionario que se produce actualmente, que nadie duda que el PSOE puede ganar las elecciones en Castilla y León y que hay una seria oportunidad de gobierno. Lo que parece es que los ciudadanos están decidiendo que no haya mayorías absolutas y que tengamos que hablar.
Durante la legislatura han achacado a Cs ser la muleta del PP, ¿ahora puedan ser su muleta?
Siempre he dicho que no se trata de pactar con quién, sino para qué. Desde luego yo quiero que las cosas cambien. El PSOE es la única opción que puede garantizar el cambio en la Comunidad y eso es para hacer políticas diferentes, no para seguir haciendo lo mismo. En esta legislatura han habido muchas coincidencias entre todos los grupos de la oposición en temas muy diversos, por lo que parece que es fácil ponernos de acuerdo con todos menos con el PP.
En cualquier caso, en los últimos 10 días se ha dibujado un escenario nuevo con el cambio de Silvia Clemente del PP a Ciudadanos. ¿Le favorecería si fuera la candidata de Cs dada su animadversión con el PP?
Siempre soy muy prudente con los procesos orgánicos de otros partidos y no voy a hacer ninguna valoración. Creo que debemos ocuparnos de lo nuestro, no mirar por el retrovisor ni por las ventanillas del coche a ver qué hacen los demás. La fortaleza del PSOE es que tenemos un proyecto sólido, estamos unidos y garantizamos esa unidad, seguridad y fortaleza en un programa de gobierno. Probablemente algo de mérito tendremos y algo de demérito habrán tenido los demás.
Y qué tal ha sido Silvia Clemente como presidenta de las Cortes.?
Creo que ha sido buena presidenta. Ha demostrado independencia en un puesto que es muy complicado en una legislatura con tanta fragmentación política.
¿La gestión de Pedro Sánchez puede beneficiar o perjudicar ante la cercanía de ambas elecciones?
Ha servido para ver quién no tiene miedo a hablar de su proyecto para Castilla y León y quién sí. El mayor disgusto se lo llevó Mañueco, que estaba deseando que coincidieran las elecciones para no tener que hablar de esto y ponerse bajo el paraguas de Casado. Nosotros queremos hablar de la Comunidad. Me parece que las elecciones generales son muy trascendentes para este país, estoy convencido de que Sánchez va a tener un respaldo mayoritario, pero mi obligación, mi responsabilidad y mi ilusión es hablar del proyecto para Castilla y León, porque estamos ante un momento y una oportunidad históricas. Independientemente de cuando fueran las elecciones generales, estamos en condiciones de competir y de ofrecer ese programa de gobierno.
Varios diputados han anunciado que no van a seguir. ¿Se pretende una profunda renovación en las listas a las Cortes Generales?
Bueno, eso lo van a decidir los militantes y el conjunto del partido en los procesos democráticos. El PSOE tiene suficiente cantera y en todo caso no hemos acabado el proceso. En los casos de Pedro Muñoz y Soraya Rodríguez quiero reconocer todo el servicio que han prestado al PSOE, donde han sido y son referentes porque van a seguir trabajando para el partido. Pedro Muñoz está trabajando en la elaboración de mi programa electoral, así que no se jubila.
¿Las aguas revueltas del PSOE en los últimos años se han calmado de forma duradera o los resultados pueden volver a removerlas?
Las cosas han cambiado mucho. Nunca he ocultado que el PSOE ha pasado por momentos de verdadera dificultad, pero los hemos resuelto de la mejor manera posible, con una revolución democrática sin precedentes en ningún otro partido de este país. Al final hemos decidido el rumbo del PSOE entre todos, por eso me parece que estamos fuertes y sabemos adaptarnos a lo que España necesita y nos pide. Ahora me parece que ese proceso lo tienen otros. Yo creo que tengo el récord de España de procesos de primarias y siempre he sentido el cariño y el respaldo de los compañeros. Ahora estamos con la ilusión en el partido en su conjunto y fuera de él, de poder darle a Castilla y León lo que necesita, después de 33 años de régimen del PP que nos ha llevado a donde estamos.
Los próximos dos plenos serán los últimos con Juan Vicente Herrera como presidente tras 18 años al frente de la Junta. A pesar de algunas broncas entre ambos, ¿qué herencia deja y qué puede cambiar con la llegada del mañuequismo?
En un momento de tantísima crispación y viendo a responsables políticos en la derecha diciendo barbaridades e insultos, Herrera y yo nunca jamás hemos traspasado ningún límite. Hemos tenido profundas discrepancias y las seguimos teniendo. Su modelo de Comunidad, su modelo político y su ideología no se parecen a los míos, perodespués de 18 años y en los tiempos que corren, lo único que quiero decir de Herrera es que se merece todo mi respeto con toda las discrepancias que hemos tenido y seguimos teniendo. Soy un firme defensor de la política y quienes se han dedicado al servicio público tanto tiempo se merecen el respeto de todos sus ciudadanos.
Lo que pasará en el PP después de la salida de Herrera ya lo estamos viendo. No hace falta ahondar.