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Editorial

Un plan de 23,5 millones para hacer frente al reto demográfico

Diario Palentino
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siempre hace falta más, sobre todo inyecciones económicas que amplíen las posibilidades y afiancen nuestras fortalezas, de forma que las obras, las realidades concretas se impongan a las buenas razones.

Obras son amores y no buenas razones. Llevamos años hablando de la pérdida de habitantes en esta y en otras provincias de interior, del envejecimiento de la pirámide poblacional, de la escasa natalidad, del vaciamiento de los pueblos, de la necesidad urgente de revertir la situación si no queremos encontrarnos en algunas localidades con media docena de ancianos, con escasos servicios públicos y un alto grado de desprotección y dependencia, o con otros que en su día tuvieron vida y se han convertido en despoblados. 

Se ha hablado de distintas políticas, de acciones te-óricas y prácticas para paliar la pérdida de población joven, para retener el talento, que van desde favorecer el emprendimiento y el mantenimiento de industrias, comercios y pequeños negocios locales, a la conversión de inmuebles en espacios museísticos, formativos y turísticos. También de reformar espacios en desuso, caso de antiguas escuelas y consultorios médicos, para hacer de ellos viviendas atractivas. De igual modo, se ha abordado la conveniencia de dotar de conexión a la telefonía móvil y a Internet a la mayor parte del territorio palentino para que sus vecinos dispongan de ese servicio y no se sientan ciudadanos de segunda o de tercera y para favorecer el asentamiento de nuevos pobladores, traídos por la calidad de vida del medio rural siempre que permita el teletrabajo. Muchas de esas políticas se están aplicando, con mayor o menor éxito. También se trabaja con ahínco en la conservación y divulgación del patrimonio histórico-artístico, de la variedad paisajística de la provincia y de las numerosas posibilidades que ofrece para el turismo tanto cultural, como etnográfico, religioso, de naturaleza o deportivo.

 Todo eso está muy bien y conviene seguir profundizando en ello, sobre todo para que nuestros pueblos sigan manteniendo sus servicios, en la medida de lo posible, pero ciertamente siempre hace falta más, sobre todo inyecciones económicas que amplíen las posibilidades y afiancen nuestras fortalezas, de forma que las obras, las realidades concretas se impongan a las buenas razones. Por eso es tan importante el plan extraordinario pilotado por la Diputación con 23,5 millones de euros para garantizar los servicios básicos de cara a afrontar ese reto demográfico, fijar población y atraer a nuevos vecinos. Ayer fue presentado y el viernes será aprobado en el pleno de la institución. 

Podrán beneficiarse los 191 municipios, incluida la capital, no en vano parte del dinero procede de los ingresos por la resolución del conflicto de la calle Jardines, y cuatro son sus líneas de acción: cooperación con los ayuntamientos para gestión de sus patrimonios (17,6 millones); obras inmediatas en edificios, parques, caminos y A Huebra (2,7), ayudas para mitigar el aumento de los gastos corrientes (1,6) y aumento y mejora de las dotaciones urbanísticas (1,5 millones). Pues eso, que como obras son amores y no buenas razones, damos la bienvenida al plan y esperamos ver pronto sus efectos.