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Carmen Quintanilla Buey

Otra mirada

Carmen Quintanilla Buey


Rosa ¿sin espina?

03/09/2021

Ya pasó, sí, pero no pasó del todo, lo relacionado con precauciones, distancias, mascarillas... La fiesta patronal de Venta de Baños nos ha dejado ese regustillo de la no total satisfacción. Sí que han mejorado las cosas con respecto al año anterior, claro que sí, pero las efusiones, los abrazos, los reencuentros de piel con piel... todo eso, sigue dejándonos ese algo entre dudas, inseguridades, y los ¡pero hasta cuándo!. Se ha palpado y agradecido el interés por amenizar a un pueblo, se ha puesto de relieve por parte de la organización, la idea de que al menos durante cuatro días haya pegado un giro el ánimo caído y, por eso, todos los actos han estado muy concurridos, y las terrazas, con sus distancias, precauciones y mascarillas, han sido en mejor ejemplo del ¡por nosotros que no quede... o que no pase... o que pase de una puñetera vez, que sería lo bueno! Quizá sea este pueblo el mejor ejemplo de que dentro del casco urbano podemos dar los largos paseos recomendados para la salud. Sí, porque al ser muy expandido, las calles y plazas tan distanciadas consiguen que al regreso a casa busquemos enseguida el asiento, porque a la extensión se unen las pasarelas. Y volviendo a la fiesta: Misa mayor cantada, concurrida y floreada. Conciertos, verbenas, deporte, homenajes, chupinazos, charangas, pirotécnia, circo, teatro, fiestas infantiles... ¡De todo! Los días soleados se remataron con noches fresquitas. Me ocurrió algo curioso: No me gustaba Falete, y en su actuación aquí me gustó. Quizá fuera porque eligió muy bien el repertorio de sus canciones y no se ciñó del todo en Pantoja y Jurado. La cursilería, en gran parte, se la pasó por alto y en su contenido dominó el romanticismo en canciones muy emotivas y bonitas. Y en la parte musical, su conjunto de músicos y bailaores es estupendo. Así que bien, muy digno. A Parada, y la Década Prodigiosa, no terminé de verlos porque se volvió muy fría la noche, a mi lado una parejilla de enamorados se acurrucó dándose calorcillo mutuamente, pero al estar yo solita, y no poder acurrucarme con nadie... pues me largué con viento fresco, y nunca mejor dicho. Pues a ver, a ver que no cese la buena voluntad para que todos sigamos, no sólo con vida entre pecho y espalda. ¡Mantengamos viva la ilusión!. Aunque la perspectiva es opaca, vamos a buscar un rayito de luz. Yo creo que todo esto pasará cuando el espíritu de Federico García Lorca se ponga de acuerdo con los talibanes. ¡¡Que va a ser.... ya mismo!!.