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Palencia cumple con el nuevo límite de dióxido de nitrógeno

Jesús Hoyos
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Es la ciudad menos contaminada de las 80 más pobladas de España con 4,7 ug/m3, lejos de los 10 que la OMS recomienda no exceder. Solo 12 urbes están por debajo de ese nivel

Palencia cumple con el nuevo límite de dióxido de nitrógeno - Foto: Juan Mellado

En septiembre, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió rebajar el límite de seguridad respecto a la exposición anual al dióxido de nitrógeno (NO2), un contaminante que afecta a la calidad del aire en las ciudades y que está muy relacionado con los motores de combustión de los vehículos de gasolina y diésel.

Estos nuevos umbrales llegan en una situación de partida que no es muy buena. Y es que si se tienen en cuenta las 80 ciudades más pobladas de España, solo 12 están por debajo del límite de 10 microgramos por metro cúbico -antes el umbral era de 40-. Palencia es una de ellas y, además, la menos contaminada de todas, con 4,7 microgramos de media en 2021, según los datos que ofrece la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA)  y que se actualizan cada semana.

Enero y diciembre -hasta su segunda semana- han sido los meses con mayor contaminación en el aire en Palencia, con 7,7 y 7,5 microgramos, respectivamente. En el otro extremo de la balanza, julio y agosto, con 1,7 y 2,1 microgramos, debido al descenso en la actividad y a los viajes vacacionales fuera de la provincia.

El resto de capitales de Castilla y León analizadas superan el límite para una correcta calidad del aire. En orden de menos a más contaminación se encuentran Zamora, Salamanca, Burgos, León y Valladolid, que despunta con más de 20 microgramos por metro cúbico. Ávila, Segovia y Soria quedan fuera del análisis por su menor número de habitantes.

El dato palentino de 2021 es incluso mejor que el de 2020, cuando los confinamientos y las medidas restrictivas implantadas a raíz de la pandemia llevaron a una caída repentina de la actividad económica y el transporte rodado en las ciudades, con la consiguiente disminución de elementos contaminantes en el aire. 

El año pasado la cifra registrada fue de 6,1 microgramos de media, por lo que en 2021 el descenso es del 23 por ciento. Abril fue, por motivos obvios, el mes con menos polución, apenas 1,4 microgramos. Sin embargo, en noviembre se sobrepasó el que es ahora el actual límite, ya que los medidores marcaron 12,5. Echando la vista aún más atrás, hasta antes de la pandemia, en 2019 se anotó un nivel de dióxido de nitrógeno en aire de 6,9 microgramos, lo que supuso un 32 por ciento más que este año. El pico se situó en enero y febrero. En ambos meses se superó el umbral (11,8 y 12,2). 

Tras 15 años sin modificar sus directrices, la OMS consideró en base a la literatura científica rebajar en un 75 por ciento el nivel de seguridad. Antes, casi todas las estaciones de control de calidad del aire estaban dentro de esos límites. Hoy, solo 12 ciudades españolas de las 80 más grandes están dentro de los márgenes recomendados atendiendo a los datos de 2021 de la AEMA: A Coruña, Badajoz, Benidorm (Alicante), Cáceres, Elda (Alicante), Ferrol (A Coruña), Gandía (Valencia), Huelva, San Fernando (Cádiz), Telde (Las Palmas), Torrevieja (Alicante) y Palencia.

Cabe señalar la diferencia entre estos nuevos umbrales establecidos por la OMS y la legalidad vigente en cada país. Las recomendaciones del organismo internacional no tienen una vinculación legal. En España, el límite anual está fijado, desde 2010, en 40 microgramos por metro cúbico, que la OMS marcó en 2005. 

Como contaminante, el NO2 es un gas que se emite en los procesos de combustión que se llevan a cabo en relación con el tráfico y con el transporte en general, así como en industrias de alta temperatura y de generación eléctrica.

El dióxido de nitrógeno es una forma química con efectos adversos sobre la salud. Estos son de muy diversa naturaleza y se pueden producir tanto sobre la salud humana como sobre el medio ambiente. En el primero de los casos, puede ocasionar inflamación de las vías aéreas, afecciones de órganos como el hígado o el bazo, y de sistemas como el circulatorio o el inmunitario, que a su vez propician infecciones pulmonares e insuficiencias respiratorias.

Sobre la naturaleza pueden provocar acidificación y eutrofización de ecosistemas, afecciones metabólicas y limitación del crecimiento vegetal. Los procesos de acidificación pueden también afectar a las edificaciones.

 

Ozono. El dióxido de nitrógeno actúa también como precursor de la formación de ozono, lo que potencialmente agrava las consecuencias mencionadas sobre la salud y el medio ambiente y conlleva efectos sobre el clima. 

Precisamente la contaminación por ozono en Castilla y León se redujo por segundo año consecutivo al caer un 23 por ciento en 2021, en lo que supone «una mejora sin precedentes de la calidad del aire», en relación al ozono troposférico, gracias a la reducción de la movilidad por la crisis del coronavirus.

Así lo apunta en su informe anual sobre contaminación por ozono la organización Ecologistas en Acción, que apunta no obstante que «2,1 millones de habitantes de Castilla y León han seguido respirando aire contaminado por ozono durante el verano de 2021».