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Poética de la cirugía plástica con Ramón Calderón

DP
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El Ateneo de Palencia y la Fundación Obra Social de Castilla y León ofrecieron otro evento de los que unen debate y entrevista, de la mano de un socio destacado en su campo profesional

Poética de la cirugía plástica con Ramón Calderón - Foto: Eva Garrido

El médico-cirujano plástico Ramón Calderón Nájera, premio Ateneo de Palencia de Ciencias de la Salud, protagonizó hace unos días un coloquio-entrevista en torno a la identidad y la diferencia, bajo el título Nuestras diferencias, nuestro común denominador

 A Ramón Calderón, considerado uno de los tres mejores cirujanos plásticos de España, le entrevistaron los médicos Ángel Domingo Miguel, José Manuel Valles, Alejandro Relea y Gonzalo Ibáñez y la psicóloga Ángela Argüeso, y sus respuestas  fueron sorprendentes y reveladoras del dominio que tiene el palentino de las técnicas más avanzadas, pero también de la filosofía y la psicología que transitan por una especialidad como la suya, no siempre bien conocida y entendida. 

Mencionó a lo largo del coloquio-entrevista los programas Crispr de modificación genética, que abren expectativas sobre el cumplimiento del sueño de la eterna juventud y que estarán culminados en unos diez o quince años. 

Se extendió Calderón en la deformidad de la auto-imagen, cuando no hay coincidencia entre la verdad del cuerpo y lo que se ve en el espejo. Reconoció que el aspecto psicológico es muy importante en la tarea del médico-cirujano plástico, que tiene que entender la necesidad de mejorar sus expectativas que preocupa al paciente.

«La persona que nos visita quiere mejorar», afirmó, para extenderse sobre los sueños y las aspiraciones de los pacientes, su deseo de dialogar consigo mismos y encontrarse a gusto con lo que ven por dentro y por fuera. Y lo hizo en términos poéticos, pues su trabajo tiene mucho que ver con la búsqueda de la felicidad y con los pasos que da el ser humano para alcanzarla. En ese sentido, se siente afortunado de poder contribuir a mejorar la vida y la autoestima del paciente.

Al abordar cuestiones éticas, Ramón Calderón abogó por diferenciar la cirugía reparadora de la estética y por saber decir no a determinadas peticiones, sobre todo en el caso de los menores y de las personas de más edad.

Evocó su reciente viaje a Nueva York para traer a colación un cartel que reza: «Cada uno es diferente, todos somos lo mismo», apelación al lema del coloquio de Palencia.