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Cruzar el charco

Jesús Hoyos
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El palentino ha pasado casi cinco años en El Salvador organizando las áreas de música, cine y participación ciudadana del Centro Cultural de España en el país centroamericano

Cruzar el charco

Cinco años en El Salvador y otro más en Chile le han servido al palentino Eduardo Salgado para especializarse aún más en una profesión «muy abierta y desconocida»: la gestión cultural.

Salgado, de 32 años, se dedica profesionalmente a la cultura y al arte y tiene «la vocación de disfrutar de ambas». Siempre le interesó la comunicación, por eso cursó Periodismo. «Me gustaba saber el porqué de las cosas y siempre estaba pendiente del periódico», recuerda.

Durante sus estudios, se veía «como periodista musical de Radio 3» a raíz de su melomanía. De hecho, estudió el Grado de Musicología  y gestionó conciertos y las carteras de algunos grupos de Valladolid y Palencia. Es decir, fue conociendo la gestión cultural «de manera un poco improvisada». Tanto, que terminó por estudiar el máster.

«Es una profesión que obliga a estar en pleno contacto con la sociedad. Gestiona la cultura y el arte más tradicional, pero ahora hay una rama muy interesante». Salgado se refiere a la mediación ciudadana: todo aquello que motive la participación de los ciudadanos a través del arte y la cultura. «También los hábitos sociales y las formas de vida de la sociedad», añade.

Hizo sus pinitos en forma de crónicas de conciertos y participaciones en programas de radio, y subraya el proyecto «tan bonito» que es La milana bonita, un podcast literario en el que hacía una pequeña semblanza musical de cada libro.

Tras colaborar con varias agencias de comunicación, el paso profesional lo dio gracias a una beca para trabajar en Santiago de Chile. Estuvo nueve meses en una productora de eventos. «Fue un cambio de aires buscado porque Latinoamérica siempre me había motivado social y culturalmente. Tenía 25 años y era el momento de dar el paso y conocer mundo y nuevas perspectivas», comenta. «Ayuda que a España y Latinoamérica las unan lazos históricos, sociales y culturales. Además, en Santiago hay una comunidad española bastante numerosa», apunta.

La experiencia al otro lado del charco, que fue para él «un reto muy enriquecedor», se alargó tras obtener una beca de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) para trabajar en el Centro Cultural de España en El Salvador. 

Desde octubre de 2016 hasta agosto de este año, ha gestionado las áreas de música, cine y participación ciudadana. También ha organizado exposiciones, colaboraciones con ministerios de Exteriores de otros países y la impartición de talleres. Señala como ejemplo aquel que dio con Óliver Laxe, nominado al Goya por O que arde. Esto lo compaginó también con «un proyecto experimental de cultura comunitaria, La Casa Tomada», subraya.

El sector cultural en El Salvador es pequeño. «Eso te permite ser un agente clave en el país, que sobresale por sus artes visuales -buenos pintores y diseñadores gráficos- y últimamente por su teatro, donde trabajan la memoria histórica porque El Salvador terminó su guerra civil hace apenas 20 años», relata el gestor cultural. 

Actualmente, Salgado colabora con la Asociación de Músicos de Jazz y Músicas Creativas de Castilla y León, trata de sacar adelante sus propios proyectos animado por los fondos NextGeneration y da clases de música en la Universidad Popular. «En ciudades pequeñas y en parte deprimidas, como Palencia, necesitamos iniciativas así, que cohesionen socialmente. Son imprescindibles», sentencia.