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Editorial

El convenio del Tres Mares debería dar muchos más frutos

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No quieren los afectados que solo se limite a las urgencias, sino que abarque más

Hace un año las comunidades autónomas de Castilla y León y Cantabria firmaban el convenio -protocolo de colaboración lo llamaron- para mejorar las prestaciones sanitarias a ambos lazos del puerto del Pozazal. Con la vista puesta en acortar distancias a la hora de aplicar en la práctica esas prestaciones y ganar tiempo, lo que en caso de patologías urgentes y graves siempre es importante y, a veces, resulta definitivo. La concreción fue la atención en el hospital Tres Mares de Reinosa a los vecinos de un total de 146 pueblos de casi una veintena de municipios de las zonas básicas de salud de Aguilar de Campoo y Cervera de Pisuerga y de la burgalesa del Valle de Valdebezana, con una población entonces de 12.219 personas. En este año transcurrido desde entonces el citado hospital ha atendido 238 urgencias con 176 pacientes, a una media de veinte mensuales. La mayoría son de la zona de Aguilar. 

En la actualidad se trabaja para ampliar las prestaciones de la cartera de servicios del Tres Mares, de forma que esas personas de la Montaña Palentina no tengan que bajar hasta el Caupa de la capital de la provincia a hacerse una prueba radiodiagnóstica y la puedan realizar en Reinosa, que les queda bastante más cerca. No se ha hecho aún, según explican, por cuestiones administrativas e informáticas, pero para los vecinos palentinos que viven pendientes de unos servicios que pueden necesitar en cualquier momento, explicaciones como esa son poco satisfactorias. No entienden bien que haya tantos problemas si de verdad existe voluntad, como se plasmó en ese protocolo de colaboración.

No quieren los vecinos, tampoco los alcaldes de sus municipios y los colectivos que defienden una mejor sanidad en el norte provincial, que se quede en una mera atención de las urgencias, con ser algo importante, ni en papel mojado. El objetivo es ampliar esa cobertura a las distintas áreas especializadas disponibles, puesto que la gran distancia a Palencia no ha variado un ápice de un año a esta parte y sería bueno disponer de esa cercanía. Sería un complemento, por supuesto, a los centros de especialidades de las citadas zonas básicas de salud y tendrían que sumarse otras mejoras, según demandan, para que no haya servicios infradotados o bajas del personal que no se cubran. Parecen, a priori, demandas justas, de igual forma que parece que una colaboración publicitada como importante, conveniente e incluso necesaria, tendría que ganar en efectividad. Toca confiar en que los problemas a que hacíamos referencia se vayan solventando y la cartera de servicios se abra a más uso que las urgencias, sin desmerecer en modo alguno los logros y avances que ha supuesto en este primer año de vida.