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Trapa multiplica por 10 la facturación en la última década

ALBERTO ABASCAL
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La empresa radicada en Dueñas cuenta en la actualidad con 150 trabajadores y dispone de más de 120 distribuidores en España, además de estar presente en más de 50 países

Imagen de los monjes trapenses trabajando el chocolate. Las actuaciones instalaciones fabriles de Dueñas funcionan con alta tecnología. - Foto: SARA MUNIOSGUREN

Fundada en 1891 por los monjes trapenses de San Isidro de Dueñas y artífice de los primeros bombones que se fabricaron en España en los años 60, Chocolates Trapa es actualmente una de las firmas españolas más importantes del sector. Desde que hace ocho años iniciara una renovada etapa de la mano de una nueva propiedad de capital 100% español, ha experimentado un crecimiento paulatino hasta casi multiplicar por diez sus ingresos: en 2013 la facturación fue de 1,5 millones de euros y, en 2020, de 14 millones de euros, cifra récord para la marca a pesar de la pandemia, según indica la empresa eldanense. A falta de confirmar el dato, espera cerrar el ejercicio de 2021 superando los 16 millones de euros de facturación, lo que supone que continúa con la tendencia de crecimiento a doble dígito año tras año. 

Pero siguiendo con la historia de la empresa. Los orígenes de Chocolates Trapa se remontan al invierno de 1891 cuando 35 monjes cistercienses, pertenecientes a la orden trapense se instalaron en el monasterio de San Isidro de Dueñas y empezaron a hacer chocolate, según los procesos tradicionales. 

Eran métodos transmitidos por la comunidad religiosa desde que los primeros misioneros importaron el chocolate desde la América de Moctezuma y Hernán Cortés, primero a España y a Suiza y Países Bajos después. En los años 60 se fundó la fábrica, hoy separada del monasterio por la carretera A-62, donde se elaboraron los primeros bombones que se hicieron en España: los icónicos cortados de Trapa, de forma cuadrada, que son un emblema de la casa junto a los también míticos Bombonísimos, presentes en la memoria colectiva de todos los españoles.

Imagen de los monjes trapenses trabajando el chocolate. Las actuaciones instalaciones fabriles de Dueñas funcionan con alta tecnología.Imagen de los monjes trapenses trabajando el chocolate. Las actuaciones instalaciones fabriles de Dueñas funcionan con alta tecnología. - Foto: SARA MUNIOSGURENTras varios cambios de propiedad, en 2013 la empresa fue adquirida por una familia palentina que quiso invertir en su tierra con el fin de convertir Chocolates Trapa en una de las firmas más modernas, dinámicas y significativas del sector gracias a los tres pilares que sustenta su filosofía: innovación, estilo y conciencia social y medioambiental.  

El Grupo Fernández-Calvo, la firma de origen palentino en cuestión, se quedó finalmente con el total de las acciones de la compañía, gestionando así  todos los títulos de la chocolatera de Dueñas bajo la denominación de Europraliné. Se trata de un grupo accionista con experiencia industrial, ya que es inversor también del grupo cervecero Mahou-San Miguel, cuya ilusión y visión de negocio es desarrollar Trapa como una marca de la región.

El compromiso de Europraliné era permanecer, al menos, cinco años en la compañía, además con un proyecto de inversión de más de ocho millones de euros. Para ello, lo primero y esencial era asumir el compromiso de los acreedores preferentes y después desarrollar proyectos comerciales para adaptar las gamas y productos a los gustos actuales de los clientes.

Por ello, la idea era continuar con las bases que se asentaron hace décadas, además de ir abriendo nuevos horizontes.

SALTO CUALITATIVO EN 2016. En 2015 la empresa dio un salto cuantitativo y cualitativo importante. El consejo de administración de Europraliné-Trapa, capitaneado por la familia Fernández-Calvo, aprobó la ampliación del plan industrial de la chocolatera eldanense, especialmente en el área de fabricación, que incluye elaboración y empaquetado, por un montante cercano a los cinco millones de euros (aunque esta cantidad se iría a los ocho millones de euros) y que debería estar acometido para 2016.

Dicho plan industrial, que contaba con ayudas ADE de la Junta, se plasmó en la construcción de una nueva nave industrial de unos 20 metros de altura y 2.000 metros cuadrados de superficie construida y que conllevó el derribo  de la antigua zona de elaboración y aledaños. Se trataba de una obra de magnitud que contemplaba una modernización del sistema productivo y que, lógicamente, supuso la jubilación de la maquinaria que ya estaba obsoleta y era poco efectiva.

Con la puesta en servicio de la moderna nave industrial, Europraliné-Trapa pudo aumentar su producción con tres nuevas líneas dedicadas a cremas y chocolate, todo ello con maquinaria dotada de las más modernas tecnologías incorporadas al sector procedente de Alemania.

Y es que el área de negocio aumentó de forma considerable en esos tres años, al igual que la productiva: en el ejercicio 2015 la factoría de Dueñas llegó a producir alrededor de unas 2.000 toneladas de chocolate, frente a las 500 del ejercicio 2013, el primero con la marca Europraliné, pero siempre con el objetivo de llegar a producir más de 10.000 toneladas.

VIEJOS MANUSCRITOS.  Además, tal y como publicó en su momento Diario Palentino, a finales de 2014, un nuevo descubrimiento vino a endulzar, nunca mejor dicho, los proyectos productivos de Europraliné: la localización en los sótanos de la factoría de viejos documentos manuscritos que incluyen las fórmulas que utilizaban los antiguos maestros chocolateros. El redescubrimiento de las fórmulas posibilitó que la empresa chocolatera pusiera en circulación un auténtico  producto sin aditivos, con ingredientes de la época y totalmente natural. La base del producto estaba compuesta con la fórmula del chocolate, mezclado con pasta o crema de avellanas o almendras y frutos secos enteros al 25 por ciento, así como una nueva línea de producción junto con los solubles, bombones, cremas y los derivados exclusivos para el mundo infantil.

Son documentos,  en los que no aparece la firma del autor, que fueron localizados de manera casual y que incluyen fórmulas con bastantes décadas de antigüedad.

Cuentan los expertos que la pasión eclesiástica española por el cacao ya se muestra desde los primeros albores del siglo XVI a ambos lados del Atlántico. Las primeras fórmulas de elaboración fueron traídas a España ya desde sus orígenes. La fama de los mejores chocolates se la llevó la orden cisterciense, que, tras la reforma de La Trapa, puso en marcha la que sería la primera fábrica de chocolate en estancias del monasterio de Poblet, en la actualidad denominada La Chocolatería. Fue costumbre de los eclesiásticos regalar chocolate a sus benefactores y de ello da cuenta en sus Avisos en 1892 don Jerónimo de Barrionuevo. Y hete aquí que en diciembre de 1891 los monjes trapenses inauguraron la fábrica situada en Dueñas, hace ya más de 130 años.

Por lo demás, la factoría eldanense cuenta con 150 trabajadores en esta segunda etapa, con más de 120 distribuidores en España y con presencia en más de 50 países, entre los que se encuentran Italia, Polonia, Países Bajos, Suecia, Hungría, Kuwait, Egipto, Israel, Corea y Japón.

«Nuestro principal objetivo es consolidarnos en los mercados en los que ya vendemos nuestros chocolates, y llegar a otros países gracias a la innovación y la gran calidad de nuestros productos», explicó en su momento a Diario Palentino el presidente y CEO de Chocolates Trapa, Gerardo Fernández.