El hombre sin nombre

SPC
-

TCM ofrece el 31 de enero 'Por un puñado de dólares', 'La muerte tenía un precio' y 'El bueno, el feo y el malo', protagonizadas por Clint Eastwood y dirigidas por Sergio Leone

Las películas lanzaron definitivamente al estrellato a Eastwood.

Desde que Sergio Leone le propuso el proyecto, Clint Eastwood comprendió que era la gran oportunidad de su vida. «Leí el guion de Por un puñado de dólares. Era una versión de Yojimbo, una de mis películas favoritas de Akira Kurosawa y pensé: el destino me ha puesto en las manos este proyecto. En Europa se podrá rodar con poco dinero. Seguramente no exhibirán la película en Estados Unidos, pero es la gran ocasión de ir a Europa».

Corría el año 1963. Por entonces, Clint Eastwood tenía ya 33 años y una carrera cinematográfica que no acababa de arrancar. Sergio Leone le había visto en la serie de televisión Rawhide (Látigo en España). El director quería contar con actores como Henry Fonda, Sterling Hayden o Charles Bronson, pero, como no pudo contratarlos, pensó que ese joven larguirucho era ideal para el papel. El personaje que debía interpretar era un vaquero con sombrero, poncho mexicano, barba de tres días, mascando un pequeño cigarrillo en la boca y parco, muy parco en palabras.

El éxito del filme hizo que Leone rodará un año después un nuevo título, La muerte tenía un precio y poco después un tercer largometraje, El bueno, el feo y el malo. En las tres películas Clint Eastwood interpretaba prácticamente el mismo vaquero, un «hombre sin nombre», un personaje que acabó convirtiéndose en un icono cinematográfico y que le lanzó al estrellato.

Ennio Morricone firma la música de las tres cintas. Ennio Morricone firma la música de las tres cintas. El 31 de enero, último domingo del mes, TCM emite ininterrumpidamente la trilogía del dólar, una de las más famosas de la historia del cine. Una oportunidad única para disfrutar de tres películas adoradas por los fans del cine del oeste; fundamentales para entender ese subgénero conocido como espagueti western, esenciales en la filmografía de Sergio Leone, del músico Ennio Morricone y, por supuesto, en la carrera como actor de Clint Eastwood.

Por un puñado de dólares se rodó durante siete semanas, entre abril y mayo de 1964, en Almería. Era una producción italo-germano-española y tenía tan poco presupuesto que apenas había dinero para los hoteles en donde debía alojarse el equipo. Para poder rodar una escena de explosiones, por ejemplo, pidieron ayuda a los responsables de otra cinta, Saúl y David, un péplum italiano que se rodaba también en la zona. El periodista Tim Cahill escribió en la revista Rolling Stone: «La idea de un western italiano es un oxímoron, tanto como una comedia romántica alemana. Además, en América, el género del oeste tiende a la bancarrota. ¿A qué tipo de público se le puede ocurrir ver esta película que tiene un reparto internacional de no-estrellas encabezado por un segundo cowboy-banana de una serie americana?».

Sin embargo, Por un puñado de dólares se estrenó en septiembre de ese mismo año en Italia y se convirtió en un gran éxito. Al público le encantó esa película llena de violencia seca y desgarrada y que contaba con una banda sonora, compuesta por Ennio Morricone, que combinaba silbidos, guitarra española, flautas, trompetas, percusión y coros de voces. Era una película del oeste distinta a las anteriores, una reinvención del género del western.

Han pasado casi 60 años y la trilogía del dólar sigue fascinando a millones de aficionados al cine de todo el mundo. Los espectadores de TCM tienen la oportunidad de ver de nuevo o por primera vez esas tres películas que cambiaron para siempre las carreras artísticas del director Sergio Leone; del compositor Ennio Morricone y de un actor llamado Clint Eastwood. Así lo confesó él mismo en una ocasión: «Durante años vagué por Hollywood intentando conseguir trabajo y siempre me encontraba con la misma historia. Mi voz era demasiado suave; mis dientes necesitaban fundas; entornaba los ojos cuando no debía o era más alto de lo debido. Pero después de los westerns que hice en España me convertí de repente en Clint Eastwood y ahora los otros tipos que son demasiado altos o bizquean son los que me están maldiciendo. Mira a ver si lo entiendes».