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Pan y queso fresco junto al Cristo de San Felices

J. Benito Iglesias
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La tradicional romería de Becerril regresa tras dos años y reúne a cientos de vecinos de forma presencial con el reparto y desgustación de 1.300 raciones junto a la ermita y un pequeño recinto ferial

Pan y queso fresco junto al Cristo de San Felices - Foto: Sara Muniosguren

Había ganas entre los romeros y el día -en algunos momentos buscando sombras por el calor registrado bien entrado el mediodía- fue propicio para honrar en su ermita al Cristo de San Felices en Becerril, donde es tradición reunirse, confraternizar, venerar la imagen y cumplir con la tradición de recoger guardando cola una generosa ración de pan y queso fresco.

Cientos de personas asistieron de forma previa a la  la eucaristía en un altar de piedra con un pequeño toldo ubicado en la trasera de la ermita. Mientras tanto, vecinos de numerosos pueblos de la comarca visitaron los puestos de dulces y juguetes para los más peques, junto a los de las tradicionales avellanas y almendras garrapiñadas, tomando además el aperitivo en la barra instalada en el atrio en agradable charla. 

Una vez acabada la misa y en rigurosa cola se procedió el reparto de las más de 1.300 raciones de pan y queso fresco, después de que voluntarios y personal municipal procedieran a cortar 300 barras y acondicionar en trozos el queso para que nadie se quedara sin su porción. Muchos romeros hicieron a pie el recorrido de cinco kilómetros que separa la ermita del Cristo de  San Felices del casco urbano de Becerril.

Pan y queso fresco junto al Cristo de San FelicesPan y queso fresco junto al Cristo de San Felices - Foto: Sara Muniosguren«Claro que había ganas después de dos años sin poder celebrar la fiesta por las restricciones sanitarias. Prueba de ello, es que en este tiempo muchos vecinos han acudido a la campa a pesar de estar la ermita cerrada casi a diario para rezar a la puerta. He conocido a gente que el día de esta romería, a modo de acto de penitencia, hacía el trayecto desde Becerril descalzo por un camino lleno de canto rodado y guijarro», explicó, no exento de cierta emoción Antonino Antolín, con 69 años de ejercicio sacerdotal, hijo del pueblo y encargado de oficiar la misa.

La tradición surgió a raíz de la existencia de un poblado de pastores y ganaderos que se deshabitó hace 305 años, quedando solo un ermitaño que bajaba al pueblo a pedir con una imagen del Cristo de San Felices para poder vivir. Lo del reparto del queso en la campa se hace  desde hace unos 100 años a modo de recuerdo de los pastores que elaboraban este producto. El alcalde de Becerril, Francisco Pérez, calificó la jornada de «espectacular en torno a la ermita  y hay que dar las gracias a asociaciones, vecinos y trabajadores del Ayuntamiento que apoyan todo lo que pueden en estos días festivos».

Pan y queso fresco junto al Cristo de San Felices
Pan y queso fresco junto al Cristo de San Felices - Foto: Sara Muniosguren

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