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Ilia Galán

Ilia Galán


Entusiasmo y fiesta

18/07/2022

Y comienzan los festejos, en Becerril, con flamenco, mientras aquí leo «el arte del sur». Ayer, en el Santo de Mauro de Madrid, acudí a otro evento de maravillosas presencias, para celebrar el santo y el cumpleaños de Carmen Lomana, espléndida; por ahí Paloma Segrelles, Alaska y Mario Vaquerizo, Tamara Falcó, Luis Gasset, Espinosa de los Monteros, Rocío Monasterio y otros personajes de colores varios... Preciosos vestidos, joyas y bailes, ya que si empezó el gran encuentro con mariachis, siguió la noche con Davinia Jaén, guitarra y percusiones, compañía que levantó al final a todos, danzantes... A mi lado, empresarias bellas de Bilbao o de San Sebastián, diseñadoras de moda, bailaban con frenesí envueltas en esa energía que nos arrastraba, pues todos sentíamos eso como nuestro. Aunque no sea de Castilla ni vasco, es español patrimonio que nos impregna con alegría y podemos saborearlo, juntos, en cada celebración. Las tapas, el vino, la soltura, la fiesta son patrimonio general de España, como el Camino de Santiago también es patrimonio de los del sur, que lo recorren extasiados.
También leo en estas páginas cómo Ángel Luis Barreda declara el Camino Francés un bien permanente, pues él es uno de los entusiastas que por amor al arte, como el huracán de vitalidad que a menudo estalla en el flamenco, promueve y enciende proyectos, crea bibliotecas y promociona lo bueno nuestro. Con entusiasmo la vida se vuelve maravillosa pues, como dice la palabra en su origen griego, es estar con Dios dentro, llenarse de ese divino esplendor al mirar o actuar... Es lo propio de la infancia y Jesús de Nazaret ya decía que debíamos volver a ser como niños para poder entrar en el Reino de los Cielos... A veces toca la cruz, otras la resurrección y, en medio, tiempos de ayuno, tiempos de fiesta, como en las Bodas de Caná. La aventura de la vida nos ofrece altos y bajos que hemos de saber llevar, como pruebas en el gran concurso de la existencia, y conviene superarlas con sabiduría y amor. El entusiasmo, cuando se procura y llega, es patrimonio de todos que conviene expandir a cuantos puedan tomar siquiera unas migajas.