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Adjudican 73 armas en la última subasta de la Guardia Civil

Alberto Abascal
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Una docena de personas acude a la Comandancia para presenciar el evento · La puja más alta fue de 846 euros por una escopeta y la más baja fue de 11 euros por otra

Imagen de un momento de la subasta de armas llevada a cabo ayer en la Comandancia de la Guardia Civil. - Foto: Óscar Navarro

Las tradicionales subastas de armas de la Guardia Civil  van a pasar a mejor vida. Una disposición normativa ha cambiado la política de la Benemérita respecto a las armas -especialmente escopetas, rifles y pistolas- que suelen acabar en su poder por distintas causas. 

De hecho, a partir de ahora serán destruidas todas (serán reducidas a chatarra), salvo en los supuestos en que se acredite su valor como patrimonio histórico, en cuyo caso sí saldrán a venta pública. El caso es que la última gran subasta tuvo lugar ayer en el cuartel de la avenida de Cuba después de la exposición que ha tenido lugar desde comienzos de noviembre.

Según los datos aportados por la Comandancia a este periódico ayer se subastaron un total de 418 armas y se adjudicaron 73, según pudieron corroborar la docena de personas que acudió a presenciar in situ la apertura de las plicas puesto que las pujas iban en sobres cerrados.

De las 73 armas adjudicadas en dicha subasta, 67 eran escopetas, rifles o carabinas, mientras que seis eran cortas (pistolas o revólveres). A modo de curiosidad, la puja más alta de adjudicación alcanzó los 846 euros. Fue el precio que se pagó por una escopeta, mientras que la puja más baja fue de 11 euros, que también se pagó por una escopeta de caza. Por lo demás, la subasta se desarrolló con normalidad y la única anécdota digna de mención fue el hecho de que en una de las pujas se presentó una oferta por  debajo del precio de salida.

DECOMISO. Hay que recordar que estas armas habitualmente son decomisadas a cazadores que han cometido una infracción, pero también se requisan en controles preventivos -en cumplimiento de la Ley de Seguridad Ciudadana- o por orden judicial, en la mayor parte de los casos a condenados por violencia de género.

Entre las armas que quedan al amparo de la Guardia Civil también figuran las que se desprenden los cazadores que no renuevan sus licencias, que no podrán sacar partido económico de ellas a través de las subastas. Estas pujas tuvieron su origen en la necesidad de liberar a los juzgados de las armas decomisadas por mandato judicial, pero derivaron en un procedimiento de compra-venta que ahora tiene menos sentido por todos los canales que tienen los aficionados para comprarlas, sobre todo en páginas webs especializadas. Los lotes que finalmente no son adjudicados son destruidos.

De hecho, la Guardia Civil destruyó 428 armas en la provincia durante el transcurso del año pasado.  De ellas 38 eran armas cortas, 365 largas y 25 de otro tipo. 

Actualmente, la competencia en materia de armas y explosivos se materializa por medio de las Intervenciones de Armas y Explosivos de la Guardia Civil. Dichas unidades controlan el acceso legal a las mismas y vienen reguladas dentro de los requisitos del reglamento vigente. Para evitar que la misma sea utilizada indebidamente una vez que el titular deja de tener derecho a su tenencia y uso, la normativa establece que sean inutilizadas o destruidas.

ESTRICTA NORMATIVA. Desde el año 2011, la invalidación de armamento está regulada por una estricta normativa, de tal modo que es sometida a un proceso que afecta completamente a sus piezas, siendo imposible volver a utilizarla con plena capacidad de funcionamiento. 

Periódicamente, la Guardia Civil, hasta ahora, llevaba a cabo la destrucción de armas de fuego de diversos calibres, así como armas blancas prohibidas. Algunas de ellas están implicadas en actos ilícitos de forma penales o administrativos que después del procedimiento correspondiente,  se determina  su destrucción. Además, aquellas que por finalizar el derecho a la tenencia y uso por parte de los  titulares y  no hayan sido adjudicadas en subastas, tienen el mismo fin. 

El proceso establecido permite que las armas de fuego sean reducidas mediante la utilización de una técnica de fundición con el objetivo de convertirlas en chatarra. 

Sin embargo, a partir de ahora ya no se celebrará esta tradicional subasta que a medida que han transcurridos los años fue menguando en cuanto a interés.