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Panderetero feliz

Jesús Hoyos
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El gallego Xabier Díaz recala este domingo en Palencia como uno de los músicos referentes en el panorama folk tradicional. Lo hace con un «grito de alerta» ante la despoblación

Panderetero feliz

Tanto como el cuidado de la mismísima catedral de Santiago. Así de importante considera el mimo, supervivencia y énfasis en la transmisión del gallego a generaciones más jóvenes el músico Xabier Díaz, que actúa este domingo en el teatro Ortega. «Es nuestra mayor seña de identidad. El rasgo más importante que nos diferencia en el mundo es que tenemos un idioma propio», explica el coruñés a este periódico.

En el concierto presentará su último disco, As Catedrais Silenciadas, con el compromiso de «elevar un grito de alerta ante la despoblación rural y el abandono del patrimonio material e inmaterial». Es decir, aldeas, ermitas o puentes «que se caen a pedazos», y la desaparición de la gente que las habitaba, las tradiciones, el cancionero popular y todo lo vinculado a la actividad humana. Eso sí, no todas las canciones del disco son en gallego. «Siempre hacemos alguna incursión transfronteriza. De hecho, en nuestro primer disco incluimos Agarrado de Cervera de Pisuerga, una pieza que aprendí de una panderetera palentina», recuerda Díaz.

Con él estará la formación Adufeiras de Salitre, once mujeres con las que trabaja desde 2016. «La colaboración se inició de manera azarosa. Ellas eran alumnas en unos talleres, recibí un pálpito ensayando y noté que tanta percusión y ese ensamble de voces femeninas era tremendamente poderosa», explica. 

Díaz se define como «un músico que tiene la tradición y la música popular gallega como sustrato para crear y desarrollar su obra». Y es que lleva tres décadas como folclorista y «amante y devoto de las tradiciones». Iba para arquitecto pero ahora valora su carrera como «la fortuna de quien se podía haber dedicado a una profesión con la que muy probablemente no empatizara». Estando en la facultad, la música ejerció «un poder de atracción» sobre él, a lo que se sumaron unas excursiones por la Galicia rural con las que descubrió el folclore no urbano y más genuino de la región. Abandonó la carrera, una decisión que «tanto disgustó» a sus padres. Con el paso del tiempo, eso le ha vuelto «un panderetero feliz, un tipo que se levanta cada día con la suerte y alegría de hacer lo que más le gusta».

 

Fronteras. «Las bandas de música popular gallegas no tenemos miedo a la hora de cruzar fronteras, exponer nuestras músicas y transportarlas a otras latitudes. Igual tiene que ver con aquella voluntad de nuestros antepasados de buscarse la vida». Díaz considera que la música cantada vive «un momento extraordinario, más allá de la instrumental, por supuesto -ahí está Carlos Núñez como grandísimo ejemplo-. Además, se muestra en diversos géneros, ya sea trap, indie o folk».

De hecho, Díaz ha tocado con frecuencia  tanto en toda España, como en Europa, Latinoamérica o el norte de África. «Es muy enriquecedor. El punto endogámico del artista que no acaba de salir de su zona de confort es a veces peligroso», añade. Díaz ya estuvo en Palencia en 2021 en la presentación de Germinal, el último disco de El Naán. «Pude comprobar la comunión del público palentino con una banda local importantísima», concluye.