«Íbamos a pelearlo»

David del Olmo
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Alberto Blanco se marcha a Eslovaquia con la espina clavada de no haber podido jugar hasta el final

«Íbamos a pelearlo» - Foto: Sara Muniosguren

La pasada semana se anunció oficialmente el fichaje de Alberto Blanco, la pasada campaña técnico ayudante de Carles Marco en el Chocolates Trapa, como entrenador principal del Inter Bratislava eslovaco, que compatibilizará con el puesto de ayudante de Zan Tabak en la selección de Eslovaquia.
Gran noticia para el gallego en una época de incertidumbre también en el deporte: «hay épocas donde estás tiempo esperando y no suena el teléfono. Y otras en las que tu nombre salta en varios sitios y acabas teniendo la oportunidad de dar un paso adelante o uno donde puedas encajar. En estos meses me han aparecido determinadas cosas. Hasta que me pareció que la oferta del Inter Bratislava, apoyada en la situación de ayudante de la selección eslovaca, era la correcta para aceptarla».
Pudo ir a Francia (pero no hablaba francés), Ucrania o a otro equipo eslovaco.Incluso «si Palencia me hubiera dicho algo...», explica, aunque entiende que «todos somos profesionales y no tengo el más mínimo reproche a nadie. Porque a mí me trajo Carles y el club está paralizado por la situación del Covid. La gran virtud del club es esa prudencia con la que hace las cosas. Y es un mérito absoluto de todos estos años, tener siempre los pies en el suelo».
Ahora, pese al nuevo destino, sabe que quizás «durante la temporada podamos tener algún problema, tener que parar o no poder competir. Porque da la sensación de que todavía no estará resuelto hasta que haya una vacuna. Habrá que tener mucha paciencia».
Será técnico jefe después de muchos años como ayudante, pero aún «estaba dispuesto a seguir dos o tres años más como entrenador ayudante, donde fuera. Si era en Palencia con Carles pues muchísimo mejor, porque estaba muy contento, nuestra relación ha sido extraordinaria, me he sentido muy bien. Pero si me hubiera tocado ir a otro lado porque el club o Carles no hubieran querido, que no ha sido el feedback que me ha llegado de ambos, pues hubiera podido seguir en otro sitio».


ESPINA CLAVADA. «Una de las razones por las que firmé era para estar más cómodo cerca de casa tras cuatro años en Lituania, el proyecto me pareció muy sólido, me parecía que podíamos pensar y soñar con el ascenso a ACB y creo que íbamos camino de pelearlo hasta el último día. Así que se haya terminado así me deja una espina clavada muy grande. Me duele deportivamente un montón que no hayamos podido terminar y por lo menos pelear hasta el último segundo», reconoce.

 

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