En el corazón de la pandemia

Julia R. Arévalo (EFE)
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Los médicos intensivistas son los más expuestos al contagio, los que toman las decisiones más duras en las UCI y los que podrán salvar menos vidas si continúa la falta de recursos

En el corazón de la pandemia - Foto: Sergio Perez

Son unos pocos miles los sanitarios en el corazón de la pandemia en España: los expertos en Medicina Intensiva son los más expuestos al contagio, los que toman las decisiones más duras, los que podrán salvar a menos enfermos por falta de recursos. También son los que más apoyo necesitarán de una sociedad que aún tiene que madurar el alcance real de esta pandemia.
En torno al 15 por ciento de los pacientes de Covid-19 requieren cuidados intensivos hasta 18-24 días, mucho más tiempo que la media general de casi cinco días de antes de la pandemia, según datos oficiales. Para principios de abril, con algo más de 110.000 casos confirmados en España, casi la mitad habían sido hospitalizados y, de ellos, un 11,3 por ciento habían ingresado en unidades de cuidados intensivos (UCI), un total de 6.092 personas. El promedio baja al 10 por ciento en Madrid y asciende al 12  en Cataluña.
España dispone de 4.400 camas de uci (dato oficial de 2017), apenas 10 para cada 10.000 habitantes, un tercio de la ratio en Alemania. Son la única opción de supervivencia para los enfermos críticos de coronavirus, pero siguen siendo necesarias para neonatos, quemados, pacientes coronarios.
Apenas 3.000 médicos intensivistas y los pocos miles de enfermeros de las UCI españolas llevan sobre sus hombros la carga más dura, el dilema moral más insoportable de la pandemia.
Las autoridades sanitarias se han lanzado a multiplicar camas para nuevos pacientes improvisando hospitales en cualquier recinto viable, el más notorio el pabellón de ferias de Madrid, donde calculan llegar a 5.000 camas. La realidad, cuando se habían instalado 1.300 camas, la resumió hace pocos días Antonio Zapatero, su director médico: «Tenemos un problema de intensivistas». Sin ellos, de poco sirve montar las ucis. «Además, Intensiva es de las especialidades con más médicos que han caído contagiados», recalcó.
«Ni siquiera es posible cubrir las necesidades dentro de los propios hospitales con personal especializado. Con las bajas que hay, el personal intensivista se está intentando suplir con el soporte de anestesistas, hasta de pediatras de cuidados intensivos, pero la calidad de la asistencia no puede ser la misma», explica un especialista de Intensiva de un hospital de Toledo, provincia vecina de Madrid.
Su centro ha triplicado el número de camas de Intensivos «y aun así es absolutamente imposible ingresar a todos los pacientes que lo necesitan. Se quedan en el hospital, se les aplica ventilación mecánica, pero fallecen todos».
El síndrome de distrés respiratorio agudo que causa el Covid-19 requiere intubar y voltear varias veces al día al paciente crítico. Son maniobras altamente contagiosas y complejas. Se requieren al menos cuatro personas para poner bocabajo a un paciente.
«Está costando mucho en momentos en que no hay profesional de enfermería entrenado», añade.