"Me encanta usar la metáfora visual; hacer reflexionar"

Esther Marín
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Almudena del Mazo, ilustradora

"Me encanta usar la metáfora visual; hacer reflexionar" - Foto: Á“scar Navarro

Construye, crea, dibuja. Todo lo que toca, lo convierte en arte. Hace siete años inició el camino de la ilustración y desde entonces no ha parado de crecer. Le apasiona comunicar y conectar a través de lo que sale de sus manos. Los alumnos del IESJorge Manrique han tenido el placer de disfrutar de una clase práctica con ella.
¿Cómo descubre uno que lo suyo es el arte?
Desde pequeña he sido una persona muy creativa e  inquieta. Me apasionaba el trabajo manual. Ya entonces dibujaba mucho y prontó decidí hacer Bellas Artes. Me especialicé en escultura y, tras tocar varios palos, hace seis años decidí dedicarme plenamente a la ilustración.
Su primera etapa profesional la dedicó a la talla, el modelado y la creación de obra. ¿Cómo fueron esos años?
Cuanto terminé la facultad ya tenía mi primer hijo, por lo que fue una etapa un poco interrumpida, pues empecé a formar una familia y lo fui compaginando con la creación de obra, las exposiciones y las clases que daba en mi propio taller de modelado en barro, talla en madera y dibujo artístico. Yo era muy de experimentar, me encantaba utilizar materiales diferentes. Me decantaba por la madera, el yeso y los materiales naturales, que olían bien y se podían manejar.
En 2013 comienza su pasión por la ilustración y lo hace por la puerta grande, pues decide compartir compartir una ilustración diaria durante un año. ¿Cómo fue la experiencia de este proyecto lleno de historias vividas?
Fue una apuesta profesional, pero también una necesidad vital en ese momento. Me mudé de casa y me quedé sin el taller en el que daba clases de escultura, por lo que decidí adaptarme a lo que tenía a mi alrededor, que era el lapiz y el papel. Necesitaba comprometerme con un proyecto a largo plazo y me planteé dibujar todos los días y, para que fuera algo que tuviera mayor compromiso, creé un blog y me propuse publicar todos los días el dibujo y un comentario. Cuando llevaba seis meses me pareció que era un trabajo que no podía quedarse así e inicié un crowdfunding para implicar a la gente a que me ayudase con la financiación de un libro, pues no podía hacerlo sola. De ese modo me comprometía más a llegar hasta el final, que era llegar a un año de ilustraciones.
¿Por qué pensaba que sus momentos podían ser compartidos por otras personas?
Creo que, en el fondo, todos somos muy parecidos y tenemos experiencias muy similares, así como percepciones parecidas de nuestro día a día; todos hablamos con amigos, escuchamos música, vemos una película, tenemos discusiones y alegrías... Todas son cuestiones con las que la gente se puede sentir identificada. Hay una parte en la que uno siente que necesita expresarlo y otra en la que piensas que seguramente será útil para alguien escucharlo, como a mí me ha ocurrido con otros autores.
La ilustración se ha convertido en su forma de comunicarse. ¿Cómo se plasma una emoción o una idea a través de un lápiz?
Por una parte es una experimentación absoluta, con técnicas nuevas, materiales y herramientas, para comprobar qué sale y cómo se puede improvisar. A ello se une la técnica de muchos años de formación académica. Es una mezcla entre ambas cuestiones.
A finales de 2018 vio la luz su novela gráfica Francisca de Pedraza. Mujer y Media. Decir no en la España del siglo de oro. ¿Qué quiere trasladar a través de la historia de esta mujer del siglo XVII que se atrevió a denunciar su maltrato hasta que consiguió una sentencia de divorcio?
Esa historia me llegó a través del Instituto Quevedo del Humor, una institución que depende de la Fundación General de la Universidad de Alcalá de Henares. He colaborado con ellos en diversas muestras  y además me conocían porque había trabajado en un periódico digital haciendo la ilustración diaria. Querían poner en marcha este proyecto y, entre varias opciones, tuve la suerte de que me eligieran. No conocía la historia de Francisca de Pedraza y me quedé sorprendida, emocionada e impactada. Enseguida leí el libro que había escrito el investigador Ignacio Ruiz, que fue quien descubrió la historia. Me pareció algo muy interesante para dar a conocer y que me eligieran para hacer la novela gráfica fue todo un orgullo.
¿Cómo se llega a la fusión de dibujo y narrativa para mostrar lo que uno quiere expresar?
Nunca había hecho novela gráfica y el reto era no utilizar palabras, que simplemente a través de imágenes se pudiera entender la historia. Quería que fuera dirigido a todo tipo de público y, desde un principio, iba a estar exento de palabras, quería transmitir solo a través de imágenes.
¿A la hora de componer sus ilustraciones se decanta por técnicas tradicionales o digitales?
En este caso fue una combinación. Para hacer el guión y los dibujos todo fue manual, mientras que el color si está hecho de forma digital. Cuando hago ilustraciones, hay una parte que me gusta mucho trabajar: la improvisación en el dibujo. Eso no tiene nada digital, lo que llega se queda, es como una especie de sesión improvisada.
¿Uno busca ese estilo con el que sentirse identificado o es algo que surge de forma natural?
Desde que estudiaba, el tener un estilo era una cuestión que nos preocupaba mucho a todos. Realmente es algo que viene solo; hay que experimentar mucho y, al final, probando te reconoces en ciertos estilos, técnicas, temas y modos de trabajar. Me parece bien no hacerlo de una sola manera, pues todos los días no tenemos el mismo humor y nuestros amigos son muy diversos. Es bueno diversificar y probar técnicas y estilos en los que uno se sienta uno mismo y, al tiempo, complemente todo esto.
Si tuviera que definir las características de su obra. ¿Qué diría de sus trabajos?
Soy una persona bastante perfeccionista. Dentro de mi estilo necesito que la técnica esté trabajada y, además, que el mensaje sea claro. Bien sea a través de lo figurativo o de lo conceptual, que se entienda bien el mensaje, que debe ser importante. Me encanta usar la metáfora visual, sugerir y hacer reflexionar a quien está mirando la ilustración; no darle el trabajo hecho, sino que sea un punto de partida para que se plantee más cosas.
Vivimos rodeados y bombardeados por imágenes. ¿Qué debe tener una ilustración para llamar la atención y que perdure en el tiempo?
Somos tan distintos que, una imagen puede sugerir cosas muy diferentes a cada persona. Partiendo de que miramos diferente, el mensaje debe estar claro, al margen del estilo. Que lo que quieras decir se transmita con claridad. Una imagen debe ser algo que se reconozca y, en este caso, que ofrezca la opinión del autor.
Se caracteriza por la defensa de la mujer y su valía en todos los ámbitos y a lo largo de la Historia. ¿Dónde cree que está hoy la mujer?
La mujer todavía necesita ser visibilizada. Depende de culturas, países y sociedades, por lo que quienes podemos hacer algo por cambiar esta situación, tenemos la obligación moral de hacerlo; reivindicar lo que se necesita. Soy mujer y estoy viviendo una época en la que los cambios son inevitables. Me parece necesario aportar lo que pueda desde mi trabajo, para ayudar a que este cambio sea posible, aunque solo sea concienciado desde el dibujo. Es una lucha social, de hombres y mujeres, en la que tenemos todos que seguir reivindicando una igualdad y una justicia.
25 ilustradoras han realizado una baraja de cartas con su visión personal sobre grandes mujeres del país. Eligió a Carmen Conde, primer mujer en ocupar un sillón en la RAE. ¿Se sigue preguntando porqué en pleno siglo XXI hay que seguir alzando la voz en pro de lo femenino?
Fue una colaboración entre Herstóricas y el colectivo Autoras de comics. Nos propusieron un trueque: a cambio de hacer las ilustraciones, nos daban un seminario sobre mujeres pioneras en la historia. Participamos treinta ilustraciones, se consiguió rapidamente la colaboración y la financiación a través de crowfunding. Se editaron más de un millar de barajas y me parece una forma maravillosa de difundir una idea que necesita ser reivindicada.
¿Algún proyecto en mente o que tenga previsto iniciar en los próximos meses?
Tengo varios proyectos personales que quiero retomar. Siempre estoy dibujando, haciendo bocetos y llenando montones de cuadernos de ideas que, a la espera de tener un poco de tiempo libre, espero que puedan desarrollarse. Se trata de cuestiones que, inevitablemente, tendrán que ver con la mujer. Además, también estoy haciendo la cabecera de la página web paraquetuveas sobredivulgación de temas feministas y estoy pendiente de desarrollar un trabajo sobre la gestión del tiempo en igualdad para un ayuntamiento, a través de doce temas para elaborar un calendario.
¿Qué diría a quienes están terminando un ciclo superior de Ilustración o Bellas Artes cuando lleguen esos primeros momentos de lanzarse al mundo real?
Pues les daría los consejos que me han dado a mí siempre y que he tenido que seguir porque eran los acertados: constancia, esfuerzo, trabajo diario y no decaer. El gremio de la ilustración está bastante poco reconocido en este país, como tantas artes, y hay que tener paciencia y mucha pasión por lo que uno hace. Eso es lo que mantiene la ilusión.