scorecardresearch
Víctor Arribas

VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


Año clave

02/01/2022

El año que acabamos de estrenar decidirá muchas cosas en la política española. No será un año "valle" de esos que los gobiernos dejan pasar sesteando a mitad de legislatura, convencidos de que lo importante está por llegar y las cosas pueden dejarse para más adelante. Ocurrirán cosas, y no solo en las urnas con la doble convocatoria electoral de Castilla y León y de Andalucía, a las que muchos auguran se sumará un (en realidad poco probable) adelanto de las generales. Lo más jugoso para los analistas será la propia configuración de un gobierno que tiene dificultades para mantener un mensaje sólido y unido, fruto de su propia composición interna con dos partidos que en realidad son adversarios en todo. Cómo seguir haciendo convivir dos almas cuyos liderazgos personalistas van a velocidad de crucero abocados a un choque de trenes. Sánchez-Díaz es la ecuación clave del 2022, y en su resolución tendremos todas las respuestas a las incógnitas con las que comienza el año. 

La mayoría de los presupuestos, que esta semana le ha permitido a Sánchez sacar adelante la ley más importante del año finiquitado, parece ahormada en torno a la necesidad de mantener a un ejecutivo que permite cosas a los nacionalismos y extremismos que en otro caso no disfrutarían los socios de la investidura Frankenstein. Por ese lado no habrá movimientos en el tablero de la política nacional. Donde habrá novedades será en el propio seno interno del ejecutivo. El presidente tiene que decidir dos cosas en estos próximos doce meses, en las que se jugará su futuro político. La primera es si mantener o no a Podemos en el gobierno. Ahora que tiene los dos próximos años garantizados, la teoría del escorpión que acaba consigo mismo clavándose  el aguijón puede cobrar fuerza dado que a Sánchez no le aporta ya nada el apoyo de los morados y lo único que sigue haciendo con la vicepresidenta en su todopoderoso despacho de Trabajo es engordar su popularidad y las posibilidades de su futura plataforma electoral. Sin los de Díaz en el ejecutivo, el líder caminaría solo hacia la recuperación de su propia marca ahora maltrecha. La segunda cuestión es decidir si él mismo seguirá adelante o considera concluido el ciclo abrupto de su mandato como indican todos los sondeos serios. Se  citará ante el espejo para decidir si se presenta o no para perder, o si cree que puede ganar. 

El ejercicio recién nacido servirá además para medir la gravedad del episodio interno en el principal partido de la oposición, que no sumará un solo apoyo en las urnas motivado por esta guerra de poder, aunque lo más pernicioso para los populares no ha sido en 2021 esa batalla sino la alianza para sacar adelante los presupuestos del alcalde de Madrid con la izquierda de  Carmena. Aquí es donde Casado tendrá más problemas de credibilidad cuando saque su bandera liberal ante las dos contiendas seguras, la andaluza y la castellana, que nos deparará este jovencísimo e inquieto 2022.