La liga y el sujetador

Fernando Pastor
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/ Cerrato insólito

La liga y el sujetador

En Hontoria de Cerrato Chapillas vivió algunos episodios muy curiosos.

En cierta ocasión se organizó un concurso de feos, al que se presentaron candidatos con serias opciones al triunfo. De ellos resultó vencedor (hubo votación) un pastor que aparte de los méritos propios de su anatomía, para acentuarlos hacía gestos forzando la boca, enseñando los dientes e incluso moviendo las orejas. Además llevaba en la cabeza una liga de Bárbara Rey. 

La liga se la había dado la propia artista semanas antes en una sesión del denominado teatrillo en Palencia tras sacarlo de entre el público para ayudar a hacer un número en el que un hombre del público no se podía separar de ella porque se quedaba pegado a su vestido, hasta que con unos ganchos le arrancaba la liga, y ya se la quedaba.

Desde que Bárbara Rey le dio la liga, este pastor se la ponía a un carnero y le sacaba así por el pueblo. En el concurso de feos se la puso él mismo en la cabeza.

Chapillas también hacía parodias. Entre ellas una que consistía en sacar del bolso un pañuelo para secarse el sudor de la frente, pero lo que en realidad sacaba del bolso era un sujetador de mujer simulando no darse cuenta y  ‘pensando’ que era el pañuelo. Entonces el que interpretaba el papel de jefe de troupe le espetaba «¿pero qué tienes en la mano?». Chapillas lo mira y al darse cuenta lo guarda rápidamente. El jefe le sigue diciendo en tono de bronca «no, no lo guardes, sácalo aquí ahora mismo que lo veamos todos». Chapillas, muy ruborizado, lo saca de nuevo del bolso y el jefe le pregunta «¿de dónde lo has sacado?». En ese momento el guión del sketch indicaba que Chapillas señalara con el dedo a alguna mujer del público diciendo «de esta señora».

Lo normal era que la reacción del público, incluida la involuntaria protagonista de la broma, fuera la risa. Sin embargo en Hontoria la señora señalada al azar se lo tomó a mal y respondió «perdone, pero usted a mí no me ha quitado nada, y mucho menos el sujetador, así que tenga usted un respeto». Chapillas encajó el corte como pudo.

MALENTENDIDO DE POBLACIÓN. La labor de organizador de espectáculos obligaba a Chapillas a contratar él a los artistas para actuar en las diversas localidades. Por ello un quinteto de músicos de fuera de Palencia le llamó diciéndole que aprovechando que iban a actuar en Población podía ser buena ocasión para entrevistarse con él. Tenían interés en que les viera y si le gustaban ofrecerse para que Chapillas les pudiera facilitar más contratos para actuar en otros pueblos. Chapillas asintió y les aseguró que se acercaría a Población el día de la fiesta para verles y hablar con ellos. Así lo hizo y en el descanso de la actuación se dirigió donde estaban los músicos para charlar un rato, aunque había aspectos que le extrañaban. Por ello lo primero que les dice es «me habéis llamado diciéndome que teníais mucho interés en que os viera, pero de los 5 solo habéis venido 3». Ellos, más extrañados aún, responden: «¿Pero quién te ha llamado a ti?», y Chapillas «pues vosotros, me habéis dicho que erais un quinteto, que actuabais en Población y que viniera a veros para ver si os podía dar trabajo». Ellos lo niegan tajantemente y uno le dice «mire, yo soy del pueblo, de aquí, de Población, y mis compañeros de los pueblos de al lado; uno, el guitarrista, es de Cubillas de Cerrato, y el otro, el organista, de Valoria la Buena; somos un trío, nos llamamos el Trío Triángulo, y no hemos llamado a nadie; y no es que se haya equivocado de día porque ningún día de fiestas ha actuado un quinteto». Pensaban que ese hombre les estaba vacilando.

Tanto Chapillas como los artistas tenían razón. Lo que había sucedido es que el quinteto que le llamó se refería a Población de Campos, no a Población de Cerrato, que celebra las fiestas en las mismas fechas. 

Pero resultó fructífero, pues a Chapillas le gustó mucho este trío y colaboró con ellos. Les incorporó más componentes, entre ellos un cantante, y les buscó actuaciones en otros pueblos. Estuvieron durante muchos años trabajando juntos. 

El Trío Triángulo era una de las pocas orquestas originarias del Cerrato (al margen de dulzaineros, que había muchos). 

Había otro conjunto en el Cerrato, concretamente de la localidad de  Villamuriel, que se llamaba Alcance, formada por un cantante (Fito), un acordeonista (Tellines), un bajista y un batería (Pajillas), a los que Chapillas llevaba a actuar en las fiestas de los pueblos.