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Su pieza perfecta

Jesús Hoyos
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Adrián Celada, mecánico de profesión, logró el oro de Fresado en el torneo de FP SpainSkills, donde demostró su buen manejo con las máquinas

Su pieza perfecta

Fabricar piezas para coches, aviones, tanques, submarinos, trenes y barcos. Esa es la labor profesional que desempeña el joven palentino Adrián Celada, y gracias a la cual consiguió recientemente en Ifema (Madrid) la medalla de oro del torneo nacional de FPSpainskills en la modalidad de CNP Fresado por su buen manejo de la máquina y la perfección de su pieza.

«El instituto Trinidad Arroyo primero me ofreció ir al campeonato regional; cuando lo gané, nos decidimos por el nacional», recuerda. Fueron tres meses de preparación previa que compaginó con su trabajo en Inmapa Aeronáutica. «Practicaba con piezas en casa a través del ordenador y lo ponía a prueba después en el instituto, compartiendo datos con el profesor y corrigiendo cosas», relata.

Una vez en Madrid, a los 15 competidores les enseñaron las instalaciones en las que trabajarían. Debían diseñar una pieza en ordenador y después fabricarla con las máquinas de fresado. El primer día lo dedicaron a la primera parte de la pieza, «la más sencilla». «La hacíamos todos a la vez en los ordenadores para que no hubiera diferencias», explica. Al día siguiente finalizaron la segunda parte y comenzaron el trabajo en máquina, de tres en tres. 

«El proceso lleva mucho tiempo, teníamos siete horas para hacerla entera», precisa AdriánCelada, que estaba aislado durante la competición. «Solo podíamos hablar entre nosotros y con el jurado. No podíamos contactar con el exterior, no teníamos móviles y nos acompañaban incluso al baño», detalla. Destaca, eso sí, la implicación y preocupación de su tutor, Jesús Lorenzo.

Estas pruebas prácticas -a diferencia de otras modalidades, no tenían ninguna teórica- simulaban situaciones reales, por lo que el control de calidad era exhaustivo. «Las tolerancias de estas piezas de metal, normalmente de aluminio, debían estar dentro de los márgenes; hablamos de centésimas. Las piezas de un avión, por ejemplo, llevan un montón de controles desde que se recibe el material hasta que la pieza sale para ensamblar», asegura Celada, de 22 años.

Se trata de un trabajo manual, ya que el trabajo de ordenador lo debe hacer «sí o sí» una persona y, aunque los robots cada vez están más implantados en las labores mecánicas, la presencia de un operario sigue siendo casi obligatoria.

Celada recuerda los nervios iniciales y los ojos curiosos durante las pruebas que le incomodaban, pero se dedicó, «tranquilo», a hacer su trabajo. Uno que le valió la medalla de oro nacional. «Quizá esperaba entrar en el podio porque me salió muy bien, pero no el primer puesto», comenta. Cuando dijeron su nombre, solo pensó en el «jaleo» de preparar el torneo europeo al que ahora tiene acceso y que se celebrará el año próximo en Polonia. De Ifema se lleva un buen grupo de amistades surgidas de la relación con el resto de competidores regionales. «Hubo muy buen ambiente», subraya. 

Celada, que disfruta de la moto y de su pueblo, Abastas, estudió el grado medio de Mecanizado en el IES Trinidad Arroyo porque le pareció «interesante». «Me gustó mucho, se me daba bien y empecé a trabajar y compaginarlo con el grado superior», señala. Ahora, en Inmapa, donde hace piezas variadas a pie de máquina, está «muy contento».