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Dionisio Lamas Muñoz

Tribunal Libre

Dionisio Lamas Muñoz


Acuerdos internacionales

18/04/2022

Ninguna nación del mundo debe hacer negociaciones con otra por su propia cuenta y sin el consenso de la Comunidad Internacional, sin estar presente la alta representación de las Naciones Unidas. Ningún Estado debe capitular ante invasores, ni hacer cesiones con genocidas. No se puede doblegar a un país con el terror e impedir su libertad de elegir su destino en el concierto de las naciones. Todos los países del mundo, tienen derecho a la libertad y a la prosperidad, dentro del orden democrático, y a unirse en coalición con los Estados de su entorno con parecidas costumbres, tradiciones e historia, y aceptando las reglas de convivencia supranacional con el fin de unir esfuerzos en un empeño común social y defensivo, y en ese anhelo la negociación es lícita, siempre bajo la supervisión de las Naciones Unidas. El imperio de la fuerza de las armas está incapacitado para ejercer su arbitrio sobre una nación. La ostentación de fuerza a través de actos criminales, ofrece al mundo un escenario de pavor indeseable, y cuyo repudio se manifiesta en el quebranto de relaciones amistosas y diplomáticas, retirando a los embajadores del país genocida. Pretender la humillación y rendición de una nación desde el terror de las armas, y negociar con imposiciones la reducción de sus fronteras y la libertad de un pueblo, partiendo del capricho de un líder, cuya razón es el delirio de grandeza colonialista, carece de apoyo internacional y se hace acreedor de la censura del mundo civilizado. Desoír las recomendaciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que acoge a todos los Estados que desean vivir en paz unos con otros, es desoír su autoridad y buscar la marginación dando pábulo a la sinrazón internacional. No hay lugar a negociación alguna, cuando existe un conflicto de ocupación, porque falta la relación cordial que debe presidir cualquier acuerdo que se alcance, con libertad y sin presión o coacción alguna. Las disensiones entre Estados tienen que resolverse desde las misiones diplomáticas amparadas por las Naciones Unidas, y son tales misiones la que disponen de capacidad de negociación, buscando siempre el acuerdo que beneficie a cada uno de los países en igualdad de condiciones.