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Jesús Mateo Pinilla

Para bien y para mal

Jesús Mateo Pinilla


La paz social no se compra

28/06/2022

La supresión de subvenciones que propone Vox levanta ampollas en los que ven mermada su paga.
Vox parte, con razón de santo, de que es necesario adelgazar la estructura del estado y comienza por chiringuitos inválidos, sigue tras los cargos inútiles del estado, asesores que sólo figuran o se cuelan con la aceptación del 'figura' que les acoge, desposeídos de representación social y acaba proponiendo revisar el papel de sindicatos, como antes hiciera Ciudadanos con las Diputaciones, de cuya propuesta es mejor callar. 
Vox tiene razón, pero debe contar con la aquiescencia pública de Mañueco; so pena que la tuviera, y por pura estrategia no se haya expresado. No se puede recortar sin estudio detallado de dónde va a estar lo que se suprime y a qué se destinará lo que no se emplee. El asunto debió estar preparado, sin tirar andanadas. Y quizá, tampoco sea el momento propicio, salvo por un interés electoral en Andalucía del partido. Hay que elaborarlo más, sin prisa, pero sin pausa. 
Desde Europa, el momento es oportuno. Alemania y Austria con los países frugales del norte, nos conminan: «Pongan sus cuentas en orden», piden al sur reducir la deuda.  Holanda a través de su ministra de finanzas, Signid Kaad, entiende que no son tiempos fáciles en un mercado de turbulencias y con la guerra de Ucrania como escenario supremo. Magnus Brunner el homólogo austriaco y en Alemania Christian Lidner también dan firmeza a esa línea. China cuyo modelo estudian el PSOE y PP, actuó con generosidad y diligencia. 
Tal es la trascendencia del adelgazamiento que el Banco Central Europeo va a controlar la prima de riesgo.
¿Quiénes se oponen? Las pataletas de Igea, que pregunta: ¿quién manda en la Junta? O, como el ratón del cuento, ¿dónde está mi queso? Lógicamente sindicatos y Adriana Lastra, que hace buenas las palabras de Largo Caballero: «De no ganar las elecciones, recurriremos a las pistolas», y dice: «Si no ganamos las elecciones, saldremos a las calles». Un chantaje, vergüenza democrática a la que no entiendo cómo el partido concede pábulo. La paz social y la democracia no se compran.
La Junta, sin prisa, pero sin pausa.