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Florecen las quejas

Carlos H. Sanz
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El incipiente deterioro del parque de Isla Dos Aguas genera protestas ciudadanas por cuestiones como el estado de la pasarela del paseo de la Julia, la rotura de varias traviesas en el camino de madera y otros desperfectos menores

Florecen las quejas - Foto: Sara Muniosguren

Los días se alargan y el buen tiempo ha hecho una fugaz aparición, suficiente para que los parques de la ciudad recobren la vida y la atención de los palentinos. Quizá por ese motivo, en los últimos días han arreciado las quejas ciudadanas sobre el estado de un parque en concreto, Isla Dos Aguas, el cual presenta un buen estado en general pero adolece de cierto deterioro que bien merece la atención del Ayuntamiento.

El estado de las traviesas que conforman el camino exterior del parque, el más pegado al río, está bastante estropeado. No solo es difícil transitar por esta zona sino que algunas tablas están levantadas, otras lucen rotas e, incluso, existe alguna punta o clavo levantado. El Consistorio ha tapado un hueco con una chapa de aglomerado, pero hay más.

Lo mismo ocurre con el pasamanos de la pasarela peatonal que da a San Miguel, muy deteriorado en varios puntos; o en la que conecta la zona deportiva con el paseo de la Julia. Aurora M., una vecina, explicaba hace unos días en una queja remitida a DP que ya no podía ir a ver jugar a sus nietos. «Arreglaron la pasarela con parches pero se ha vuelto a levantar y las personas que nos movemos en sillas de ruedas no podemos pasar», denunciaba.

Florecen las quejasFlorecen las quejas - Foto: Sara MuniosgurenLa escultura de Ana Arranz, Volatería, está acordonada por vallas de obra porque varias placas del suelo, de acero, están rotas y pueden producir cortes. A lo que hay que sumar que el espacio para hostelería lleva tiempo abandonado y luce deteriorado, o los problemas que generan los fondos de plástico de los arroyos artificiales, auténticas trampas si cae dentro un perro, un menor o incluso un adulto, ya que es muy complicado salir de ellos.

Florecen las quejas
Florecen las quejas - Foto: Sara Muniosguren