Exculpan al anciano que fue condenado por abusar de su mujer

ALBERTO ABASCAL
-

El alto tribunal de la región mantiene para él los 28 meses de prisión que le impuso la Audiencia Provincial por malos tratos reiterados y amenazas

Exculpan al anciano que fue condenado por abusar de su mujer

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, en una resolución que puede ser recurrida en casación ante el Tribunal Supremo, ha absuelto a un octogenario,  J.P.D., del delito continuado de abusos sexuales durante los 50 años de matrimonio hacia su esposa por el que fue condenado por la Audiencia Provincial. 
Asimismo, el alto tribunal de la región mantiene para el acusado la condena por maltrato habitual a la mujer y el delito de amenazas con una pena de 28  meses de cárcel y  varios años de prohibición de aproximación y comunicación con la víctima, tal y como estableció la Audiencia Provincial en julio de 2019.
La sentencia, que no es firme, estima parcialmente los recursos de apelación interpuestos tanto por la defensa como por el fiscal, y argumenta el dictamen, tras absolverle del delito continuado de abusos sexuales durante décadas,  que «no existen pruebas concluyentes que permitan afirmar, más allá de toda duda razonable, que la actuación del acusado a lo largo de más de 50 años de su matrimonio haya sido guiada únicamente por el propósito criminal de satisfacer sus deseos libidinosos con absoluto desprecio a la libertad sexual de su esposa, tal y como exige la calificación delictiva sobre la que se funda la condena». 
Reitera que de las manifestaciones de ambos cónyuges se desprende que «ninguno de ellos ha considerado que dicha conducta ha comprometido la libertad sexual de la esposa, más allá del compromiso matrimonial libremente adquirido, tal y como era entendido por ambos conforme a los usos socialmente aceptados en un entorno en que resultan difícilmente asimilables los vertiginosos cambios de mentalidad experimentados en otros ámbitos de la sociedad».

La Sala del TSJCyL mantiene que el hecho de que en la actualidad se reconozca que el matrimonio no supone sumisión de un cónyuge al otro, «no está reñido con la constatación de la realidad en la que ha transcurrido una relación matrimonial ininterrumpida a lo largo de 55 años con cinco  hijos, nacidos y criados en su seno, ni cabe ignorar que las coordenadas sociales y culturales propias de la época y del medio rural en las que se ha desenvuelto, fuertemente influido por concepciones religiosas de carácter tradicional, eran, y en gran medida siguen siendo, radicalmente diferentes, de modo que la conducta del marido de exigir relaciones matrimoniales y la de corresponder por parte de la esposa adquiere justificación en la convicción, compartida por ambos, de que esta reciprocidad constituye un elemento consustancial a la relación conyugal».
La Audiencia Provincial estableció que el acusado, un hombre de «carácter fuerte y chapado a la antigua», había ejercido un «constante control sobre la vida de su mujer», la cual cayó en el alcoholismo para sobrellevar los frecuentes «gritos, insultos y menosprecios» que profería a su esposa.