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Íntimo sonido palentino en los Goya

Jesús Hoyos
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El trabajo en el Sáhara del técnico Miguel Sánchez luchará por el premio a mejor corto

Íntimo sonido palentino en los Goya

Fue un rodaje «íntimo e intenso». Un equipo muy reducido, de cuatro personas, entre las que se encontraba el sonidista palentino Miguel Sánchez, filmó en los campos de refugiados del pueblo saharaui en Tinduf (Argelia) Dajla: Cine y Olvido. El trabajo con participación palentina competirá con otros tres por el Goya a mejor cortometraje documental el próximo 12 de febrero.

A partir del interés personal del propio Miguel Sánchez -tiene un primo saharaui en Villamuriel de Cerrato- y del director y productor del corto, el vallisoletano Arturo Dueñas, «muy comprometido con las causas sociales», el trabajo surgió «de forma natural», apunta el sonidista palentino.

Sánchez incide en que su área, el sonido, es igual de importante que la imagen en un producto audiovisual. «Es un trabajo más técnico y que, a veces, no se valora tanto como la fotografía», opina. Aun así, comenta que, en cierto modo, «también es arte porque requiere una manera concreta de hacer las cosas para capturar los sonidos». En concreto, su labor como jefe de sonido va desde los ambientes grabados allí hasta el trabajo de mezcla y post-producción en el estudio. «Es un trabajo que requiere de varios elementos, como el estudio del lugar, es decir, saber que te enfrentas a ciertos elementos. Por ejemplo, que esos paisajes tienen unas texturas diferentes a nivel de sonido», explica.

El corto, de 23 minutos de duración, fue rodado en una primera fase durante la celebración del Fisahara (Festival Internacional de Cine del Sáhara Occidental) en 2018 y continuó con una segunda en 2019. 

En total, veinte días para un rodaje afectado por más dificultades de las habituales. «No había electricidad para los equipos en todos los sitios. Además, sobrevolaban aviones militares y recibíamos avisos de incursiones de guerrillas desde Malí mientras Marruecos ejercía presión a la comunidad internacional para que no fuéramos a los campos», recuerda Sánchez. El palentino subraya además que se trata de una zona «deprimida en todos los sentidos» y que la sensación es que los refugiados «están abandonados por la comunidad internacional y no tienen estructuras fuertes».

Dajla: Cine y Olvido se presentó por primera vez en 2020, lleva más de veinte premios en festivales internacionales y, tras obtener la nominación al Goya, «una gran alegría», se encuentra en preselección para los Óscar, aunque se trata de un proceso «más largo y complicado».

«Creo que llama la atención por ser un documental más contemplativo, que trata de mostrar la realidad sin ningún tipo de implicación discursiva, es decir, es como si pones al espectador en medio del lugar metido en una burbuja. Eso es lo que hay», subraya. Es uno de los factores por los que considera que tienen opciones de alzarse con el premio, junto al nivel técnico, la experiencia que atesoran y el hecho de «tocar un conflicto que lleva más de cuarenta años y sigue vigente».

 

Comprometidos. Con su productora Visual Creative, Miguel Sánchez trata de «tirar hacia la tierra» y está comprometido con sus profesionales. «Queremos que se hagan rodajes aquí y haya una industria cinematográfica como la de País Vasco, Galicia o Cataluña», afirma. Por eso, la mezcla de sonido del corto se hizo en Eldana, un estudio «muy profesional y con mucha trayectoria» situado en Dueñas, con el técnico  palentino Jorge Calderón.