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A la caza de los camaradas adinerados de Putin

Georgino Fernández (SPC)
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El Gobierno ordena incautar los bienes de lujo de los oligarcas rusos que residen en España. El yate del millonario Viktor Vekselberg en Palma supone la primera gran pieza de la 'cacería'

Dos guardias civiles vigilan, metralleta en mano, el yate Tango incautado al multimillonario ruso Viktor Vekselberg, próximo al presidente, Vladimir Putin. - Foto: EFE

El dinero no conoce fronteras. Tampoco ideologías. Y no sabe de eso que se conoce como ética o moral. Lo saben bien los oligarcas rusos que se convirtieron en multimillonarios casi de la noche a la mañana tras el derrumbe integral del antiguo régimen soviético y sus estrenados vínculos con el Kremlin. Lazos de ida y vuelta, evidentemente.

Hasta hace unas pocas semanas, Europa daba la bienvenida sonriente a sus fortunas colosales. Preguntas las justas o más bien ninguna. Sus megayates de ensueño, rolex de oro o sus American Express Centurion eran su mejor presentación.

Sin embargo, la invasión de Ucrania lo ha cambiado todo. La guerra ha puesto bajo la lupa de Occidente a miles de propiedades, bienes y activos que la oligarquía rusa tiene diseminados por el continente, tanto en tierra como en sus puertos de más empaque.

Con ellos la estrategia es otra. En lugar del campo de batalla, Europa ha decidido hacer la guerra a Putin en el terreno económico. Y ahí, su punto de mira enfoca con nitidez a los camaradas más adinerados del líder de Moscú.

El día después de la invasión, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, prometió sanciones «masivas». La UE, en su afán de asfixia económica a Rusia, ha obligado a los Estados miembros a congelar los activos de casi novecientos individuos y cerca de un centenar de entidades. Y la lista no está cerrada.    

Como no podía ser menos, los tentáculos de la plutocracia rusa llegaron también a España y con mayor presencia incluso que en otros países del continente. El sol de Andalucía o de las Baleares ha sido un reclamo demasiado potente para estas gentes venidas del frío.

Por eso, casi a la par que los tanques comenzaban a asediar Ucrania, arrancó también el cerco a este Ejército de ricachones. El pasado mes de marzo, se inmovilizaron tres yates de oligarcas señalados por estas sanciones en los puertos de Barcelona, Mallorca y Tarragona. Las autoridades españolas decidieron comenzar por las embarcaciones porque podían escapar, pero también se encuentran bajo el foco propiedades inmobiliarias de las que sirven para hacer alardes ostentosos, coches de lujo y hasta acciones en empresas o fondos de inversión. Las sanciones ya empiezan a ser un dolor de cabeza para los rusos incluidos en la lista.

El pasado martes, la Guardia Civil incautó en Palma de Mallorca el yate de lujo Tango, propiedad del multimillonario ruso Viktor Vekselberg, un potentado del aluminio reclamado por Estados Unidos y próximo al presidente Putin. A Vekselberg se le atribuye una fortuna cercana a los 6.000 millones de euros y se lo sitúa entre las 300 personas más ricas del mundo. Su barco, un enorme palacete flotante, está valorado en nada menos que casi 100 millones de euros.

Junto a Estados Unidos

La operación se realizó de forma conjunta con las agencias de Estados Unidos FBI y Homeland Security Investigations (HSI). Los agentes que intervinieron en esta actuación realizaron un registro en la embarcación de 78 metros de eslora, que precisa además una tripulación de 22 efectivos cuando sale al mar.

Si bien hasta el momento Vekselberg no se encuentra en la lista de sancionados por la Unión Europea, sí que lo está por el Departamento del Tesoro (OFAC) de Estados Unidos. Y en esta guerra, la Casa Blanca y el continente van de la mano. De hecho, se le investiga por fraude fiscal, blanqueo de capitales y falsedad documental en relación precisamente con la ocultación de la propiedad real de este yate de lujo para tratar de evitar la sanciones.

Más de cinco horas duró el registro del yate, cuya incautación se suma a la retención a mediados del pasado marzo en Port Adriano, en Calvià, del yate Lady Anastasia, cuya propiedad se atribuye al fabricante de armas ruso Alexander Mijeev, afín también a Putin.

España no ha sido el único país en ponerlos bajo su mira. Hace algo más de una semana, Italia confiscó otro yate de lujo, valorado en 3,3 millones de euros, el New Vogue en Imperia-Puerto Maurizio. Asimismo, el pasado 18 de marzo las autoridades transalpinas confiscaron una villa de lujo en Cerdeña valorada en 105 millones de euros al magnate ruso Alexey Alexandrovich Mordaschov, considerado por la revista Forbes el oligarca más rico de Rusia con un patrimonio que supera los 29.000 millones de euros.