Juanma Terceño

El hecho gastronómico

Juanma Terceño


Hueco para el postre

04/05/2022

Observo muy orgulloso en mis últimas visitas a restaurantes de la provincia una muy satisfactoria mejoría en la parte dulce.
Será porque ha coincidido haber estado en esos restaurantes concretos que les dedican mayor atención, o porque realmente hay más empeño general en mejorar la oferta de postres… no lo sé; sin duda si es tendencia sería una muy buena noticia.
Así que cabe destacar, en mis tres experiencias gastronómicas palentinas de 2022, que en todas he podido degustar muy buenos postres. Ya mencioné al Asador Villa de Frómista, y este pasado fin de semana han sido el Mesón del Cerrato y La Cueva de Alar del Rey los restaurantes en los que he comido, con la suerte de que el clima ha acompañado y en ambos lo he podido hacer en terraza.
La declaración de intenciones del Mesón del Cerrato está muy clara, con la pizarra de postres que acercan a la mesa; tienen muy bien enseñados a los clientes habituales, que saben de sobra que hay que dejar hueco para el postre y así los oí comentar a algunos anfitriones a sus acompañantes.
En La Cueva los cantan con orgullo y seguridad, pues saben que te están ofreciendo algo bueno. Ya sea Carmen, con unas grandes dotes de liderazgo, manejando muy bien a los comensales y dando muchísimo cariño, o en nuestro caso Virgilio hijo, que en semanas de máxima afluencia de público no se olvida de subir a Alar para ayudar en el negocio familiar. Es una maravilla el cariño y la pasión con la que trabajan todos, además de lo bien que dan de comer. Nos hicieron vivir un gran momento.
Postres más tradicionales o innovadores, lo importante es que estén bien hechos. Por supuesto, cuanto más tradicional es el postre menor es la tolerancia al error; si flanes, tartas de queso o chocolate, torrijas o arroces con leche no están bien, se tira mucho trabajo por la borda. He de decir que todos los probados fueron muy buenos, incluso subiendo un casi sobresaliente de nota media con la tarta Tatin de manzana o la de queso de La Cueva, ambas de matrícula de honor.
En el Mesón del Cerrato arriesgan un poco más con la modernidad, canutillos de crema, raviolis de mango, la pecera que recuerda mucho a aquella de Diego Guerrero… sin duda hemos vivido unos grandes finales dulces.

ARCHIVADO EN: Alar del Rey, Frómista