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Carmen Arroyo

La Quinta

Carmen Arroyo


Elegir sabiamente

19/05/2022

Si una persona alcanza el poder político, su personalidad marcará muchas de las decisiones que llegue a tomar, para bien o para mal. Tal vez, la primera sea formar un buen equipo, elegir al mejor de entre los mejores, donde nadie ocupe un puesto por amiguismo, enchufismo y todos los 'ismos' que les vengan a ustedes a la mente. Los errores se pagan a la larga aunque, a veces, no ocurre y algunos paniaguados aguantan tipo con sonrisa y suerte. Pero la vida es así. Muchas veces descubrimos que no siempre es idóneo aquél que sale en la foto y vemos caer a personas válidas a quienes teníamos en alto concepto, y hablo también  de empresas con directivos de elevados sueldos que para sí quisieran algunos políticos.
No hace mucho leí un interesante artículo en el que se hablaba de Emmanuel Macrón y su esposa. Hace unos años, en 2017, cinco, cuando ocupó el poder, se comentó la diferencia de edad entre ambos hasta la saciedad. Y hubo quienes no daban un euro por su elección. Ni tan siquiera les parecía posible que acabase la legislatura. Se equivocaron. Las circunstancias actuales han permitido su continuidad por elecciones reñidas pero válidas.
La verdad es que resulta difícil acertar. La lotería de la vida asigna lugares importantes y las personas sobre las que recae la alta responsabilidad lo hacen bien, o regular, pero salvan la piel. Aunque las críticas arrecien. Y, sin cambiar de tema más que a medias, me gustaría conocer qué papel desempeñan las primeras damas... No soy morbosa, ni leo revistas que, ni me interesan, ni me aportan nada. Ocurre que, en ocasiones, en televisión, veo imágenes de altos cargos y señoras que hacen honor al nombre. Me admira que sepan comportarse con exquisita prudencia, manteniéndose a distancia, que expresa cordialidad y cariño y, a la vez, no interfiere ni le roba protagonismo al cónyuge.
Seguro que no convenzo a quienes no opinan como yo, pero confieso que me cae bien Brigitte Macron. Me parece que asume su papel con elegancia y discreción. En alguna de las muchas entrevistas que ha concedido dejó muy claro que todo lo que ella dice y lo que no dice puede ser recogido. También, admite que habla mucho pero ha aprendido a no hablar de cualquier cosa en cualquier lugar. Sabia decisión.