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«Asaja es un ejemplo de cómo llevar una organización»

Jesús Hoyos
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Tras dejar la presidencia de la opa, Meneses destaca entre los logros que los forrajes estén al amparo de los seguros y que las comunidades de regantes hayan optado por la modernización. La pandemia de covid, su momento más complicado

«No animas a que tu hijo se quede con una explotación en la que pierdes dinero trabajando los 365 días del año», asegura Meneses. - Foto: Juan Mellado

Honorato Meneses dejó paso el 18 de marzo a José Luis Marcos como nuevo presidente de Asaja Palencia tras ocho años en el cargo. Lo hizo afirmando que queda «en buenos manos» y con el «orgullo» de representar a la organización durante unos tiempos «complicados», de mantener su «músculo financiero» y de los logros obtenidos. Habla de la preocupación y la incertidumbre que genera la guerra en Ucrania y de la escalada en los costes de producción, pero con la determinación de hacer valer un sector que considera «estratégico».

¿Qué logros destacaría de sus ocho años al frente de Asaja?

En cuanto a los seguros, hemos conseguido que unos cultivos tan importantes en la provincia como los forrajes estén a su amparo. Perdimos el tren de los regadíos porque muchos no decidieron aprobar las modernizaciones, pese a que la provincia es muy importante en este sentido. La mayoría de esas comunidades de regantes ha decidido hacerlo. Hemos tenido que concienciar a la gente de que era necesario tener regadíos modernos y viables. 

¿Cuáles han sido sus momentos de mayor satisfacción?

En este sector, con lo complicado que es y más en estos duros años, ha habido pocos. Me quedo con la satisfacción personal de haber podido representar a una organización como Asaja Palencia. Antes de estas subidas, la agricultura de cereales disfrutó de unos precios muy atractivos que no se veían desde hace muchos años. Pero los ganaderos no lo pudieron repercutir en sus productos. Hubiera sido todo perfecto si lo hubieran podido hacer. Son luces y sombras.

¿Y los más difíciles?

El momento clave ha sido la pandemia. Lo trastocó todo. A veces la realidad supera la ficción y fíjese en lo que hemos tenido que vivir. Si hace tres años nos dicen lo que pasaría, que tendríamos que estar en casa y cambiar por completo nuestras pautas sociales y que, de propina, tendríamos una guerra en Europa, ni los más agoreros se lo habrían creído. Pero ocurrió y está pasando. En los inicios de la pandemia, surgieron muchos problemas de suministros y de todo tipo en las ganaderías. Sin duda fue el momento más complicado.

Antes de todo esto, tuvimos un problema muy grande con los topillos. Comarcas enteras de la zona de Campos fueron arrasadas y no pudieron recoger producción. En 2017 tuvimos una de las sequías más grandes que se recuerdan. No tuvimos agua para regar y sacar los cultivos de regadío adelante. Fue algo catastrófico. Gracias a los seguros pudimos amortiguar aquellos daños.

Háganos un balance personal. ¿Cómo cambió su vida durante este tiempo de presidencia?

Mi vida prácticamente ha seguido siendo la misma. Al final, soy un agricultor que vive de su explotación en Villamuriel de Cerrato. Tienes que hacer el día a día de Asaja y estar al paso de lo que ocurre en la organización tras hacer las faenas agrícolas por la mañana.

¿Asumirá otro cargo en Asaja?

No.

¿En qué situación está la organización tras su salida?

Buena. Creo que Asaja Palencia es un ejemplo de cómo llevar una organización. Tanto en servicios prestados a agricultores y ganaderos como en los 40 empleados muy profesionales y cualificados. El día a día y los problemas tratamos de facilitarlos y hacer las cosas bien. Cuando entré era una organización potente que daba servicio a sus socios y la dejo en la misma situación, con las mismas ganas de trabajar.

No tenemos subvenciones ni ayudas. Al final, las cuotas que cobramos son prácticamente simbólicas. Vivimos de los servicios y convenios con entidades financieras por la PAC. En Asaja Palencia teníamos un músculo financiero bastante potente y es lo que nos permite seguir funcionando cuando vienen mal dadas.

¿Cuántos socios son?

Tenemos unos 3.300 socios. Creo que es el mayor colectivo de la provincia. Hay muchos que, aunque se jubilan, siguen vinculados con la casa y hacen sus papeles aquí. El socio está muy fidelizado y se siente orgulloso de lo que es Asaja.

¿A qué va a dedicar ahora su tiempo libre?

No se crea que tendré mucho más. A la explotación y a la familia. Más vida social, en general.

Un mensaje para su sucesor, José Luis Marcos

Animarle a que siga trabajando en la misma línea. Creo que es muy bonito trabajar por y para el sector. La organización queda en buenas manos. José Luis está a la altura de las circunstancias y es una persona muy válida.

Tenemos muchas cosas pendientes y temas candentes de los que hay que mentalizar a las administraciones. Algo en lo que hemos perdido por goleada es la dignificación del sector. Quizá no hemos sabido explicarnos bien. Las tesis animalistas y ecologistas se han impuesto a lo que es la realidad. Las crisis abren grandes oportunidades. Tenemos que explicar lo importante, clave y estratégico que es el sector.

El mundo urbano puede ayudar yendo a las movilizaciones y apoyando al sector. Muchos niños igual piensan que la leche sale de una máquina. Pero realmente hay detrás una vaca, un ganadero y muchos cuidados. Todo lo que se come tiene una trazabilidad y muchas personas trabajando en ello.

Muchos se han olvidado del papel del sector en la pandemia

Siempre hemos dicho que al primario se le debería considerar un sector estratégico. Lo que hacemos agricultores y ganaderos es producir alimentos para que los consuma la sociedad. Lo veníamos denunciando, pero ahora vemos que a nivel mundial hay una obsesión por la denominada soberanía alimentaria, es decir, que un país tenga la capacidad de ser autosuficiente. En la Unión Europea, y especialmente en España, cada vez se estaba restando más ese poder productivo. Estamos de acuerdo en que hay que cuidar y respetar el medio ambiente, pero tiene que haber un equilibrio entre eso y el derecho a producir; y se ha roto a favor de lo primero. Se están tomando decisiones deprisa y corriendo porque vamos a tener problemas de desabastecimiento en ciertos productos de primera necesidad. El nuestro es un sector al que se debe cuidar y mimar porque alimentarse es la primera necesidad del ser humano.

¿En qué se traduciría esa declaración de sector estratégico?

Lo que nos pasa es que las medidas y la burocracia que tenemos que soportar van en nuestra contra. La ganadería está siendo la gran damnificada de esta crisis. Que un ganadero, a quien su trabajo le lleva los 365 días, las 24 horas del día, tenga que soportar esa cantidad de burocracia y requisitos medioambientales, hace que a la gente se le quiten las ganas de producir, montar o ampliar sus explotaciones. Algunos han querido hacerlo, pero en vez de ponerles una alfombra roja porque son los que dinamizan el medio rural, se les ponen esos requisitos y terminan por no hacerlo. Y muchos de quienes tienen una explotación, están deseando que sus hijos no se queden y no haya relevo generacional.

En este ámbito de requisitos y legislación europea, ¿cómo se debería actuar en lo referente a la PAC?

La Comisión Europea cae en contradicciones. Ya teníamos unos mercados muy tensos a nivel mundial, pero la crisis de Ucrania lo ha acelerado y se han dado cuenta de que no podemos abastecernos de los mercados ucraniano y ruso y tienen que mirar al otro lado del Atlántico, a países como Argentina, Brasil, Estados Unidos o Canadá. Eso sí, lo que allí producen son OGM (organismo genéticamente modificado), es decir, transgénicos. Eso, o están tratados con fitosanitarios que aquí no se pueden utilizar. Nosotros no los podemos producir porque se cree que son malos para el consumidor, pero ¿sí se pueden traer de fuera? Esa es la contradicción y se tiene que abrir un debate en el seno de la Unión acerca de los transgénicos si queremos ser autosuficientes. Son una herramienta muy eficaz y llevan 30 o 40 años funcionando en Norteamérica.

¿De qué otras formas se puede alcanzar la autosuficiencia?

La PAC se creó después de la II Guerra Mundial con tres claros propósitos: incentivar la producción de alimentos, garantizar el abastecimiento de los mercados y que los precios de los productos fueran asequibles para el consumidor. Ahora no está cumpliendo ninguno. Desincentiva la producción; de hecho, estudios sobre la nueva PAC decían que podría bajar un 20%. Si se produce menos, no se garantiza ese abastecimiento. En el conjunto, los precios suben y dejan de ser asequibles. 

¿Cómo afecta al sector de la agroalimentación el incremento de todos los costes productivos?

Es un verdadero drama. En la agricultura hemos tenido buenos precios aunque los costes se hayan disparado. El problema se tendrá a partir de septiembre. En cuanto a ganadería, si antes de la crisis provocada por la guerra de Ucrania muchas explotaciones estaban en pérdidas y al borde de la desaparición, imagínese ahora que la alimentación animal ha vuelto a subir otro 20 o 30% y que la electricidad sigue subiendo. Algo que también ha afectado a agricultores, que no regarán. La subida es cuatro veces lo que pagaban en 2021. Será insostenible. Algunos ganaderos han pasado de pagar 700 euros a pagar 5.000. Hay ordeñadoras, tanques de refrigeración, etc. que disparan el consumo. Otros optan por el autoconsumo, pero es un proceso lento. No va a quedar otro remedio que subir precios de la leche y la carne -aunque no tenemos capacidad para fijarlos- porque si no, no habrá ganaderos que la puedan producir.

En el caso de la agricultura, el impacto de los costes energéticos está en los regadíos

Sí, aunque la mayoría del regadío no está electrificado. El problema que tenemos es que faltan infraestructuras. En la cuenca del Carrión llevamos 50 años con un déficit para almacenar agua. Se prometió un pantano en Vidrieros y otras cosas, pero incluso con pantanos llenos, tenemos problemas de riego.

Las lluvias de los últimos días han sido muy beneficiosas para el campo. Eran necesarias y los cultivos, en términos generales, están bien, a expensas de lo que pueda pasar más adelante.

¿Cómo les está afectando la guerra de Ucrania?

El girasol que consumimos viene en un 60% de Ucrania. España era un gran productor, sobre todo en la zona sur, pero llevábamos muchos años en los que el precio era irrisorio y se cambió por otros cultivos. Nos encontramos con este problema de importación, sin suficientes reservas y previsión, por lo que la escasez ha provocado que el precio se dispare.

¿Cuál es la situación de los seguros agrarios?

Se habló de que se les dotaría con más presupuesto. Son necesarios e imprescindibles ahora que la climatología es más cambiante. Es fundamental tenerlos y que sean una herramienta eficaz para una explotación agraria. En muchos siniestros, no lo es. Por ejemplo, en la fauna silvestre como topillos y conejos. Hay que mejorarlos.

En este contexto de incertidumbre por la falta de rentabilidad de las explotaciones, ¿cómo ve el relevo generacional?

Afecta de manera clave. Si tienes una explotación con la que pierdes dinero trabajando los 365 días, no vas a animar a que tu hijo se quede. Para que ese relevo se produzca y la gente se anime, el sector debe ser rentable. Si no lo es, nos quedaremos sin ganaderos.

¿Por qué fue tan importante la unión de todos los sectores en la manifestación del 20-M Rural?

La movilización era por todo el mundo rural. Lo que se pone en tela de juicio es la vida que se hace ahí, con los ataques recibidos por la ganadería o lo que pasa con el lobo. Al sector se le demoniza de tal manera que se nos ha querido culpabilizar de todos los males del cambio climático. Es una manera de vivir que desde las administraciones, sobre todo la central, se pone en la picota.

Mantienen las mismas reclamaciones para el sector

Sí. La principal reclamación es la dignificación del sector. Al final, producimos un bien para la sociedad, pero se nos ataca y demoniza de forma totalmente injusta. Queremos hacerles ver lo necesarios que somos. La subida desmesurada de los costes es otro punto a tratar. Fertilizantes como el nitrogenado, clave para poder producir y obtener cosecha, que se compraba a 180 euros, cotiza a 800. Es imposible soportar esos costes. Va a ser la tormenta perfecta. Si los fertilizantes están caros, no podemos aplicarlos o lo tenemos que hacer en menor medida, la producción será menor. Si los mercados están tensos, habrá menos disponibilidad y los precios subirán. Hay que tomar medidas, bajar ciertos impuestos. En esta subida el mayor recaudador está siendo Hacienda. No es lo mismo el IVA de 180 euros que de 800. Hay margen de maniobra y deben tener la suficiente sensibilidad. Hay que meter mano a la energía. Tiene que haber una fórmula a través de los impuestos.

Aspectos concretos, como la Ley de la Cadena Alimentaria, también ha sido criticada

No está sirviendo para nada. No se está cumpliendo. Dice que no se puede producir por debajo de costes. En la mayoría de sectores, está ocurriendo. Es ineficaz si no se aplica de manera rigurosa.