Adiós a Puente Agudín tras doce años

A. Benito
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Jonathan Fernández y su familia dan las gracias a todas las personas que han hecho de esta una «gran etapa» de su vida

Adiós a Puente Agudín tras doce años

Doce años, ese es el tiempo que Jonathan Fernández y su familia han estado al frente de Puente Agudín, el emblemático refugio ubicado a los pies del Espigüete que en los últimos años se ha convertido en lugar de encuentro para los montañeros que visitan la zona norte de la provincia. Un espacio cuya gerencia dejará de estar en manos del joven guardense.
«Se acabó. Puente Agudín ha cerrado sus puertas. No vamos a comentar las razones, porque no merece la pena, pero queremos dar las gracias a todos los que habéis hecho de esta una gran etapa de nuestra vida», anunciaba Fernández el domingo por la noche a través del perfil del Facebook del refugio. El anuncio provocaba cientos de reacciones y dejaba boquiabiertos a quienes, a lo largo de esta última década, se han convertido en asiduos del chozo.
Y es que, tal y como indica Jonathan Fernández, «han sido doce años haciendo tortillas, poniendo infantiles y montañeras, revitalizando la fiesta lo que hemos podido y tratando de que todos los que habéis pasado por aquí os hayáis sentido como en vuestra casa». En este sentido, el joven explicaba ayer a DP que el Ayuntamiento de Velilla no tiene nada que ver en el cierre y daba las gracias tanto a esta como a la corporación anterior.
En cuanto a los inicios, Fernández explicó ayer a Diario Palentino que la idea de hacerse con la gestión de Puente Agudín, propiedad del CITFuentes Carrionas, fue de su suegro, Francisco Peñalvo. «Empezamos con dos hamacas y una tele de cuernos. Algunos días no sacábamos ni cinco euros. Después empezamos a ir a los parkings a poner papeles en los coches y a enviar cientos de e-mails para promocionar la fiesta», aseguró el también impulsor de Cocina de Altura.
 Pero, sin duda, el gran atractivo de Puente Agudín durante estos años ha sido el trato cercano del joven y su familia, que acabaron por convertirse en los mejores embajadores de la Montaña Palentina. Fernández, por su parte, aseguraba que lo mejor de regentar un refugio de montaña es que «todo el mundo va vestido igual», es decir, «no hay clases». 
«Agudín ha sido y será una forma de vida para nosotros. Estaremos eternamente agradecidos a esa casita por lo mejor que nos ha dado en estos doce años, que son las personas que hemos conocido, amigos que estarán siempre en nuestro camino. Esperemos que no se quede cerrado y alguien coja nuestro testigo para mejorarlo. Ha sido muy duro girar la llave, pero seguiremos en contacto desde las cumbres o desde los valles del paraíso», recogía también la publicación de Facebook.