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Solidaridad con Paraguay

A. Benito
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Llegan hasta el país guaraní once cajas con ropa, calzado, material escolar y juguetes donados por los vecinos de Aguilar y su comarca

Solidaridad con Paraguay

Desde Asunción, la capital, hasta el Chaco Paraguayo, hay 500 kilómetros, la mayoría de ellos por caminos de tierra, pero ni eso ni el Covid han impedido la llegada hasta la zona de cinco cajas con abrigos y calzado. Unas donaciones realizadas por vecinos de Aguilar, Cervera, Reinosa, Santander, Burgos, Guardo, Barruelo y Brañosera, entre otras localidades, en respuesta a la campaña que puso en marcha hace algunos meses la Asociación Paraguaya de Aguilar.


«Se ha involucrado tanta gente en esta iniciativa que, al final, tuvimos que decir que no porque no teníamos presupuesto para mandar más cajas», explica Sonia Medina al tiempo que reconoce las numerosas dificultades que han surgido a la hora de hacer llegar la carga. «Las cajas salieron de aquí en marzo, pero por culpa de la pandemia no llegaron hasta dos o tres meses después al puerto, donde tampoco se pudieron despachar por este mismo motivo», indica la integrante del colectivo norteño.


Al gran esfuerzo que supuso liberar esta mercancía cargada de solidaridad, se sumaron después las complicaciones para entregarla. «Tenemos que agradecer la ayuda de Fernando Allen Galiano, una persona muy importante en Paraguay que, además, tiene un gran corazón y ha hecho llegar material de construcción y alimentos a una comunidad indígena del Chaco Paraguayo», indica Medina. De ahí que, finalmente, la Asociación Paraguaya de Aguilar decidiera dividir el reparto de la carga y enviar a la etnia indígena Nivacle, integrada por unas 850 personas, cinco de las once cajas. «En total, tres camiones repartieron el sábado 27.000 kilos de materiales», añade.

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«La recompensa de ayudar es indescriptible y solo motiva a dar las gracias a Aguilar y a su comarca por la confianza», expresa la agrupación al tiempo que recuerda que en los próximos días se hará una segunda entrega simbólica al director del hospital Acosta Ñu. «No se va a hacer de forma individual como se hizo con los peluches que se recogieron el año pasado porque por el tema del Covid hay un protocolo muy estricto», expresa Sonia Medina. 


Junto a los abrigos y los zapatos donados por los vecinos de la zona norte, el centro hospitalario recibirá material didáctico donado por el Colegio San Gregorio que utilizaran los niños enfermos de cáncer para los que se ha habilitado un aula desde la que seguir sus clases.