La incertidumbre retrasa los preparativos de comuniones

A. Benito
-

Hostelería, fotografía, peluquería y tiendas especializadas en vestidos de ceremonia coinciden en señalar que las familias están dejando para última hora sus encargos

La incertidumbre retrasa los preparativos de comuniones - Foto: Rueda Villaverde

Grupos reducidos y aforos limitados en las parroquias, celebraciones y convites más familiares y las ya habituales mascarillas marcarán este año las primeras comuniones, que comienzan este fin de semana y se extenderán hasta finales de mayo. La pandemia no impedirá esta vez que las ceremonias religiosas se lleven a cabo en primavera, pero la actual situación de miedo e incertidumbre sí que está obligando a las familias a retrasar al máximo los preparativos y reservas. Eso es lo que coinciden en señalar desde los sectores de la hostelería, la peluquería, la fotografía y las tiendas especializadas en vestidos de ceremonia, principales beneficiados de la actividad que se genera en torno a estos eventos. 

«En mi caso tengo de todo: algunas reservas para estas próximas semanas, otras aplazadas sine die y niños que van a hacer la primera comunión ahora, pero cuyas familias prefieren realizar el convite en verano», apunta Jorge de Miguel, presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Palencia. Recuerda que esta semana la ocupación en el interior es del 33% y que en el exterior depende de las características de cada terraza. «A ver qué pasa a partir del 9 de mayo», indica. 

De Miguel cree que peor que el año pasado no puede ser, pero calcula que la reducción en el número de invitados podría estar cerca del 50%. «Antes de la pandemia no había menos de 30 o 35 comensales por cada comunión. Ahora, como mucho, habrá 15», expresa, y achaca esta realidad al «miedo» al contagio que tiene la gente.

Marimar Tejido, de Peluquería Mary Mar, señala que a estas alturas otros años ya tenía todo el calendario distribuido. «Ahora hay muchas dudas entre los clientes y eso está haciendo que muchos dejen todo para el último momento. A algunos les habían dado una fecha y después se la han cambiado. Tampoco están claros los aforos y, al final, mucha gente está optando por celebraciones más familiares y discretas», explica. Eso hace que muchos padres hayan prescindido del servicio de peluquería o que lo hayan reducido al máximo. «Hemos perdido muchas pruebas y citas para las fotografías», concreta Tejido.

«Estamos trabajando un 60% menos que otros años», continúa. Además, dice que se aprecia «desilusión y pena» entre las familias y que muchas son reticentes a celebrar un convite por la preocupación ante un posible brote. «Nadie quiere ser responsable de ningún contagio, como es lógico», manifiesta. En este sentido, afirma que algunos padres han decidido dejar la comunión para el año que viene, a la espera de que la situación mejore. No obstante, reconoce que ya tiene varias reservas. «Lo que se ha hundido por completo son las bodas. El año pasado únicamente peiné a una novia», indica.

Esto último ha afectado de lleno a los fotógrafos y a las tiendas especializadas en ropa de ceremonia. De hecho, Nuria Lozano, de Módena Costura, manifiesta que es la venta de vestidos de novia la que está totalmente parada, mientras que la de trajes de comunión se mantiene respecto a otros años. «Lo que sí es cierto es que se ha retrasado la campaña. Nosotros la iniciamos en diciembre, dos meses más tarde de lo habitual, y la gente está dejando las compras para el último momento», indica. 

En cuanto al año pasado, Lozano dice que cuando se inició el estado de alarma ya estaba casi todo vendido, aunque sí que hubo alguna familia rezagada que adquirió el traje en verano. Por otro lado, asegura que mucha gente está utilizando como disculpa el Covid para no acudir a ciertos eventos, y eso, unido a la limitación de aforos, también está repercutiendo en su negocio.

El fotógrafo Fernando Jiménez también ha tenido encargos, pero casi todos de última hora. «Estaremos al 70% respecto a otros años», explica. «Normalmente repartimos la campaña entre diciembre y abril. Este año nos ha llegado todo en marzo, la gente estaba esperando a ver un poco de luz», opina. También cree que los reportajes fotográficos se alargarán en el tiempo, puesto que en algunos pueblos los niños harán la comunión durante los meses de verano. En 2020, ya tenían casi todo contratado cuando llegó la pandemia. «Hicimos 39 comuniones. De hecho, fue con lo primero que nos pusimos al volver a la actividad», asevera al tiempo que señala que el reparto de los niños en grupos más pequeños les obligó a adaptar el trabajo yendo más veces a las parroquias. 

Respecto a las bodas, nada de nada para este 2021. «El año pasado realizamos dos reportajes y, de momento, tengo dos contratadas para 2022. La verdad es que estamos deseando que se reactive todo cuanto antes», concluye.