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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Temperatura y luz

11/08/2022

Quien haya querido mantenerse informado sobre cómo ha sido el primer día de entrada en vigor del real decreto sobre el ahorro de energía para ser solidarios con los países de la Unión Europea que son más dependientes del gas ruso y que lo van a pasar fatal este invierno, habrán podido comprobar una vez más que España es un país plural y diverso tanto territorialmente como en sus gentes. De las declaraciones recogidas a pie de calle, o en el interior de establecimientos públicos y privados, a veces con termómetro en mano, o sobre el apagón de los escaparates, se puede colegir que las opiniones son para todos los gustos en ese tipo de encuestas sin ningún tipo de valor sociológico.  

Así, hay ciudadanos que considera que la medida es lógica y acepta la norma sin mayores aspavientos porque considera que es adecuada desde el punto de vista del ahorro; otros, que trabajan en condiciones penosas por las condiciones de su empleo afirman que se trata de un despropósito; otros más repiten ideas que parecen sacados de los argumentarios de los partidos políticos sobre todo de la derecha, que se nota cuando se preguntan por qué no se modera el gasto de La Moncloa,  Hay quien  reconoce la necesidad de las medidas, pero pide tiempo para su aplicación y alguno más echa de menos que no se haya negociado antes. Hay quien, con sentido común, había puesto ya en marcha las medidas para gastar menos, porque la luz la pagan ellos. De la seguridad y de la oscuridad de las calles se ha hablado poco, quizá porque el alumbrado público funciona y no se apaga.  Como estas encuetas populares y nada sociológicas se realizan en distintas regiones de España cada uno cuenta la fiesta según le va en ella, pero algún mínimo común denominador habrá que establecer.     

Mientras que hay opiniones diversas entre los ciudadanos, los partidos siguen más pendientes de obtener réditos políticos, lo que tiene un punto de insano porque se trata de un asunto de gran relevancia tanto por las afectaciones personales como por sus repercusiones socioeconómica y geoestratégicas relacionada con una guerra ilegítima e ilegal que afecta a todos los ciudadanos europeos que la tiene a las puertas de sus casas.  

Ha habido varios portavoces significados del PP que no han atinado con sus metáforas al justificar su oposición al decreto del Gobierno, pero que ponen todas sus esperanzas en que naufrague en su votación en el Congreso, aunque hasta ahora apenas ha perdido elecciones pese a su mayoría inestable.  

Además de apelar al sentido común y de haber ido modulando  sus posiciones respecto a los lugares y ocupaciones en los que hay que aplicar las restricciones de consumo, el PSOE ha encontrado dos ideas fuerza para defenderse de los ataques de la oposición, que al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, le ha comido el terreno la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que le marca la línea política y que no es capaz de imponer que el PP hable con una sola voz en este asunto, y que según la ministra de Justicia, Pilar LLop, Ayuso tendrá que hacer muchas contorsiones jurídicas parar presentar el recurso de inconstitucionalidad que anunció al término de la reunión de la Comisión Interterritorial de Energía. Curioso que nadie haya desmentido las declaraciones de la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, de que en ese encuentro ni se plantearon dudas ni se presentaron propuestas.