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Ratificada la pena de 5 años y 9 meses de cárcel por abusos

DP
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La sala Civil y Penal del TSJCyL da validez a la condena impuesta por la Audiencia a un hombre, al que también prohíbe acercarse a su esposa

La sala Civil y Penal del TSJCyL ha ratificado la condena impuesta por la Audiencia Provincia, que suma cinco años y nueve meses de prisión, para un hombre por un delito continuado de abusos sexuales, concurriendo las agravantes de parentesco y de género, y por otro de malos tratos habituales sobre su mujer.

Además, se le inhabilita para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo y se le prohíbe aproximarse a menos de 200 metros de su mujer, su domicilio, lugar de trabajo y cualquier otro lugar en el que se encuentre y a comunicarse con ella, por cualquier medio, durante cuatro años.

En la sentencia de la Audiencia  se declaró probado que el hombre, L.A., que vivia junto a su mujer, M. y sus tres hijos de 18, 12 y 7 años, en un municipio de la provincia, es un hombre de complexión fuerte, que durante su matrimonio trabajó en horario de siete de la mañana a ocho de la tarde, que venía fumando cannabis desde los 14 años, abusaba del alcohol y consumía cocaína con frecuencia, lo cual fue afectando a su personalidad y carácter convirtiéndose en un marido «autoritario y propenso a los ataques de ira, sobre todo, si sus deseos sexuales no eran correspondidos» por su mujer.

En 2005, los suegros del condenado se trasladaron a vivir con ellos ya que necesitaban cuidados, lo que provocó que la relación del matrimonio se fuera deteriorando. El condenado cada vez se mostraba más intransigente y controlador de su esposa a quien ninguneaba frente a sus padres, hijos y amistades.

Esto llevó a que su se convirtiera en una mujer sumisa y temerosa de su marido, dedicada exclusivamente a su familia y las labores domésticas y bajo esa dominación, su mujer, aún sin consentirlas, mantenía relaciones sexuales con el procesado por el miedo que le infundían sus ataques de ira, situación que se agravó cuando la víctima empezó a trabajar en un bar del municipio en agosto de 2018.

En la madrugada del 5 de agosto de 2018, al llegar a casa la mujer desde su trabajo, se encontró a L.A. encolerizado, fuera de sí, ya que desde que había estado telefoneándola insistentemente sin conseguir comunicarse con ella. De inmediato, comenzaron los reproches e insultos, por lo que temiendo la mujer por su integridad física, pidió a uno de sus hijos que fuera a pedir ayuda a su hermano, que se encontraban de vacaciones en el pueblo, por lo que se personó de inmediato en la vivienda.

Al llegar, encontró al ahora condenado presionando a su hermana contra la pared al tiempo que le gritaba: «Te vas a cagar, te vas a enterar». En un momento la mujer pudo zafarse y aferrarse a su hermano hasta que llegó una patrulla de la Guardia Civil.