Nos dejó un músico de los de entonces

Javier Blanco
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Encontrarte con Carlos García Moro era hablar de lo cotidiano para terminar hablando de música porque, sobre todo, era músico

Nos dejó un músico de los de entonces

A John Lennon lo mató un loco asesino llamado Chapman. Ayer, otro asesino en forma de virus se llevó a un veterano músico palentino: Carlos García Moro, al que también ayudó la soledad de los últimos meses por la ausencia de Rosa Mari, su mujer. 

Encontrarte con Moro era hablar de lo cotidiano, del banco o de datos catastrales, para terminar hablando de música, de proyectos... sobre todo musicales. Tenía un gran poder de persuasión y una gran capacidad de trabajo. Y, sobre todo, era músico; de los de entonces, sí, de los 60. De aquella década dorada en la que nacieron Los Iber’s.

Corría el año 1963 cuando comenzó a gestarse la fundación del grupo con cinco aficionados a la música, casi todos ellos provenientes de otros conjuntos de Palencia. Y Carlos, que procedía de Los Caravell’s, sería el último en incorporarse como bajista.  Los Iber’s tuvieron sus antecedentes en Los 4 Planetas, grupo que durante aproximadamente un año contó en la formación con la voz de Piedad Mediavilla. Fue tras la marcha de la cantante solista cuando el resto de componentes decidieron cambiar el nombre de la formación que desde entonces pasó a denominarse: Iber’s. Por cierto, cambio que les sugirió Carlos, que fue gerente del Bolonia durante muchos años.

Nos dejó un músico de los de entoncesNos dejó un músico de los de entoncesLa formación quedó integrada por Javier Ruifernández, que había formado parte del dúo Los Charis; Julián Sánchez, que había militado en el dúo Júcar; Federico Prieto que se inició en Los Teenagers, grupo creado en la Escuela de Magisterio; y el ya mencionado García Moro.

Tras la marcha de Piedad, y tras un breve período como solista con Eduardo Ruifernández, hermano de Javier, se incorpora a la formación Carlos Mellado en 1966. Con él se recupera una etapa de normalidad, que vuelve a romperse cuando en mayo de 1970, Carlos García Moro deja el grupo. La vacante en el bajo es cubierta por José Manuel Muniosguren, procedente del grupo Los Magnos. 

Las décadas de los setenta y ochenta están llenas de altibajos. La puerta giratoria de los Los Iber’s despide y da la bienvenida con asiduidad a nuevos integrantes por lo que el peso de mantener viva la historia recae exclusivamente en Javier, hasta que en 1994 Los Iber’s  se transforman en Latino.

Nos dejó un músico de los de entoncesNos dejó un músico de los de entoncesY es el 7 de octubre de 1994 cuando se produce el renacimiento de los originarios Iber’s. En esa fecha, el Teatro-Cine Ortega acoge la gala Aquellos 20 años, un evento con el que se pretendía reencontrar a los grupos que 20 años antes pusieron música a las vidas de los palentinos, a ellos y ellas. Javier, Julián, Federico, Moro y Mellado comparten esta idea y desempolvan las ilusiones e instrumentos que nunca dejaron de lado. Y se inician nuevos tiempos para los Iber’s  que regresan a los escenarios con el ánimo de su juventud.  Sus actuaciones en salas de baile y teatros les reencuentran con su público, el que siempre les fue fiel. 

El cambio de milenio les depara una trágica noticia. Federico Prieto, el batería del grupo, fallece tras una no muy larga pero penosa enfermedad. Fue un auténtico golpe para el grupo, como ahora lo será la perdida de Carlos, que seguro se habrá reunido con Harrison,  Lennón y Rosa, allí donde se encuentren, y juntos habrán entonado All together now (Ahora todos juntos) y All you need is love (Todos necesitáis amor).

 

Órgano 'celestial'

El mundillo de los grupos de los 60 y 70 estaba cargado de anécdotas de lo más curiosas y seguramente faltaría espacio para reunirlas. Julián, uno de los miembros fundadores, me contó una relacionada directamente con Carlos, que entonces comenzaba a hacer sus pinitos con el teclado. «Íbamos a actuar en las fiestas de Paredes de Monte y cuando el cura vio que llevábamos un órgano se le antojó que uno de nosotros tocásemos en la iglesia. Obviamente, no llevábamos en el repertorio ningún tema religioso y tenías que haber visto a Carlos interpretar Noches de blanco satén, con su blanca palidez o Yesterday, entre otras». Y así es como el celestial sonido del órgano y la música de los Moddy Blues, Procol Harum y Beatles aliviaron el alma de los piadosos.

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